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La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo reconoció este martes 5 de mayo al embajador de Reino Unido, Edwards Stevens, según el acuerdo presidencial 61-2026, publicado en el diario oficial La Gaceta. Se trata de uno de los sucesos recientes que preocupan a observadores de la diplomacia internacional con Nicaragua. Incluso, juristas como el expresidente del Comité Jurídico Interamericano de la OEA. Jaime Aparicio observan «una erosión en los mecanismos de respuesta (presión) internacional».
En las imágenes divulgadas en los medios oficialistas, cuando Stevens presentó el primero de mayo las cartas de estilo, se mostró sonriente ante el co-canciller Valdrack Jaentschke y el vicecanciller Iván Lara. Aquellos gestos fueron discordantes con el pasado reciente, el embajador anterior es Ben Lyster-Binns, embajador en Costa Rica, concurrente en Nicaragua, igual que Stevens ahora.
El Reino Unido impuso sanciones el 15 de noviembre de 2021 a ocho funcionarios nicaragüenses, encabezados por Murillo, tras las votaciones presidenciales que fueron cuestionadas como «fraudulentas» por la entonces canciller británica para Europa y América, Wendy Morton.
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La nota publicada esta vez por los medios oficialistas de Nicaragua expresó que Stevens buscaría fortalecer las relaciones bilaterales y profundizar el intercambio en áreas como turismo, economía verde, acción climática, entre otros. No hubo ni una sola mención a la democracia.
A finales de marzo, la dictadura también recibió las cartas credenciales de la embajadora de Canadá, concurrente desde Costa Rica, Ioanna Sahas Martín. La diferencia es que en la página electrónica del gobierno canadiense, al presentar el perfil profesional de la diplomática, se dejó claro que Canadá se siente “orgulloso de apoyar al pueblo (de Nicaragua) en sus esfuerzos por volver a la democracia”.
Jaime Aparicio: “Fatiga y erosión en respuesta”
Diplomáticos y expertos en relaciones internacionales muestran cada vez más su enfado, porque los Ortega Murillo han violado el derecho internacional y han sido señalados por la comisión de delitos de lesa humanidad contra sus propios ciudadanos, pero no hay una respuesta internacional contundente a los abusos.

LA PRENSA/CORTESÍA
Para Aparicio, expresidente del Comité Jurídico Interamericano de la OEA, lo que ocurre es “una erosión sistemática de los mecanismos internacionales de respuesta a la dictadura Ortega Murillo, y acompañado de una fatiga política frente a crisis que se prolongan como la nicaragüense”.
Aparicio atribuye a esos factores que escritores como Sergio Ramírez y Gioconda Belli se hayan quejado recientemente por la indiferencia de la comunidad internacional ante el tema de Nicaragua.

