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El cocanciller de Nicaragua, Valdrack Jaentschke, señalado de ser una figura clave en la red de represión transnacional del régimen Ortega Murillo que Naciones Unidas denunció en marzo, liderará la delegación oficial que asistirá este 8 de mayo a la juramentación presidencial de Laura Fernández, confirmó el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto.
Según una lista enviada por Cancillería costarricense a los periodistas locales, 71 delegaciones de diferentes países asistirán al acto de toma de mando, además de los representantes de 18 organismos internacionales. El acto se llevará a cabo este 8 de mayo en el Estadio Nacional de San José a las 11:00 de la mañana, según los organizadores.
Fernández sucederá en el poder a Rodrigo Chaves, de su misma línea política, quien se desempeñará ahora como ministro del gobierno entrante. El período de la nueva presidenta se extenderá hasta 2030. El listado completo de los jefes de las delegaciones oficiales fue publicado por el periódico El Financiero.
A los críticos de Jaentschke no les extraña que él participe en el evento. El cocanciller ya había ignorado las críticas por su papel en la represión transnacional cuando asistió a la toma de posesión del presidente José Antonio Kast, en Chile. Eso generó también molestia entre exiliados nicaragüenses.
Los antecedentes del cocanciller, según la ONU
El Grupo de Expertos de Derechos Humanos sobre Nicaragua de la ONU, conocido como GHREN, reveló que la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo financia la represión y el espionaje contra los exiliados. Esa red estaría integrada por funcionarios de Estado y miembros del partido oficialista que buscarían silenciar cualquier tipo de disidencia dentro y fuera del país.
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«Él (Valdrack) formó parte de un grupo de toma de decisiones de alto nivel que dirigía la estrategia de represión transnacional. Por su proximidad directa a la Presidencia pudo desde sus destinos diplomáticos establecer redes de influencia, especialmente en Costa Rica y pudo asegurar la coordinación operacional entre los operadores estatales y no estatales. Formó parte de un dispositivo estructurado de inteligencia política en el exterior», dijo el experto Reed Brody cuando presentó el informe.
El alto funcionario nicaragüense es uno de los dos cancilleres que dirige el Ministerio de Relaciones Exteriores por designios de Ortega y Murillo. El otro es el general de brigada en retiro Denis Moncada Colindres, quien estaría asignado para misiones específicas, como una que resultó fallida meses atrás, de abrir una negociación con Estados Unidos.
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Bajo la dictadura, el servicio exterior ha caído a sus niveles más bajos de falta de profesionalismo. A pesar de tener dos cancilleres, Laureano Ortega Murillo funge como canciller de facto, porque lleva directamente las relaciones con Rusia, China e Irán por designación directa de sus padres.

Los cargos diplomáticos en todos los niveles del escalafón son entendidos como premios y castigos. Pero el grupo de Expertos dio otra dimensión del problema cuando presentó su informe, y reveló que el aparato de espionaje ligado a la represión transnacional opera bajo el mando de Murillo y tiene presencia en cinco países.
Opositores advierten «impacto político innecesario»
La asistencia de Jaentschke a la toma de posesión en Costa Rica no ha pasado inadvertida para los opositores. En un país donde se ha concentrado la mayoría de personas que han huido de la represión desde 2018, uno de los casos que causó más impacto en esta comunidad fue el asesinato del mayor en retiro Roberto Samcam. El Organismo de Investigación Judicial clasificó el crimen como ideológico.
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En una carta abierta enviada al despacho de la Presidencia de Costa Rica, a la que tuvo acceso LA PRENSA, la Gran Confederación Opositora Nicaragüense (GCON), coordinada por el líder campesino Medardo Mairena, felicita a Fernández, pero también le advierten “el riesgo protocolario” de la presencia de Jaentschke en la toma de posesión, tras haber sido identificado por la ONU como “eje” de represión transnacional.
“No sabemos qué tan cómodo vaya a estar Marco Rubio, Secretario de Estado de los Estados Unidos, con la representación nicaragüense”, advierten y a la vez mencionan que la situación “podría generar un impacto político innecesario” en la investidura.
El pasado 28 de abril, el movimiento político liberal Renacer Nicaragua envió una carta a la presidenta electa de Costa Rica y al actual canciller Arnoldo André en la que expresan su “profunda preocupación” por la invitación a Jaentschke, además de catalogar la acción como “un grave error político y ético”.