Pedro Joaquín Chamorro Barrios, hijo del mártir nacional Pedro Joaquín Chamorro Cardenal y de la expresidenta Violeta Barrios de Chamorro. LA PRENSA/Óscar Navarrete

Pedro Joaquín Chamorro Barrios, hijo del mártir nacional Pedro Joaquín Chamorro Cardenal y de la expresidenta Violeta Barrios de Chamorro. LA PRENSA/Óscar Navarrete

Pedro J. Chamorro Barrios: “Mi padre promovería la unidad con los que vienen del sandinismo”

El hijo mayor del mártir de las libertades públicas habla sobre los días en que conoció a Rosario Murillo en LA PRENSA y también sobre Bayardo Arce, de quien explica por qué lo considera un preso político.

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Es el quinto de su familia que lleva el nombre Pedro Joaquín Chamorro de forma consecutiva. De hecho, oficialmente se llama Quinto Pedro Joaquín y él le puso a su hijo Sexto Pedro Joaquín. Lo carga con orgullo por el peso histórico y el significado que tiene en Nicaragua en la lucha por la democracia y las libertades públicas. Pero también ha sufrido la persecución que vivieron sus antepasados.

A sus 74 años, Quinto Pedro Joaquín de Nuestra Señora de La Merced Chamorro Barrios vive desterrado en Estados Unidos, a donde fue enviado por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo en febrero de 2023 junto a otros 221 presos políticos. Es el hijo mayor de los cuatro que tuvo Pedro Joaquín Chamorro Cardenal con la expresidenta Violeta Barrios de Chamorro. 

No trabaja, dice. Está enfocado en expresar sus opiniones en el periódico desde el que su padre combatía a los Somoza y por el que fue asesinado el 10 de enero de 1978. “Fue muy duro para nosotros”, recuerda en esta entrevista. 

Chamorro Barrios junto a una vieja motocicleta de su padre
Pedro Joaquín Chamorro Barrios junto a una vieja motocicleta de su padre. LA PRENSA/Óscar Navarrete

Pedro J. Chamorro Barrios habla sobre los días en que conoció a Rosario Murillo en LA PRENSA y también a Bayardo Arce, cuando este era periodista del rotativo. Además, habla sobre los últimos días de su madre, el legado de su padre, y la vigencia de su pensamiento hasta estos días. “La lucha de él no se ha extinguido”, señala. 

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¿Cómo se encuentra en el destierro en Estados Unidos? 

Tengo la ventaja de que tengo la compañía de mi adorada esposa Martha Lucía y a menudo me veo con mi hija Mariandrea y con mis nietos que viven en Maryland, cerca de donde vivo yo. Mis otros tres hijos también viven aquí. 

¿A qué se dedica? 

Yo escribo mis artículos en LA PRENSA semanalmente, pero no tengo un trabajo porque todavía estoy esperando la residencia. A mí me pidió una hija y vos sabés que ahora se ha puesto más lento todo. Se ha complicado todo lo que es el asunto de la inmigración. Estoy legal porque pedí el cambio de estatus y me pidió mi hija como pariente. 

Yo siempre estoy activo políticamente en mi partido Ciudadanos por la Libertad. Tengo un nivel de actividad, doy entrevistas a algunos medios, pero no ando en competencia de figuración política. Apoyo a mi primo Juan Sebastián Chamorro que ahora está a cargo de la coordinación del partido. 

¿Le hace falta Nicaragua? 

Sí, por supuesto. Tenemos todavía muchos amigos en Nicaragua. Aunque como te decía anteriormente, mis cuatro hijos son ciudadanos americanos, viven en los Estados Unidos y me trasladaron a Maryland. Pero sí me hace falta mi patria. 

En su familia han sufrido el exilio por varias generaciones, desde su abuelo, pasando por su padre y ahora usted y sus hermanos. 

Sí, desde el tiempo de mi abuelo Pedro Joaquín Chamorro Zelaya y mi abuela Margarita Cardenal. Padecieron el destierro en 1944. El dictador Anastasio Somoza García ordenó la clausura indefinida de LA PRENSA porque se oponía a su afán reeleccionista. Mis abuelos vivieron en Nueva York por 2 años. Mi abuelo trabajó en la Biblioteca Central de la ciudad y mi abuela en una fábrica de ropa. 

