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“Limpié mi nombre internacionalmente”. Con esa frase, Alejandro Fiallos Navarro resumió el significado de la sentencia emitida el 12 de mayo de 2026 por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), que responsabilizó al Estado de Nicaragua por su detención ilegal y la violación de sus garantías judiciales en un proceso que el exfuncionario describe como una persecución política. Esta inició hace casi 22 años para sacarlo de la contienda electoral de 2004.
“Primero, le doy gracias a Dios porque la verdad es que son casi 22 años y me siento bendecido de que al fin llegó (la sentencia), porque yo presioné desde 2004 y nunca me imaginé que iba a tardar tanto”, señaló.
Fiallos Navarro confesó que esperaba una respuesta más rápida del sistema internacional de justicia y relató que, durante años, realizó múltiples gestiones y reuniones en Washington para impulsar el avance de su caso. Según explicó, el expediente permaneció más de 19 años en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), antes de que se emitiera el informe de fondo que permitió trasladarlo a la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
Asimismo explicó que el caso avanzó con mayor rapidez una vez que fue remitido a la Corte IDH a finales de 2023. La audiencia se realizó en julio de 2025, la sentencia fue emitida en enero y notificada el pasado 12 de mayo.

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“Limpié mi nombre. No lo pude limpiar en mi país, pero limpié mi nombre internacionalmente”, reiteró Fiallos Navarro con voz muy firme y una evidente alegría. Describió el fallo como “una bendición” para él y su familia.
Recordó que el caso también tuvo repercusiones fuera de Nicaragua. Mientras viajaba junto a su familia fue detenido durante 12 horas en el aeropuerto de Bogotá, Colombia, en 2018, debido a una alerta roja de Interpol. “Fue duro, espantoso”, expresó.
Desde que se instaló en Estados Unidos, Fiallos Navarro dijo que ha intentado rehacer su vida enfocado en el trabajo y su familia. “Me he dedicado a trabajar, a estar con mi familia, a salir adelante y a pasarla lo más feliz que uno puede”, afirmó.
«Justicia tardía no es justicia», repetía Alejandro Fiallos
Fiallos Navarro aseguró que durante años repitió ante la CIDH la frase “justicia tardía no es justicia”, cada vez que escribía para pedir avances en su caso. Aunque considera que el proceso tomó demasiado tiempo, afirmó que lo importante es que la sentencia finalmente llegó.
“La verdad, creí que iba a quedar en el olvido, pero llegó y me encontró vivo todavía, casi cumpliendo 70 años”, expresó.
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Durante los años en que el caso permaneció pendiente, Fiallos Navarro se estableció en Estados Unidos, adonde llegó hace 19 años tras salir de Nicaragua. Explicó que primero trabajó durante tres años en Washington con los guardacostas del gobierno federal y luego se trasladó a Miami, donde ha continuado laborando en asuntos portuarios. Esa fue el área en que desarrolló su carrera profesional en Nicaragua. “He seguido haciendo lo que aprendí en Nicaragua”, señaló.
El exfuncionario relató que el proceso judicial en su contra comenzó en agosto de 2004, cuando era presidente ejecutivo del entonces Instituto Nicaragüense de Fomento Municipal (Inifom). Según explicó, renunció al cargo para postularse como candidato a la Alcaldía de Managua por la Alianza por la República (APRE) en las elecciones de ese año y, al perder el fuero de protección, fue acusado por el despido de una trabajadora de la institución.
Fiallos Navarro sostiene que el caso debió resolverse en la vía laboral y no penal. “Me acusaron de haber despedido a una muchacha de Inifom y eso debió haber sido un caso laboral, pero lo hicieron un caso criminal”, afirmó. También aseguró que fue condenado y encarcelado sin haber sido juzgado.
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Afirmó que, detrás del proceso en su contra, estuvieron dirigentes del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), encabezados por el expresidente Arnoldo Alemán, quienes buscaban apartarlo de la contienda electoral. A pesar del conflicto, él dijo que logró participar como candidato y que su alianza política obtuvo el segundo lugar.
Fiallos Navarro: “Un calvario” por “trama perversa”
Fiallos Navarro describió los años posteriores como “un calvario”, marcado por acusaciones continuas, restricciones para ejercer cargos públicos y salidas clandestinas del país por temor a ser encarcelado nuevamente. “Fue una trama perversa”, y hasta perdí la cuenta de la cantidad de procesos abiertos en mi contra”, refirió.
Pese a ello, el afectado sostuvo que nunca tuvo aspiraciones presidenciales y que siempre se sintió más identificado con el trabajo en la empresa privada. Recordó además su relación con el expresidente Enrique Bolaños Geyer, de quien dijo sentirse orgulloso por haber trabajado a su lado.
