Antes de los años setenta, los nicaragüenses sordos, que generalmente permanecían en casa, se comunicaban utilizando los métodos que desarrollaban dentro de la familia. A partir de los ochenta, ellos mismos crearon un lenguaje de señas nicaragüense. LA PRENSA/ MEJORADA CON IA

Antes de los años setenta, los nicaragüenses sordos, que generalmente permanecían en casa, se comunicaban utilizando los métodos que desarrollaban dentro de la familia. A partir de los ochenta, ellos mismos crearon un lenguaje de señas nicaragüense. LA PRENSA/ MEJORADA CON IA

El lenguaje de señas más joven del mundo que nació en Nicaragua

En la década de 1980, un grupo de niños sordos nicaragüenses desarrolló un lenguaje de señas propio cuando se juntaron en una escuela de educación especial.

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Corría el año de 1986 en Nicaragua cuando la lingüista estadounidense Judy Shepard-Kegl llegó al país, invitada por el entonces Ministerio de Educación (MED), para observar a unos niños sordos.

Cuando Shepard-Kegl entró a la escuela donde estaban los niños, hoy conocida como Centro de Educación Especial Melania Morales, ubicado en el capitalino barrio San Judas, se presentó así: “Soy lingüista, estudio el lenguaje de señas. ¿Qué necesitan de mí?”.

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Los maestros que estaban a cargo señalaron a un grupo de niños que jugaban en una pequeña cancha de baloncesto y respondieron: “Queremos entender de qué están hablando”.

Judy Shepard-Kegl, una de las descubridoras del lenguaje de señas nicaragüense, aparece en esta imagen a la derecha. Junto a ella, a la izquierda, su esposo James, quien la ha apoyado en el proyecto en Nicaragua e incluso fundó una escuela en Bluefields. Acá están en su casa, en North Yarmouth, junto a su nieto Grayson Maddox. LA PRENSA/ PORTLAND PRESS HERALD
Judy Shepard-Kegl, una de las descubridoras del lenguaje de señas nicaragüense, aparece en esta imagen a la derecha. Junto a ella, a la izquierda, su esposo James, quien la ha apoyado en el proyecto en Nicaragua e incluso fundó una escuela en Bluefields. Acá están en su casa, en North Yarmouth, junto a su nieto Grayson Maddox. LA PRENSA/ PORTLAND PRESS HERALD

El problema que tenían los maestros era que estaban trabajando con aproximadamente 50 niños sordos, a los que estaban tratando de enseñar el español a través de la lectura de los labios y les habían prohibido que se comunicaran a través de gestos, pues en esa época en Nicaragua no existía un lenguaje de señas oficial.

Sin embargo, los maestros observaron que los niños, cuando tenían ratos libres o salían a jugar, se estaban comunicando con las manos y con gestos del rostro y ellos no sabían lo que sus estudiantes se estaban diciendo unos a otros.

El inicio de todo

La escuela que hoy se llama Melania Morales fue construida a finales de la década de 1970 por Hope Portocarrero, la esposa del entonces dictador Anastasio Somoza Debayle.

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Para esa época de los años setenta, explicó Shepard-Kegl en 2017, en una entrevista para la revista Nassau Weekly, en Nicaragua ya había escuelas que eran para educación especial, pero los niños sordos no estaban incluidos o, sí lo estaban, se encontraban mezclados con niños con otros tipos de discapacidades cognitivas.

El colegio Melania Morales en la actualidad. LA PRENSA/ MINISTERIO DE EDUCACIÓN (MINED)
El colegio Melania Morales en la actualidad. LA PRENSA/ MINISTERIO DE EDUCACIÓN (MINED)

Cuando los sandinistas llegaron al poder, en 1979, la escuela fue cerrada, pero, cuando se reabrió, hubo una mayor atención a los niños sordos, en el sentido de que a todos los pusieron juntos y separados de otros niños que tenían, por ejemplo, síndrome de Down.

Según Shepard-Kegl, eso fue algo nuevo en Nicaragua, porque anteriormente los niños sordos estaban mezclados con otros niños o, en la mayoría de los casos, estaban completamente aislados en sus casas, sin ir a la escuela.

Esos niños sordos que permanecieron en sus casas crearon, cada uno por su lado, un sistema de señas con sus familiares, bastante sencillo. Cuando llegaron a la escuela Melania Morales, todos esos sistemas de señas que cada uno habían creado se juntaron y se tornó un sistema más complejo.