Mi padre también estuvo en el exilio y yo también ya había padecido el exilio. En 1985 tuve que refugiarme en Costa Rica y después pasé a Miami donde pasé otra parte del exilio y me incorporé al directorio de la Resistencia Nicaragüense (Contrarrevolución) en 1988. En el año 1989 regresé a Nicaragua y me incorporé a la campaña electoral de mi madre Violeta Barrios de Chamorro. Fui nombrado asesor político de ella durante la campaña. 

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Para aquellos años el país estaba muy dividido. 

Sí. Yo desde el año 1981 hasta 1984 estuve al frente de LA PRENSA y fue una época muy dura porque nos tocó una censura que era algo inconcebible. Con decirte que entre las personalidades que fueron censuradas estaba Alexis Argüello, que Alexis Argüello fue confiscado por los sandinistas. Todo lo que tenía que ver con Alexis lo censuraban. Inclusive las peleas, dónde iba a ser la pelea, en qué canal extranjero, porque en Nicaragua no se transmitían las peleas de Alexis. 

Cuando llegó el Papa Juan Pablo II a Nicaragua, en marzo de 1983, nos prohibieron cualquier cobertura que no fuera al pie de la letra de los comunicados oficiales que producía la Santa Sede. No podíamos publicar ninguna cobertura, más que fotos y los comunicados oficiales. Era una época muy dura porque muchas veces nos quitaban tanto material que no podíamos publicar el Diario en esos días. 

Tras el asesinato de su padre en 1978, ¿cuál cree que fue su legado? 

Bueno, fue muy duro para nosotros. Yo siempre pensé que el legado de mi padre era la lucha por la libertad de expresión y eso fue lo que sucedía precisamente en Nicaragua en los años ochenta. Desde el primer día escribí mis primeros artículos críticos en agosto de 1979, poco pocos meses después del triunfo de la revolución, cuando ya LA PRENSA volvió a circular, porque hay que recordar que LA PRENSA quedó completamente destruida y se publicó por primera vez en más de un año en una pequeña rotativa de El Centroamericano, de León. 

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¿En algún momento pensaron que LA PRENSA había llegado a su final? 

Al ver las instalaciones de LA PRENSA quemadas completamente, destruida (en 1979 tras el bombardeo de Somoza al periódico), parecía que ya era lo último, pero afortunadamente LA PRENSA tuvo mucha solidaridad de parte del sector privado y se comenzó con la reconstrucción con maquinaria, con equipos viejos y se logró volver a publicar. El periódico se levantaba en Managua, se hacían los negativos y se llevaba a León donde se imprimía. 

Ahora se confiscaron las instalaciones, y el personal está en el exilio. Sin embargo, LA PRENSA sigue saliendo en su versión digital y no ha dejado de salir ningún día. Eso realmente es un hecho prominente en la historia del periodismo moderno. Un medio que cuyos tres directivos fueron encarcelados, el gerente Juan Lorenzo Holmann Chamorro, la vicepresidenta de la Junta Directiva Cristiana Chamorro, y tu servidor, que era miembro de la Junta Directiva también. Y a pesar de que fuimos encarcelados, el Diario se siguió publicando y después que fuimos desterrados se ha seguido publicando LA PRENSA. 

¿Cómo cree que se sentiría su padre de ver a LA PRENSA llegar a los cien años? 

Estoy seguro de que mi padre se sentiría orgulloso de que hemos rescatado su legado y que a pesar de todas las dificultades LA PRENSA continúa siendo un faro de democracia, de libertad en Nicaragua y algún día volverá a imprimirse cuando Nicaragua vuelva a ser República a como dice su grito de guerra, su grito de lucha. 

Los hermanos Cristiana y Pedro Joaquín Chamorro Barrios junto a su primo Juan Lorenzo Holmann en el avión en el que fueron desterrados hacia Estados Unidos en 2023
Los hermanos Cristiana y Pedro J. Chamorro Barrios junto a su primo Juan Lorenzo Holmann en el avión en el que fueron desterrados hacia Estados Unidos en 2023. ARCHIVO

¿Cómo cree que es vista hoy la figura de su padre en Nicaragua? 

