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El cocanciller de Nicaragua, Valdrack Ludwing Jaentschke Whitaker, asistió a la investidura del nuevo presidente de Chile, José Antonio Kast. La presencia de Jaentschke se da un día después de que el Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua (GHREN) lo señalara en un informe de “tomar decisiones” entre un grupo de “alto nivel” que dirigía la estrategia de represión transnacional del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo contra exiliados.
Mientras Jaentschke Whitaker asistió a la toma de posesión del Kast, el régimen sigue guardando silencio respecto a las responsabilidades de operar una red de espionaje y represión transnacional en cinco países, financiada con fondos públicos, según documenta el informe del GHREN publicado este martes, en el que mencionan a 26 operadores sandinistas.
Rosario Murillo no ha mencionado el informe de los expertos de la ONU en sus alocuciones diurnas. Sus discursos se han centrado en la paz y el “cese de la guerra”, en referencia a los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán —uno de sus “aliados”— donde recientemente resultó muerto el ayatolá Ali Jameneí, líder supremo iraní.
“Nos sentimos agobiadas por esas desgracias, la tragedia de la guerra. Que cese la guerra, el dolor, la desgracia”, inició Murillo su alocución de este miércoles, y concluyó diciendo que hay que “clamar al padre celestial por la paz”.
Silencio de la dictadura “es típico”
El exdiputado Eliseo Núñez dice que los Ortega Murillo no reaccionarán al informe del GHREN porque ya han decidido “estar al margen del derecho internacional” y que esa actitud “no le ha representado costos a su régimen”, por lo que “seguirán ignorándolo mientras el multilateralismo no sea capaz de forzarlo a cumplir las leyes”.
Para el analista Héctor Mairena, el silencio de la dictadura “es típico” porque siempre “niegan los señalamientos”. Sobre la presencia de Valdrack Jaentschke en la toma de posesión de José Antonio Kast, señala que es solo “una expresión de las relaciones diplomáticas que existen entre Chile y Nicaragua”.
Mairena se siente seguro de que el ultraderechista chileno continuará en la misma línea del ahora expresidente Gabriel Boric con la política de apoyo a la demanda de restitución de derechos en Nicaragua y la exigencia al régimen Ortega-Murillo de respetar los derechos humanos. “(La presencia de Valdrack en la investidura) no lo asumo como un aval del presidente Kast a la conducta que ha tenido el régimen de los Ortega-Murillo en los últimos años”, agrega el analista.
A Núñez, por su parte, le resulta “inentendible” la presencia del cocanciller de Nicaragua en Chile porque “normalmente los invitados se hacen de consenso con el presidente electo”. Núñez espera que se trate de un error en la aplicación del protocolo y “no de un cambio de posición de Chile frente a la dictadura”.
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Preocupa que instituciones estatales estén involucradas en represión transnacional
A la opositora y defensora de derechos humanos, Haydée Castillo, le preocupa que varias instituciones estatales, entre ellas, la Policía, el Ejército y Telcor, así como operadores del régimen, estén involucrados en esta red de represión transnacional revelada por el GHREN. Pero también presta atención a la corrupción y el desvío de los fondos públicos “para la contratación de victimarios en diferentes niveles”.
“Es muy importante tener en cuenta que se habla de que esta vigilancia transnacional vertical está siendo ejercida en contubernio entre el Ejército, la Policía, instituciones del Estado, los servicios diplomáticos y actores no estatales en donde se nombra con relevancia el papel que ha jugado Valdrack Jaentschke en la conformación de toda esta vigilancia transnacional entre otros personajes”, explica Castillo.
Tamara Dávila, víctima de la represión de los Ortega Murillo, catalogó como “contundente” el informe presentado por los expertos de la ONU porque detalla cómo esta red de represión “en su más alto nivel se financia con fondos del Estado”.
“Menciona con nombre y apellido una lista de esa red de espionaje de inteligencia y de represión. Eso también es clave para la justicia y el no olvido que reclama el pueblo nicaragüense frente a los abusos y los crímenes de lesa humanidad cometidos por la dictadura después del 2018”, expone Dávila.