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La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo organizó una de las campañas estatales más agresivas contra el cristianismo en la historia moderna de América Latina a partir de 2018, según investigadores de la Fundación para la Defensa de la Democracia (FDD), un instituto independiente con sede en Washington.
Connor Pfeiffer y Samuel Ben-Ur, miembros de FDD, dijeron en un artículo publicado en National Review (NR)- una influyente revista conservadora— que la persecución religiosa sustenta a los regímenes estadounidenses de Nicaragua y Cuba. Ante esa realidad, ambos sugirieron a la administración de Donald Trump que presione a estas tiranías para “reforzar la libertad religiosa”.
Pfeiffer es director sénior de relaciones gubernamentales en FDD y también se desempeñó como asesor del Congreso, mientras Ben-Ur es analista del mismo centro de pensamiento.
Pompeo sugiere ayudar a creyentes perseguidos
Horas después de la publicación, esta generó reacciones como la del exsecretario de Estado, Mike Pompeo, quien sugirió que Estados Unidos debe usar todos los recursos en sus manos para ayudar a los creyentes perseguidos.
«Los regímenes marxistas como Cuba y Nicaragua son siempre los que más violan la libertad religiosa. Como Secretario de Estado, me enorgulleció trabajar para presionar a estos regímenes y apoyar a los creyentes perseguidos. Estados Unidos debe usar todos los recursos a su alcance para ayudarlos», escribió Pompeo en su cuenta de X. Su posición había sido retuiteada por la congresista republicana María Elvira Salazar.
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Las áreas de investigación de FDD son política exterior y seguridad nacional. Los autores agregaron que la persecución religiosa en Nicaragua, a partir de 2018, se dio “luego de que las iglesias católicas ofrecieran refugio a los manifestantes durante las multitudinarias protestas en Managua”.
Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), adscrita a la OEA, al menos 355 fueron asesinadas en el contexto de las protestas entre el 18 de abril de 2018 y el 31 de julio de 2019. Ese fue el principio de una campaña estatal dirigida a perseguir al pensamiento crítico.
Nicaragua: Datos de la persecución
Hasta febrero de 2026, los investigadores dijeron que en Nicaragua se habían perpetrado 1,070 actos de persecución contra la Iglesia católica.
“(El régimen) disolvió el 80 por ciento de las ONG nicaragüenses, muchas de ellas de índole religiosa, y recurrió a la desnaturalización masiva para dejar apátridas a líderes y fieles de la Iglesia”, lamentaron.
Los datos más actuales pueden revelar un escenario peor de la persecución estatal. La abogada Martha Patricia Molina sostuvo a LA PRENSA que se han prohibido 28,904 procesiones entre 2019 y abril de 2026. El régimen ha confiscado 44 propiedades y al menos 316 sacerdotes y monjas se encuentran en el exilio, entre ellos cuatro obispos. El tema se ha mantenido en la agenda pública de Estados Unidos en los últimos años.

Molina es autora de la investigación «Una Iglesia Perseguida», una serie de siete documentos que son referencia para quienes indagan sobre el tema. El Departamento de Estado concedió en 2023 a la abogada el premio Internacional a la Libertad Religiosa.
“Las campañas más atroces en América”
En el artículo de NR, los autores estadounidenses agregaron que los sandinistas consideran el sistema de persecución cubano como un modelo a seguir. Los académicos recordaron que, con la ayuda de la inteligencia cubana, estos persiguieron a dirigentes de la Iglesia católica después de 1979. Se enfocaron en aquellos que denunciaban las violaciones de derechos humanos.
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Pfeiffer y Ben-Ur recordaron que la persecución de los cristianos en todo el mundo pudo ser uno de los temas de una reunión en mayo del secretario de Estado Marco Rubio con el Papa León XIV.
“El régimen comunista de La Habana y la dictadura de Murillo-Ortega en Managua llevan a cabo las campañas estatales más atroces contra el cristianismo en América. En estos países de mayoría cristiana con profundas raíces católicas, las iglesias y otras instituciones religiosas sufren persecución porque su mera existencia desafía los fundamentos de los regímenes”, recalcaron.
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Los especialistas estadounidenses insistieron en que, pese a la represión, la Iglesia católica en ambos países tiene un papel institucional y social que desempeñar para canalizar apoyo a las víctimas. Recordaron, por ejemplo, que Estados Unidos ofreció 100 millones de dólares en ayuda humanitaria para el pueblo cubano. Pero solo si era distribuida por la institución religiosa.
“Según Christian Solidarity Worldwide (Solidaridad Cristiana Mundial), La Habana comete más de 600 violaciones documentadas de la libertad religiosa cada año”, explicaron los analistas, mientras recordaron que el régimen de la isla nacionalizó 350 escuelas católicas desde 1961.
Los autores de FDD mencionaron el caso de Caridad Diego Bello, a cargo de la Oficina de Asuntos Religiosos del Partido Comunista. Denunciaron que ella ejerce un «control draconiano» sobre la vida religiosa en la isla. Una persecución en que el régimen goza de impunidad.
“Exigir responsabilidades a los funcionarios del régimen y apoyar a los pueblos cubano y nicaragüense beneficiaría a Estados Unidos más allá de la mera mejora de la libertad religiosa a nivel mundial. Tanto Cuba como Nicaragua proporcionan a los mayores adversarios de Estados Unidos bases de operaciones avanzadas en el hemisferio occidental”, sugirieron.
Con estas palabras, los investigadores estadounidenses explicaron que el tema de Cuba y Nicaragua son un asunto de seguridad nacional para Estados Unidos. Connor Pfeiffer y Samuel Ben-Ur sugirieron en su artículo sancionar a Bello, tomando como ejemplo el castigo impuesto por la Administración Trump a violadores de derechos humanos nicaragüenses.