Creo que tiene una actualidad tan presente. Su lucha no se ha extinguido, sino que es cada día más realista, más fuerte y todos los grupos opositores prácticamente defienden la ideología y los principios democráticos de mi padre. El Estado de derecho, la no reelección presidencial, la separación de los poderes del Estado. Todos esos son principios compartidos por cada nicaragüense opositor, diría yo. Su lucha adquiere mayor actualidad a medida que nos vamos introduciendo más en la oscuridad de una dictadura cada vez más represiva y más dinástica, más familiar. La lucha por los principios de mi padre tiene vigencia absoluta en Nicaragua. 

¿Cómo recuerda a su padre? Parecía ser un hombre de carácter muy fuerte. 

Si, era una persona muy familiar y a pesar de su carácter fuerte tenía un gran sentido del humor y una gran humildad también. Cuando se equivocaba, sabía reconocer sus errores. Lo recuerdo como una persona muy disciplinada, muy puntual y austero. Era una persona con una gran sensibilidad social y de amor al prójimo guiado por sus principios cristianos. Era un gran empresario. A eso se debió, creo yo, el éxito también de LA PRENSA. 

Mi padre tenía un pensamiento de avanzada, pluralista. Yo creo que lo último que se le podía llamar a mi papá era sectario, pero sí era un hombre que debatía bastante. Él pensaba que en la Nicaragua del futuro debíamos de caber todos los nicaragüenses como una gran familia. Inclusive él hizo alianza con grupos que lo adversaban como los socialistas, los comunistas. 

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¿Cree usted que la oposición debería seguir ese ejemplo y establecer alianzas con quienes se adversan entre sí? 

Primero hay que unir a quienes tenemos cosas más en común, pero después también la alianza debe extenderse a otras personas con quienes no tenemos tantas cosas en común, pero compartimos el ideal de ver a Nicaragua libre y democrática. Mi padre, cuando decía que Nicaragua volverá a ser República, yo siempre pensé que tal vez estaba exagerando un poco porque nunca lo había sido, pero estudiando la historia de Nicaragua, hubo un periodo en que Nicaragua vivió en paz, que los presidentes se sucedieron cada 4 años y se fueron a sus casas y no hubo reelección presidencial, que fueron los 30 años conservadores. 

¿Cree que su padre estaría promoviendo una unidad ahora incluso con personas que vienen del sandinismo? 

Yo creo que sí. Mi padre promovería una unidad con los que vienen del sandinismo, siendo honesto con su pensamiento pluralista que tuvo toda su vida. 

Por cierto, mi padre atesoraba la historia de su familia que había luchado contra el filibustero William Walker. Era mi tatarabuelo la primera persona que se proclamó contra los filibusteros en la famosa proclama patriótica el 19 de octubre de 1855 en Masaya, que antes se llamaba San Fernando. Mi padre atesoraba tanto esa proclama que la tenía en un marco y era el cuadro más grande que tenía en su oficina. Nosotros tenemos en nuestra historia, en nuestro haber, el haber de nuestra familia, ha combatido a las dictaduras de Nicaragua y al comunismo. Mi familia luchó contra la dictadura de Zelaya y mi bisabuelo fue encarcelado por mucho tiempo. Mi padre se enfrentó a los Somoza y nosotros ahora a la dictadura Murillo Ortega. 

A su familia también la señalan de ser burgueses. 

Nuestra familia propiamente ha sido dueña de un medio de comunicación, que es LA PRENSA. Desde ese punto de vista estrictamente es una familia burguesa porque los burgueses son, de acuerdo con la conceptualidad, con la concepción marxista, es burgués aquel que es dueño de un medio de producción. Pero nosotros siempre estuvimos en contra de la lucha de clase que fomentó el marxismo leninismo en Nicaragua porque somos una familia de espíritu cristiano. 