Explicó que, después de varios recursos legales, Fiallos Navarro volvió al gobierno en julio de 2005 como presidente ejecutivo de la Empresa Portuaria Nacional (EPN), cargo que ocupó hasta enero de 2007, cuando concluyó la administración Bolaños.
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Tras salir del gobierno, Fiallos Navarro dijo que intentó permanecer en Nicaragua, pero se vio obligado al exilio debido a que continuaban las acusaciones judiciales.
Expresidente Enrique Bolaños estaba «maniatado»
Sobre el papel del expresidente Bolaños en ese período, Fiallos Navarro afirmó que el mandatario estaba “maniatado” y sin capacidad para intervenir en su caso. Recordó que Bolaños lo visitó dos veces en la cárcel y le expresó que no podía ayudarlo porque “la justicia la manejaba otra gente (el partido sandinista)” y la Asamblea Nacional estaba en su contra.
Aunque la sentencia de la Corte IDH falló a su favor, Fiallos Navarro aseguró que, si el tiempo se regresara, no volvería a involucrarse en política ni aceptaría nuevamente un cargo público. “Nunca más. Definitivamente no me interesa. Fue muy duro lo que pasé. Nunca me imaginé que en mi vida me iba a pasar algo así, tan sucio”, afirmó.
Fiallos Navarro dijo que su familia sufrió “y no estoy dispuesto a volver a hacerlo”. También sostuvo que actualmente se siente satisfecho con la vida que lleva en Estados Unidos y que considera cerrada esa etapa. “Me siento bien trabajando en lo que estoy, y eso ya quedó atrás”, agregó.
“No veo un líder que quiera tomar las riendas de Nicaragua”
Consultado sobre el futuro de la oposición nicaragüense en el exilio, Fiallos Navarro dijo que ve con preocupación las divisiones internas entre los distintos sectores políticos. “Los nicaragüenses siempre hemos sido divididos. Siempre estamos en pleitos, siempre estamos en problemas”, afirmó.
Agregó que esa situación ha marcado históricamente al país y actualmente sigue afectando la posibilidad de construir una alternativa política. “Yo no veo un líder. Yo no veo a nadie que esté queriendo de verdad tomar las riendas de Nicaragua”, expresó.
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Consideró que un eventual cambio político en Nicaragua solo será posible si los distintos sectores opositores logran unirse y dejar atrás las disputas internas. “Me gustaría que eso pasara con Nicaragua, pero tendríamos que estar unidos todos. Y creo que tiene que haber algún tipo de unidad, porque seguir en pleitos ya es demasiado. Hay que pensar en Nicaragua y olvidarse de asuntos personales”, afirmó.
Respecto al apoyo de Estados Unidos a sectores opositores nicaragüenses fuera del país, Fiallos Navarro opinó que Washington ha mantenido respaldo, aunque considera que actualmente Nicaragua no ocupa un lugar prioritario en la agenda de Estados Unidos, porque la atención está enfocada en otros escenarios internacionales.
“Ahorita están ocupados con la guerra de Irán, con el problema de Cuba y con todo lo que está pasando en Venezuela. Y a Nicaragua yo creo que la tienen un poquito apartada en este momento”, afirmó.
Manifestó que su principal deseo es que Nicaragua vuelva a vivir en democracia para poder regresar y reencontrarse con familiares y amigos. “Ojalá vuelva la democracia. Eso es lo que soñamos todos los nicaragüenses: que vuelva la democracia y que por lo menos podamos regresar a visitar y ver a nuestros familiares”, expresó.
Recordó además que ni él ni su familia pudieron viajar cuando murió su madre. “No me pude despedir de ella. Ni mi esposa ni mis hijos pudieron ir. ¿Por qué? Porque corríamos peligro”, relató.
El exfuncionario también indicó que le gustaría regresar al país si las condiciones cambian. “¿Cómo no voy a regresar al país que me vio nacer? Definitivamente me encantaría”, finalizó.
Alejandro Fiallos Navarro: un amante del deporte
Alejandro Fiallos Navarro nació en Managua el 13 de septiembre de 1956, en una familia históricamente vinculada al liberalismo nicaragüense. Es nieto de Francisco Navarro, quien ocupó la Vicepresidencia de Nicaragua por el Partido Liberal entre 1936 y 1940.
Su padre, Francisco Fiallos Gil, desempeñó distintos cargos públicos, entre ellos embajador plenipotenciario, director del Ceremonial Diplomático y tesorero general de la República.
Fiallos Navarro se graduó en Administración de Empresas en la Universidad Centroamericana (UCA) en 1978 y se dedicó al trabajo en la administración y dirección de empresas dentro y fuera de Nicaragua.
Además de su trayectoria empresarial y política, siempre estuvo ligado al deporte. En su juventud practicó motociclismo, béisbol y ping pong, y durante varios años en Nicaragua también se involucró como promotor de distintas disciplinas y eventos deportivos.