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La acusación de la administración de Donald Trump, formalizada este 20 de mayo contra el expresidente cubano Raúl Castro, mantiene en vilo a los dictadores nicaragüenses, advirtieron opositores en el exilio. Los críticos del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo los describen como «nerviosos», a pesar de un cierto aumento de su retórica antiestadounidense en semanas recientes que no evitó que se mantuvieran en silencio las primeras horas después de la imputación.
Para el politólogo Félix Maradiaga, fundador del partido Ruta del Cambio, la caída de Nicolás Maduro y la posible acusación contra Castro —en este último caso por el derribo de aviones de la organización humanitaria Hermanos al Rescate, ocurrido en 1996— estaría generando preocupación dentro de El Carmen, como se conoce popularmente a la zona de seguridad que se extiende alrededor de la residencia de los dictadores en Managua.
De hecho, en su alocución de este mediodía, la dictadora Rosario Murillo no se pronunció sobre el tema, a pesar de que la dirigencia cubana ha sido mentora política de los Ortega desde hace décadas y en sus comunicaciones oficiales a Raúl Castro lo suelen llamar «compañero» y «líder histórico de la revolución cubana», mientras a esta última la suelen describir como un «ejemplo» para el mundo, a pesar que se convirtieron en la dictadura más longeva de América Latina.
Murillo utilizó los micrófonos de los medios oficialistas para arremeter contra los sacerdotes. Los acusó de levantarse con “sus máscaras y chingorros” usando “esa lengua viperina que debería de servir para bendecir y desear el bien”, pero que “la usan para maldecir y promover el mal”.
«Sabemos que no son discípulos de Cristo, incumplen los mandamientos principales que son de fe, de amor y de grandes espíritus no de pequeñeces míseras de quienes no entienden que el mal, la maldad, la maledicencia es el infierno de quienes lo viven o lo practican, de quienes desatan sus propias maldades», atacó.
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A pesar de la retórica, se cuidan de confrontar a EE. UU.
La dictadura ha manejado su discurso para no confrontar a Estados Unidos, a pesar del incremento de la retórica mencionado anteriormente. Ortega pasó de decir semanas atrás que Trump no estaba «en sus cinco sentidos» a expresar el 18 de mayo que hay una propaganda malsana proveniente del norte, que busca difundir que «Nicaragua está en ruinas». A Maduro lo capturaron tropas estadounidenses el 3 de enero, junto a su esposa Cilia Flores. Ambos están ahora acusados por delitos de narcotráfico en Nueva York.

El contexto regional ha cambiado
“La dictadura luce más nerviosa, más errática y más defensiva. Porque entiende que el contexto regional ha cambiado y que los márgenes de protección internacional para las dictaduras son hoy mucho más inciertos que hace algunos años. El cerco se estrecha. Y en El Carmen lo saben”, explicó Maradiaga antes que se conociera la acusación contra Raúl Castro.
Para el politólogo y ex preso político, aunque Ortega apareció amenazante diciendo que «afuera pueden decir lo que quieran», el discurso fue corto y él más bien lo consideró silencioso. Esto a causa de la “alarma” que se percibe en torno a Venezuela y la “situación dramática” que atraviesa Cuba. La dirigencia de la isla sostiene conversaciones con Washington, en medio de una crisis de décadas y la presión de la administración Trump.
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La opositora Alexa Zamora añadió que el discurso frontal y antimperialista de Daniel Ortega hacia Estados Unidos se va a ir “diluyendo e incluso neutralizando”, porque “no están en una posición ventajosa en términos geoestratégicos en estos momentos”.
Cero tolerancia por parte de EE. UU.
“El mensaje que manda Estados Unidos al régimen es de no impunidad y cero tolerancia a quienes han sido el sostén de la arquitectura de la dictadura, no solamente en Cuba y en Venezuela, sino también en Nicaragua”, agrega Zamora.
Si Cuba ha sido un mentor para la familia Ortega Murillo, cuyos lazos están presentes desde antes del triunfo de la revolución en 1979, Venezuela significó un aporte financiero importante que permitió a Ortega atornillarse en el poder después de 2007, al punto que suma ya 19 años en el Ejecutivo.
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Maradiaga dijo que el mensaje de Estados Unidos hacia la dictadura Ortega Murillo es “extremadamente claro”. Están dispuestos a explorar rutas de judicialización internacional contra figuras históricas de las dictaduras latinoamericanas, y para sostenerlo cita el ejemplo de lo que está ocurriendo con Raúl Castro.

“Eso inevitablemente genera preocupación en los Ortega Murillo. Existe evidencia acumulada suficiente sobre actuaciones de la dictadura de Ortega y Murillo que podrían ser examinadas bajo marcos jurídicos similares, particularmente en temas vinculados a migración, redes financieras, represión transnacional y cooperación con estructuras autoritarias internacionales”, expone el politólogo.
Los crímenes de los Ortega-Murillo
En los últimos años, Estados Unidos señaló a la dictadura Ortega Murillo de promulgar leyes, políticas y prácticas relacionadas “con los abusos” de los derechos laborales, humanos y las libertades fundamentales, así como “el desmantelamiento del Estado de derecho” que perjudican al comercio estadounidense. A estas se suman las violaciones a la libertad religiosa que Washington sigue muy de cerca y el papel de Nicaragua en la migración irregular que se dirige a territorio norteamericano.
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Pero, además, a Ortega y Murillo se les señala de la comisión de delitos de lesa humanidad por las protestas de 2018 que fueron brutalmente aplastadas por el régimen, generando uno de los episodios más destacables de abusos de derechos humanos en la región. Un caso que documentó Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos (OEA).
Ortega “toreando” a EE. UU.
Para el exconcejal de Managua, Luciano García, Ortega demostró en su discurso del lunes que sigue “toreando” al Gobierno estadounidense en búsqueda de algún acercamiento. “Los Estados Unidos han sido bien claros en buscar cómo erradicar todas las dictaduras en América Latina y él (Daniel Ortega) está de tercero en la lista y yo creo que más bien los Estados Unidos cada día van a arreciar más ese tema hasta que lo saquen”, agrega.
García asegura que “ya está dicho” que después de Cuba viene Nicaragua y sus expectativas de que esto ocurra “son bastante altas”. Destaca que “Ortega está sentado en el banquillo de los acusados” y “tiene sus días contados” por la política de los Estados Unidos de “limpiar el cáncer” que tiene en el patio trasero.
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No obstante, Félix Maradiaga es consciente de que todos estos procesos que está llevando a cabo Estados Unidos tomarán su tiempo. “Mientras no exista mayor claridad sobre Irán y mientras Venezuela no entre en una etapa más definida de transición, el tema Nicaragua probablemente continuará siendo abordado dentro de un orden secuencial de prioridades para Washington. Sin embargo, podemos esperar más presión sobre la dictadura”, resalta.
¿Miedo a pasar lo mismo que Maduro?
Según el politólogo, lo que más tiene inquieto a Ortega es el hecho de que Nicolás Maduro fuera removido del poder sin que China ni Rusia intervinieran para protegerlo. “Eso tiene un enorme impacto psicológico y político dentro del régimen sandinista”, subraya Maradiaga.
En medio de su nerviosismo y defensiva, el régimen Ortega Murillo podría estar a punto de ver cómo cae la dictadura cubana —su aliada— tras 67 años en el poder. El exasesor de seguridad de EE. UU., John Bolton, dijo este lunes 18 de mayo a la Radio Televisión Española (RTVE) que Cuba “caerá en cuestión de meses”.