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Podemos ver si es por ser ricos, pero nosotros no hemos sido muy ricos que se diga, sino que hemos tenido una familia acomodada. Sin embargo, hay que ver la riqueza que tienen los actuales dirigentes del sandinismo que hacen lo que quieren con el país, que no tienen fiscalización y es un país que está catalogado como uno de los más corruptos del mundo. 

Rosario Murillo trabajó en LA PRENSA. ¿Usted la recuerda? 

Claro que la recuerdo porque somos casi de la misma edad y yo llegaba en las vacaciones a trabajar a LA PRENSA al lado de mi padre. Ahí conocí a Rosario Murillo que me parecía una persona muy eficiente, tomaba notas muy rápidamente y en realidad tuvimos una buena relación personal. Yo le daba a copiar mis poemas porque me dio por escribir poesía al principio de mi vida y como yo no sabía escribir en máquina, Rosario me escribía los poemas a máquina. Luego eran revisados por Pablo Antonio Cuadra y a veces se publicaban en LA PRENSA Literaria. A Rosario la catalogué siempre como una persona muy eficiente. 

¿Se le trató mal a Rosario Murillo alguna vez? Porque hay quienes dicen que por eso le tiene odio a su familia y a LA PRENSA. 

Absolutamente. Se le trataba muy bien. Y las fotos que hay de la época demuestran una persona completamente sonriente. Cuando el terremoto de 1972, un hijo de Rosario y de Anuar Hassan que fue esposo de ella, murió aplastado por las paredes de su casa y mi padre y Carlos Holmann, su cuñado, fueron a la casa a auxiliar a Rosario y a sacar al pequeño niño que murió lamentablemente aplastado. 

O sea, con eso te simplifico. Yo no creo que Rosario tenga un odio especial contra LA PRENSA, excepto por el hecho de que LA PRENSA se anteponía en sus aspiraciones o en las aspiraciones dictatoriales de ella y de Daniel Ortega. 

Pedro Joaquín Chamorro Cardenal en la boda de Rosario Murillo con el periodista Anuar Hassan. A la izquierda de la foto, los padres de Murillo, Zoilamérica Zambrana y Teódulo Murillo.
Pedro J. Chamorro Cardenal en la boda de Rosario Murillo con el periodista Anuar Hassan. A la izquierda de la foto, los padres de Murillo, Zoilamérica Zambrana y Teódulo Murillo. ARCHIVO

Cuando su tío Jaime Chamorro falleció en 2021, llamó la atención que el régimen emitió un pronunciamiento de condolencias. ¿Cómo tomaron esto en la familia? 

Yo creo que si lo hizo (Murillo) por hipocresía o por sentimientos reales, no quiero juzgar, pero yo recibo bien las condolencias, aunque vengan de mis adversarios. Es parte de nuestra formación cristiana. 

Para aquellos años en que conoció a Rosario Murillo, otro que trabajaba en LA PRENSA era Bayardo Arce. 

Sí, él era periodista que cubría el Parlamento y la política. Muy ágil. Tenía una buena relación conmigo también porque yo era fotógrafo. Empecé tomando fotos para LA PRENSA. Y lo que recuerdo de Bayardo que le molestaba a mi papá era que a veces se quedaba cubriendo las manifestaciones y tomaba parte. En lugar de ir a hacer un reportaje de lo que había ocurrido, ya tomaba partido y se unía a la protesta. 

También se dice que él llegaba tomado al periódico. 

No, yo directamente no lo vi. 

Bayardo Arce siendo periodista se convirtió en una persona que después trataba mal a los periodistas que lo abordaban. 

Sí, él siempre trató mal a los periodistas. Una persona que fue periodista debería de tener la mayor consideración para los periodistas, para la libertad de los ciudadanos. 

Ahora está encarcelado por el régimen del que él fue parte, ¿Usted cree que es preso político o no? 

Yo creo que es preso político porque está preso fundamentalmente por razones políticas porque si fuera porque robó 5000 millones, ya lo hubieran echado preso hace rato. Es decir, la raíz, la razón por la que está preso, es política. 