De repente, indica la lingüista, por primera vez hubo una comunidad de niños sordos que intentaban comunicarse entre sí y fue en ese momento en que nació un nuevo lenguaje de señas en Nicaragua. Shepard-Kegl y otros lingüistas estadounidenses lo llamaron Nicaraguan Sign Language (NSL), que en español es conocido también como Idioma de Señas Nicaragüense (ISN).

Días enteros de observación

Cuando Shepard-Kegl recibió el encargo de descifrar qué era lo que se estaban diciendo los niños sordos entre sí, a través de las manos y de gestos, pasó días enteros viendo a los estudiantes sordos en sus clases.

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Los niños comenzaron a sentir curiosidad por lo que hacía ella y comenzaron a colaborar con la lingüista.

A medida que Shepard-Kegl comenzó a comprenderlos mejor, descubrió que no tenían un lenguaje completo; más bien, se trataba de un sistema complejo de gestos. Luego, Shepard-Kegl descubrió cuanto más pequeños eran los niños, más fluidos eran en ese sistema de señas

No solo Shepard-Kegl ha estudiado el nacimiento de la lengua de señas nicaragüense, sino que se han sumado otros muchos lingüistas estadounidenses, como Ann Senghas.

Niño nicaragüense siendo grabado mientras practica el lenguaje de señas. LA PRENSA/ REPRODUCCIÓN DE VIDEO/ BBC/ MEJORADA CON IA
Niño nicaragüense siendo grabado mientras practica el lenguaje de señas. LA PRENSA/ REPRODUCCIÓN DE VIDEO/ BBC/ MEJORADA CON IA

Ha habido algunas críticas contra el trabajo que han realizado. En una edición de marzo de 2018, el medio digital centralmaine.com señala que algunos lingüistas y defensores de las personas con discapacidad auditiva han criticado a Shepard-Kegl por no haber introducido un sistema de signos más consolidado, como la Lengua de Señas Americana (ASL), entre los estudiantes con discapacidad auditiva en Nicaragua.

Incluso, Shepard-Kegl fue acusada de que intentaba crear un entorno de laboratorio antinatural para beneficiar su carrera como lingüista. Pero ella se defiende diciendo que estaba dedicada a documentar la aparición de un idioma sin influirlo de ninguna manera.

“No quería contaminar lo que ya estaba ocurriendo allí. Entré diciendo: No lo haré, y nadie con quien trabaje traerá otro lenguaje de signos a este país. No quería formar parte del imperialismo lingüístico de promover la Lengua de Señas Americana en todo el mundo. No quería interferir en el desarrollo de su cultura”, expresó Shepard-Kegl, entrevistada por el mismo medio centralmaine.com

Gramática propia

Sherpard-Kegl, Senghas y otros lingüistas estadounidenses le han dado seguimiento al lenguaje de señas nicaragüense y han viajado a Nicaragua en distintas ocasiones.

En la actualidad, aseguran, la lengua de señas nicaragüense tiene su propia gramática compleja y un amplio vocabulario.

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En una entrevista con el medio digital npr.org, Senghas, quien viaja cada verano a Nicaragua para grabar a los niños sordos, dice que ella comenzó a estudiar el lenguaje de señas nicaragüense a partir de 1990 y desde entonces ha estado documentando el progreso de esa lengua.

El lenguaje de señas nicaragüense cuenta con un diccionario. LA PRENSA/ REPRODUCCIÓN DE VIDEO/ BBC/ MEJORADA CON IA
El lenguaje de señas nicaragüense cuenta con un diccionario. LA PRENSA/ REPRODUCCIÓN DE VIDEO/ BBC/ MEJORADA CON IA

“En el caso nicaragüense, lo que tienen en su entorno no es un idioma rico, como el inglés. Las materias primas con las que trabajan son gestos…, sin embargo los niños toman eso como su materia prima y crean lenguaje a partir de él, un lenguaje que tiene sustantivos y verbos y todas las diferentes formas verbales”, asegura Senghas.

Según Sherpard-Kegl, quien también ha viajado a Nicaragua, la lengua de señas nicaragüense ha ayudado a los lingüistas a “llenar algunos vacíos en nuestro conocimiento sobre cómo evolucionan los idiomas, cómo funcionan y el papel que desempeña una comunidad en todo eso, especialmente cuando se trata de los estudiantes más jóvenes”.

La Prensa Domingo lenguaje de señas Nicaragua

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