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Hace dos años la entrada en vigencia de la tasa de deslizamiento del 0 por ciento dio paso al tipo de cambio fijo del córdoba frente al dólar y fortaleció la moneda local. Pero también eliminó la posibilidad de que las pensiones que reciben más de 300,000 jubilados en Nicaragua, recuperaran un poco del poder adquisitivo que pierden cada año por el alza de los precios. Desde la reforma a la seguridad social de 2019, este era el único ajuste que seguía vigente, y se aplicaba sin excepción a todas las pensiones cada 30 de noviembre con base en la tasa de deslizamiento.
A criterio de un especialista en seguridad social, que por temor a represalias pide no mencionar su nombre, la tasa de deslizamiento de 0 por ciento, además de fortalecer el córdoba, le garantizó al régimen Ortega Murillo un ahorro de al menos 1,164 millones de córdobas anuales, (que al cambio oficial equivalen a unos 31.79 millones de dólares por año), en ajustes a pensiones que no se aplican.
Dicho cálculo se realiza con el dato de 2023, que es el más reciente que el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) hizo público. Ese año según el INSS destinó 23,285 millones de córdobas para pagar las trece pensiones que recibió en el año cada uno de los 286,905 jubilados del régimen de Invalidez Vejez y Muerte (IVM) que ese año estaban registrados.
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Ahorro puede rondar US$40.85 millones
El INSS todavía no ha publicado los anuarios estadísticos de 2024 ni de 2025. Pero recientemente la vocera oficial Rosario Murillo, a través de sus alocuciones radiales diarias anunció el pago de 362,905 pensiones. Además, dijo que dicho pago ascendía a 2,302 millones de córdobas. Esto implica que el pago anual de las pensiones podría rondar los 29,926 millones de córdobas anuales. Por tanto el ahorro anual que estaría dejando el congelamiento de las pensiones, ahora podría rondar los 40.85 millones de dólares.
Según reportes del Ministerio de Hacienda y Crédito Público, entre 2025 y 2026 el INSS recibirá 245.17 millones de dólares en apoyo presupuestario. La cifra duplica lo asignado por ese mismo concepto entre 2022 y 2023.
Además, recientemente el Fondo Monetario Internacional (FMI), en el informe de resultados de la consulta anual conocida como Artículo IV de 2025, advirtió que de aquí al 2030, para evitar la quiebra del INSS, se tendrán que aumentar fuertemente las transferencias a través del Presupuesto.
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Permitir que jubilados trabajen
Según los especialistas, ese dinero que el régimen Ortega Murillo se ahorra desde 2024, cuando congeló las pensiones, seguramente es parte del monto anual que le transfiere al INSS a través del Presupuesto General de la República, para paliar su crisis financiera y garantizar que siga cumpliendo con sus obligaciones.
Lo malo —asegura uno de los especialistas— es que lo hacen a costa del sacrificio de miles de jubilados, que no pueden cubrir sus necesidades básicas con las precarias pensiones que reciben, y que cada mes se vuelven más chiquitas ante la imparable alza de los precios. Además, considera que para compensar el daño que están provocando, deberían permitir que los jubilados que están en capacidad de seguir trabajando, sean contratados sin que en INSS los penalice o suspenda sus pensiones.
«Sin embargo, ese es un privilegio que lo tienen reservado para algunos miembros de la Policía y del Ejército, que son del círculo de confianza y los contratan en instituciones del Estado y el INSS no los penaliza. Ellos se jubilan, se van con todos su beneficios y además les dan trabajo en las instituciones y les pagan salarios buenísimos. Eso no debería ser privilegio de unos pocos, debería generalizarse porque le ayuda al país y garantiza la sobrevivencia de las familias de los jubilados», asegura uno de los especialistas.
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Tipo de cambio fijo eliminó ajuste de las pensiones
La tasa de deslizamiento que se aplicaba como ajuste a las pensiones era parte del sistema de minidevaluaciones diarias preanunciadas que estuvo vigente desde marzo de 1993.
Inicialmente funcionó con una tasa de deslizamiento del tipo de cambio del 5 por ciento anual, que luego subió a 12 por ciento. En 1999 bajó a 9 por ciento y luego a 6 por ciento, y se mantuvo invariables hasta 2004. Ese año bajó a 5 por ciento y siguió igual hasta 2019. Ese año bajó a 3 por ciento, al siguiente a 2 por ciento, en 2023 bajó a 1 por ciento; y finalmente a partir del 1 de enero de 2024 es de 0 por ciento.
Eso implica que el ajuste anual que durante treinta años recibieron todas las pensiones pasó de 12 por ciento en 1993 a 0 por ciento en 2024. Dicho ajuste permitió que en la última década las pensiones promedio crecieran en alrededor de 55 por ciento, al pasar de 4,125.80 córdobas mensuales en 2014 a 6,397.47 córdobas en 2023, año en que quedaron congeladas. A partir de ese año el incremento del monto promedio depende únicamente de que las nuevas pensiones que se aprueben sean más altas.
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INSS no publica anuarios de 2024 y 2025
Además, este era el único mecanismo de ajuste que seguía vigente. En la reforma que la dictadura Ortega Murillo impuso en 2019 de manera unilateral, eliminó el artículo 96 del reglamento de la Ley de Seguridad Social. Ahí se establecía un ajuste en julio de cada año para las pensiones cuya base de cálculo inicial fuese una remuneración base mensual menor o igual a dos salarios mínimos. Este se calculaba «aplicando a la pensión existente del mes de julio del año anterior el porcentaje de aumento del salario promedio de los asegurados acumulados en los doce meses previos».
Antes, con la reforma de 2013 que entró en vigencia en enero de 2014, eliminaron el ajuste anual que recibían las pensiones mínimas, que son la mayoría. A estas les aplicaban en marzo y septiembre de cada año, el ajuste semestral aprobado por el Ministerio del Trabajo para el salario mínimo del sector manufactura.
Con la eliminación de todos estos mecanismos, el ajuste del 1 por ciento que recibieron las pensiones en noviembre de 2023 fue el último. Desde entonces, están congeladas y perdiendo poder adquisitivo ante una galopante alza de precios, producto de los altos niveles de inflación, que en 2023 fue de 5.60 por ciento, al año siguiente bajó a 2.84 por ciento y cerró el 2025 en 2.70 por ciento.
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Pensiones se achican y la canasta básica sube
Dado que el INSS no publica sus anuarios estadísticos desde 2023, se desconoce cuánto es el monto actual de la pensión promedio del régimen de IVM, segmento que aglutina a la mayoría de los jubilados del país.
El data más reciente que se conoce es el del anuario de 2023, que reportó 286,905 pensionados en el régimen de IVM, entre los que se incluyen 80,878 con pensiones proporcionales reducidas. Ese año la pensión promedio de este régimen era de 6,397.47 córdobas mensuales. Monto que al cambio oficial equivale a 174.67 dólares mensuales.
Dentro del segmento de IVM la pensión promedio más alta es la de vejez, que en 2023 era de 9,738.78 córdobas mensuales (265.91 dólares). Mientras que la pensión de vejez reducida proporcional promediaba 2,895.27 córdobas mensuales (79.05 dólares).
Pero mientras las pensiones están congeladas, al cierre de 2023 el valor de los 53 productos que contiene la canasta básica fue de 19,800.85 córdobas. Pero en el primer mes de 2026 había subido a 21,249.74 córdobas, por lo que cada mes miles de jubilados compran menos productos con sus raquíticas pensiones.
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