Ahí lo vimos en algunas entrevistas que dio Bayardo Arce a raíz de los sucesos de 2018 en que Bayardo, así como Humberto Ortega, rechazó la forma en que el régimen violó los derechos de la población. Ahí están las declaraciones de Arce en que básicamente critica el actuar del Gobierno. Y como hemos visto la factura a veces pasan un tiempo sin cobrarse, pero después de cierto tiempo se cobran. Yo no estoy diciendo que no hizo lo que le acusan, pero no ha habido un debido proceso en este caso que compruebe su culpabilidad. Lo último que he sabido de él es que tiene la salud muy quebrantada y ojalá que le puedan dar el tratamiento médico, humanitario, que necesita. 

Podría ser el segundo comandante de la revolución que muere preso después de Humberto Ortega. 

Exacto. Y Hugo Torres que no fue comandante de la revolución, pero era una figura importante. Sería una tragedia. 

Tiene 74 años y permanece desterrado en Estados Unidos
Pedro J. Chamorro Barrios tiene 74 años y permanece desterrado en Estados Unidos. LA PRENSA/Archivo

El año pasado murió su madre, la expresidenta Violeta Barrios de Chamorro. 

Sí. Por la situación migratoria que estoy en Estados Unidos no pude asistir al funeral, pero había logrado un permiso especial en enero y principios de febrero (de 2025) para poder ir a visitarla. Y fui con mi adorada esposa Martha Lucía y con mi hermana Claudia. Nos vimos en Costa Rica con mis hermanos Cristiana y Carlos Fernando, y ahí pudimos los cuatro acompañar a mi madre en lo que ya eran sus últimos días. 

Para los funerales pues ya no pude sacar el permiso, así que no fui a los funerales. Una de las razones para regresar a Nicaragua es que tenemos que cumplir la tarea de llevar los restos de mi madre a descansar a Nicaragua. 

¿Por qué decidieron sacar a su madre de Nicaragua en 2023? 

Por el cuidado. Creíamos que en Costa Rica podía tener mejores atenciones y en Nicaragua estaba muy sola. Prácticamente todos nosotros estábamos fuera, excepto Claudia en ese momento, pero ella también se vino a Estados Unidos por un asunto de salud y no podía estar cuidando a mi mamá. Decidimos trasladarla para que pasara sus últimos días con mejor atención. Ahí estaba con Cristiana, Claudia, Carlos Fernando y también la pude ver yo pues. 

Ella ya tenía varios años con la salud deteriorada. ¿Cómo la recuerda usted a ella en esos momentos? 

Yo la visitaba casi todos los días y a veces dos veces al día porque me quedaba cerca de la Asamblea Nacional donde era diputado y fueron momentos inolvidables en que siempre llegaba a la casa, me acostaba con ella. Ella me sobaba la cabeza, me agarraba a la mano. Vivíamos con mucho cariño. Sin hablar mucho, pero con mucha demostración de amor. Fue una época en que vivimos al máximo cuidado, al máximo cariño posible hacia ella. 

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¿Qué significado tiene para el país que doña Violeta haya fallecido fuera de Nicaragua? 

No solamente que ella haya fallecido fuera, sino que los cuatro hijos de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal están en el exilio. Claudia Lucía aunque no se metió para nada en política, por ser hermana nuestra no le dieron su pasaporte y eso es una barbaridad porque ella no ha participado para nada en la situación política. No tiene documento. Está apátrida por ser hermana nuestra. 

Y el hecho de que mi madre haya muerto afuera pues deja mucho que decir porque si nosotros hubiéramos vivido en Nicaragua, obviamente ella hubiera fallecido en su patria. Pero nosotros fuimos expulsados y perseguidos en Nicaragua, entonces ella tuvo que emigrar también hacia donde estaban sus hijos. 

Usted es el quinto Pedro Joaquín de su familia. Su hijo es el sexto en llevar el nombre. ¿No hay un séptimo? 

No, ya no va a haber porque mi hijo Pedro no tuvo descendencia y mi hijo Sergio no le puso Pedro a sus hijos varones. Entonces se perdió la continuidad. Se perdieron los Pedro Joaquín. Un día llegó mi tío Jaime a mi casa, antes de su muerte y me dijo eso: “Ya se perdió la línea de los Pedro Joaquín”. 

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