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La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) se pronunció este 18 de abril, octavo aniversario de la Rebelión de Abril, para resaltar que el “pueblo nicaragüense no está solo” e insistió al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo que cese las violaciones a los derechos humanos en Nicaragua.
“A ocho años de las protestas sociales y la ola represiva en Nicaragua, el pueblo nicaragüense no está solo”, destacó el organismo adscrito a la Organización de Estados Americanos (OEA) en una publicación en su cuenta de X.
La CIDH agregó que “continúa instando” al régimen a “cesar todas las violaciones a derechos humanos y restablecer la democracia” en el país.
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El 16 de abril, la CIDH también pidió “liberar de manera inmediata e incondicional” a todas las personas detenidas arbitrariamente o encarceladas por motivos políticos, así como “cesar la impunidad generalizada”.
Represión continúa
Este sábado 18 de abril se cumplen ocho años del inicio de las protestas antigubernamentales de 2018 reprimidas con brutalidad por el régimen Ortega Murillo. Una represión que han sostenido a lo largo de estos años a través de muertes, cárcel, persecución, exilio forzado, destierro y una larga lista de métodos para tratar de callar al pueblo nicaragüense, incluida la persecución religiosa.

Según la OEA, entre el 18 de abril de 2018 y el 31 de julio de 2019, al menos 355 personas fueron asesinadas en el contexto de las protestas antigubernamentales, de las cuales 27 eran niños, niñas y adolescentes, así como 23 agentes policiales del régimen.
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Hasta el 31 de marzo, 47 personas siguen detenidas arbitrariamente o encarceladas por motivos políticos, de acuerdo con los recuentos del Mecanismo para el Reconocimiento de Personas Presas Políticas. Según esta organización, 44 son hombres y tres mujeres, 14 son adultos mayores y 11 se encuentran en condición de desaparecidos.
La represión se extendió hasta en la fe de los nicaragüenses con medidas para tratar de asfixiar a las iglesias con el congelamiento de sus cuentas, principalmente a la Iglesia católica, que ha visto cómo el régimen expulsó y obligó al exilio a 309 religiosos desde 2018 hasta la fecha, entre ellos los obispos Silvio Báez, Rolando Álvarez, Isidoro Mora y Carlos Enrique Herrera, así como sacerdotes, monjas y otros.
Desde 2019 hasta abril de 2026, más de 28 mil procesiones religiosas han sido prohibidas por el régimen, principalmente en tiempos de Cuaresma, uno de los períodos más importantes para el catolicismo, de acuerdo con un reciente informe de la abogada e investigadora Martha Patricia Molina, autora de la serie de informes Nicaragua: ¿una Iglesia perseguida?