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La llegada al poder de Laura Fernández, quien este viernes 8 de mayo asume la Presidencia de Costa Rica, genera “preocupación” en la comunidad de exiliados nicaragüenses en ese país, principalmente ante la posibilidad de la continuidad de la política migratoria de Rodrigo Chaves Robles que no fue la “más afortunada”, así como la relación que ha tenido con los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo de Nicaragua.
De acuerdo con la postura de cuatro nicaragüenses de distintos sectores consultados por LA PRENSA y un comunicado conjunto de 27 organizaciones en el exilio, el solo hecho de que el cocanciller de Nicaragua, Valdrack Ludwig Jaentschke Whitaker —señalado de ser un “tomador de decisiones” en la represión trasnacional operada por el régimen en cinco países— haya sido invitado a la investidura de Fernández ya es una mala señal.
Elvira Cuadra, socióloga y directora del Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica (Cetcam), dijo a LA PRENSA que el cambio de mando presidencial en Costa Rica “ha generado mucha expectativa” y “preocupación” entre la comunidad nicaragüense que reside en ese país Rica porque podría haber una continuidad de la política migratoria de Rodrigo Chaves que no fue la “más afortunada” respecto al manejo de las solicitudes de refugio.
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Panorama no es alentador
El que Laura Fernández haya anunciado el nombramiento del presidente saliente Rodrigo Chaves como su ministro de la Presidencia y ministro de Hacienda “no es tan alentador para los nicaragüenses”, según Cuadra, porque refleja que el exmandatario incidirá en la nueva administración dando continuidad de su anterior gestión. Sin embargo, espera que haya “sensibilidad y algún cambio”.

“Esperamos que Costa Rica mantenga su posición en relación con la situación de la democracia y los derechos humanos en Nicaragua, tal como lo ha hecho en foros internacionales, por ejemplo la OEA (Organización de Estados Americanos), y otros espacios similares”, expresó la directora del Cetcam.
A criterio de Cuadra, la administración saliente de Chaves deja “grandes temas pendientes” y de “mucha urgencia”, como la agilización de los trámites de regularización migratoria y protección frente a las amenazas de persecución y represión transnacional a los exiliados nicaragüenses.
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Esperan más atención en temas de represión transnacional
Sobre el tema de la represión transnacional, Claudia Vargas, viuda del mayor en retiro del Ejército de Nicaragua, Roberto Samcam, víctima mortal, alcanzado en Costa Rica por el brazo represor de la dictadura Ortega-Murillo, espera que la nueva administración “comprenda” que casos como el de su esposo “no son hechos aislados”, sino parte de una dinámica regional “que afecta directamente a personas exiliadas y refugiadas nicaragüenses”.
“Lo fundamental será que no exista normalización de la violencia transnacional, que se garantice acceso a justicia y protección, y que las personas refugiadas no sean reducidas a cifras migratorias, sino reconocidas como personas que huyeron de persecución política y violaciones graves a derechos humanos”, espera Vargas.

El abogado Juan Carlos Arce, defensor del Colectivo Nicaragua Nunca Más, tampoco ve señales “alentadoras” en la nueva administración costarricense “por las decisiones adoptadas y los silencios del gobierno entrante en temas de suma relevancia”.
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No obstante, tiene la esperanza de que Fernández “asuma compromisos claros” en la investigación de los crímenes mortales cometidos en su territorio, como el de Roberto Samcam y Jaime Luis Ortega Chavarría, y los atentados contra Joao Maldonado y su esposa Nadia Robleto, así como en temas de la población refugiada y solicitantes de protección que, según Arce, “tienen que esperar hasta dos años por una cita”.
Fernández podría “frenar” el ingreso de nicaragüenses
Precisamente sobre el tema migratorio, la administración de Laura Fernández podría “frenar un poco más” el ingreso de nicaragüenses a Costa Rica a través de la imposición de más “trabas” porque las autoridades costarricenses ya se han dado cuenta de que quienes están ingresando últimamente son migrantes económicos que buscan un empleo ante la falta de oportunidades en Nicaragua, y que a su vez son “utilizados” por el régimen Ortega Murillo “como una herramienta para conseguir remesas”, explica a LA PRENSA el exconcejal de Managua, ahora en el exilio, Luciano García.

“Es una barbaridad porque está utilizando la pobreza de la gente para generar su riqueza”, critica García a los Ortega Murillo.
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Preocupa presencia de Jaentschke
Otra de las preocupaciones de los exiliados nicaragüenses en Costa Rica es la presencia del cocanciller de Nicaragua, Valdrack Ludwig Jaentschke Whitaker, en la toma de posesión de Fernández, que es vista como una mala señal respecto a cómo serán las relaciones entre el nuevo gobierno costarricense y el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, particularmente en medio de las señales de normalización diplomática de los codictadores con el Reino Unido, Canadá y España.
La invitación de Jaentschke Whitaker a la toma de posesión de Laura Fernández “es escandaloso” y da “una peligrosa señal” de normalización de relaciones de Costa Rica con un régimen señalado de crímenes de lesa humanidad, sostiene el abogado Juan Carlos Arce.
El ahora cocanciller es señalado en un informe del Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua (GHREN) como “tomador de decisiones” en la represión trasnacional operada por el régimen en cinco países entre 2021 y 2023, cuando constantemente fue removido en el cargo de ministro consejero en las embajadas nicaragüenses de Guatemala, Honduras y Costa Rica, mientras fungía también como asesor presidencial para Políticas y Asuntos Internacionales.
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Según el documento, entre 2021 y 2023, Valdrack Jaentschke, quien en los años ochenta trabajó como oficial en la Dirección General de la Seguridad del Estado (DGSE) del Ministerio del Interior, habría establecido “redes de influencia” y actividades de monitoreo sobre exiliados nicaragüenses.

“La presencia de Jaentschke (en la toma de posesión de Fernández) tiene un impacto en el cuerpo político y emocional de los exiliados en Costa Rica. No es un canciller cualquiera… está señalado de haber estado en Costa Rica organizando células para reprimir a exiliados nicaragüenses”, sostiene la viuda de Roberto Samcam, quien valora esta situación como “contradictoria” y la percibe con “mucho dolor” y “preocupación muy profunda”.
27 organizaciones rechazan presencia de Jaentschke
Vargas suscribe las palabras de una carta abierta que 27 organizaciones, entre plataformas y movimientos democráticos de la oposición y defensoras de derechos humanos nicaragüenses y regionales, enviaron al Gobierno y al pueblo de Costa Rica en la que expresan su “profunda preocupación” por la invitación a Valdrack Jaentschke a la toma de posesión de Laura Fernández. En la misiva enviada a LA PRENSA por un miembro de estas ONG, resaltan el papel del ahora cocanciller nicaragüense en la represión transnacional.
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Aunque muchos exiliados han mostrado su preocupación por la invitación de la Cancillería costarricense a Jaentschke para que participe en la toma de posesión de Fernández, otros, como Luciano García, lo ven como un tema “protocolario” y de “conveniencia” dado que Nicaragua y Costa Rica son países vecinos y tienen mucha importancia en temas económicos.
Según García, las autoridades costarricenses “en el fondo… saben perfectamente lo que significa el régimen en términos de derechos humanos y represión”. Añade que el silencio de Chaves, cuya línea según avizora podría tomar Fernández, “lo que dice es que ellos no van a opinar sobre una dictadura porque no quieren meterse en problemas con el país vecino”, concluye.