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Con un discurso de menos de 20 minutos y de pie, los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo, junto a funcionarios gubernamentales y jefes de las fuerzas armadas, conmemoraron este lunes el 131 aniversario del nacimiento de Augusto C. Sandino, reiterando su ataque verbal a Estados Unidos y lanzando una advertencia en tono amenazante: «afuera digan lo que quieran».
Los dictadores nuevamente se hicieron acompañar por jóvenes de la Juventud Sandinista 19 de Julio, a quienes presentaron como “herederos del legado del General Sandino”.
Además, Ortega dijo que “los yankees” asesinaron a Sandino porque “le tenían realmente pánico” por lo que representaba y aseguró que pensaron que, desapareciendo su cadáver, “Sandino iba a quedar desaparecido para siempre”.
“En este día, le decimos a Dios, a Cristo, gracias por habernos enviado a Sandino un día como hoy y lo más grandioso es que Sandino no ha muerto, Sandino vive”, expresó Ortega.
El dictador también afirmó que existe “propaganda malsana de parte del norte” queriendo hacer creer “que este país está en ruinas” y “que aquí no hay seguridad”. “Afuera digan lo que quieran, pero aquí en tierra nica se respeta mi bandera”, reiteró.
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Ortega aseguró además que continuarán “dando la batalla” porque “los que imponen la guerra son los imperialistas de la tierra”, por lo que seguirán “trabajando, luchando en todos los campos en nuestro país”.
Durante el acto, también mencionó la entrega del Hospital Coros de Ángeles en Estelí. “Así seguiremos multiplicando obras en beneficio de los niños, las niñas, jóvenes, adultos de todos los nicaragüenses”, afirmó.
Sobre el hospital al que se refirió Ortega, este está ubicado en Estelí. La obra, según el Ministerio de Salud, está valorada en más de 1,147 millones de córdobas y cuenta con 117 camas, un tomógrafo de 128 cortes y equipamiento para múltiples subespecialidades, además de capacidad para atención especializada en áreas como hematología, neurología, cardiología y cuidados intensivos.
Compara a Sandino con Rubén Darío
Ortega también recordó los orígenes humildes de Sandino y lo comparó con Rubén Darío, afirmando que ambos nacieron en “chozas humildes” y se convirtieron en figuras trascendentales para Nicaragua.
El dictador aseguró que Sandino “supo decirle al yankee invasor: yo no firmo porque firmar es entregar a la patria y yo no entrego a la patria”, y afirmó que, cuando “los vendepatrias habían firmado y entregado las armas por unos cuantos pesos”, el líder guerrillero “quedó solo”.
Según Ortega, los primeros integrantes del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional fueron 29 hombres “reivindicando la dignidad de la patria”.
Durante su discurso, también sostuvo que las tropas estadounidenses no lograron “amedrentar ni hacer rendir” al Ejército Defensor de la Soberanía Nacional y aseguró que, tras ocho años de combate, “no les quedó más que rendirse y retirarse de Nicaragua derrotados”.
“Esa fue la primera gran derrota de las tropas norteamericanas en Nicaragua”, afirmó Ortega.