“Esta indiferencia no es casual. Es más bien síntoma de una transformación profunda y lamentable: la cultura y la conciencia moral ya no logran movilizar la acción política internacional frente a violaciones de derechos humanos. Por eso, las denuncias de Ramírez y de Gioconda iluminan, pero no activan mecanismos coercitivos como sucede con Cuba, Irán, Venezuela, donde existen otros intereses políticos y económicos para las potencias”, explicó el jurista boliviano.
El modelo de aislamiento controlado
El abogado internacional consideró que la dictadura de Ortega logró consolidar un «modelo de aislamiento controlado», es decir reprime internamente, expulsa las voces críticas y administra el costo internacional, sabiendo que el mismo será limitado y decreciente, según sus palabras.
Un exembajador nicaragüense que solicitó el anonimato lamentó también que los Ortega Murillo han pasado encima de todo. Incluso, recordó que el Grupo de Expertos de Derechos Humanos de Naciones Unidas sobre Nicaragua (GHREN) ha denunciado a la dictadura.
“Entonces, ¿qué es lo que está pasando? Que las democracias son blandengues, son acomplejadas, temerosas, y las dictaduras son abusivas”, explicó el exembajador.
Dictadura presente en toma de posesión de Costa Rica
El 8 de mayo, la presidenta electa Laura Fernández asumirá el poder en Costa Rica. Uno de los invitados será un delegado del régimen de Ortega, a pesar de que ese país consideró ilegítima la votación de 2021, en que los dictadores nicaragüenses se prolongaron en el poder.
Ese delegado nicaragüense podría ser Jaenstchke, señalado por Naciones Unidas de integrar una red de represión transnacional que actuó en el mismo territorio costarricense contra quienes identificaban como opositores de Ortega y Murillo.
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Para el exembajador nicaragüense es como si nada hubiese pasado. “Mientras las dictaduras se consolidan, los regímenes democráticos comparecen incapaces de frenar el avance de los dictatoriales y aparecen más bien como (dando) concesiones, (se ven) débiles, tenues”, dijo.
Recordó que se ha recorrido todo el sistema interamericano y lo que ahora se está diciendo es que se debe actuar bilateralmente —una demanda en la Corte Internacional de Justicia, por ejemplo— y van pasando los años y no hay ni justicia transicional ni una sanción internacional sólida.
La situación en organismos internacionales
Por otro lado, un experto en relaciones internacionales comentó que a veces el mundo de la diplomacia se rige por costumbres y prácticas que resultan incomprensibles, desde afuera. Pero hay que destacar que las posiciones de los países de la Organización de Estados Americanos (OEA) se han mantenido inalterables.
De hecho, la última vez fue una posición de consenso contra la tiranía nicaragüense. Eso evidencia el aislamiento de Ortega y Murillo en el continente.
Según esta fuente, las fuerzas opositoras deben mostrar una posición unida de cara a la siguiente sesión de la OEA prevista para el próximo mes. El especialista sostuvo, sin embargo, que el tema de Nicaragua no es prioritario en un mundo con las guerras de Irán, Gaza y Ucrania como protagonistas.
El factor de la Administración Trump
Sin embargo, él sostiene que la situación de Nicaragua puede saltar a primer plano en los próximos meses de la mano de Estados Unidos. La potencia mantiene bajo presión a los Ortega Murillo, que se han ido quedado sin aliados, luego de la captura en enero del dictador Nicolás Maduro a manos de la fuerzas delta. Además, Washington mantiene conversaciones con la dirigencia cubana y aplica sanciones.
“Tengo la firme convicción que el tema de Nicaragua en los próximos meses va a saltar a un primer plano en la lógica de la política Estados Unidos. ¿Por qué? Porque Ortega está dándole razones para que haga algo, como las declaraciones en que llamó a Donald Trump una persona que no está en sus cinco sentidos. Eso pasó el 20 de abril”, afirmó.
No obstante, sobre el tema específico de la OEA, Aparicio es cauto. Llama a no hacerse ilusiones. Lo que él observa es una “reversión del principio de acción colectiva”, frente a rupturas del orden democrático.
“La Asamblea General en junio de este año, posiblemente sea un nuevo acto de retórica diplomática, declaraciones bien redactadas, pero desprovistas de consecuencias reales”, adelantó Aparicio. Esto lo atribuye a la falta de voluntad política de países como México.
¿España negocia nombramiento de embajadores?
En España, el medio The Objective reveló que existe también una negociación entre España y el régimen de Nicaragua para nombrar a sus respectivos embajadores. Eso sería para dar por superada la crisis iniciada en enero con la expulsión del embajador español.
Según esta versión periodística, la administración de Pedro Sánchez estaría interesada en normalizar las cosas antes de la cumbre iberoamericana, prevista para noviembre, a la que incluso pensaría invitar al dictador.

LA PRENSA escribió el 29 de abril al Ministerio de Relaciones Exteriores de España, dirigido por José Manuel Albares, pero no respondieron cuando se le preguntó sobre las posibles conversaciones, planteadas en el artículo de The Objective.
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Después de la experiencia nicaragüense, el exembajador Sergio Farré Salva fue propuesto para el cargo de jefe de misión en Malasia. Solo esperan el plácet de parte de las autoridades correspondientes.
España tampoco reconoció la votación presidencial en Nicaragua de 2021. Aquel proceso es recordado porque la pareja de dictadores se reeligió sin competencia electoral en votaciones marcadas por la represión. Farré Salva fue expulsado de Nicaragua a finales de enero, acusado de realizar “actividades incompatibles con su estatus”.
El régimen expulsó además al número dos de la Embajada y a un grupo de entre ocho y nueve cooperantes. Sin embargo, las fuentes consultadas por LA PRENSA aseguran que se está moviendo algo tras bambalinas. En reciprocidad, España expulsó al embajador de Nicaragua, Maurizio Gelli.
“Hay certeza de que hay gestiones para restablecer las relaciones diplomáticas a nivel de embajador. Están tratando de recomponerlo. Pienso que es difícil que Ortega comparezca a la cumbre, pero si España comete el error de invitarlo estaría legitimando a un gobierno ilegítimo, acusado de delitos de lesa humanidad”, dijo el experto en relaciones internacionales citado anteriormente.
Mientras tanto, el exembajador nicaragüense reaccionó al principio con incredulidad ante la posibilidad de la negociación de España, que ha ofrecido a la nacionalidad a quienes fueron privadas de la nicaragüense por la dictadura. Además, ha acogido a centenares de nicaragüenses que han rehecho su vida, gracias a programas humanitarios de Naciones Unidas. El exdiplomático agregó que los gobiernos democráticos ceden, porque se ven sometidos a chantajes en nombre del respeto a la soberanía, por ejemplo. “Van cediendo sin exigir nada a cambio… o, ¿qué da Managua?”, preguntó desconcertado.