Luis Fley, “Comandante Johnson” de la Contrarrevolución. LA PRENSA/ Donaldo Hernández

Luis Fley: “Hay que estar dispuesto a morir por Nicaragua”

El comandante contra considera que quien no esté dispuesto a dar su vida por el país “es un vividor de la política”. En esta entrevista habla sobre sus ansias por regresar a Nicaragua y lo que él cree que le falta a los jóvenes.

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A Luis Fley se le encuentra temprano cada mañana limpiando una pequeña tienda de Miami, en Estados Unidos. Lampazo en mano o sacudiendo una alfombra, no deja de pensar en Nicaragua. Quiere regresar a su país para organizar a su movimiento político, la Fuerza Democrática Nicaragüense (FDN), aliarse con otros opositores y hacerle frente a Daniel Ortega y Rosario Murillo. 

Eso sí, advierte, los opositores con los que forme una alianza no pueden venir del sandinismo. “No se necesita del MRS ni ninguno de ellos para ganar un proceso electoral. ¿Quién dice que son importantes? Están equivocados”, critica. 

Sus hijos le dicen que no trabaje, pero a sus 74 años asegura que el trabajo es lo que le da salud y lo mantiene vivo. Empieza a las tres de la madrugada y termina a las diez de la mañana. El resto del día lo dedica a sus tareas personales y a la política. 

En julio de 2021, cuando la dictadura desató una cruel represión en contra de la oposición nicaragüense y los precandidatos electorales, Fley decidió salir al exilio. Desde entonces vive en Estados Unidos, pero se fue para allá para coger fuerza, asegura en esta entrevista. Su plan no es establecerse, si no regresar a Nicaragua a pesar de que aún no tiene muy claro el cómo ni el cuándo. 

Desde su exilio en Miami, Fley reflexiona sobre esa propuesta que él mismo ha hecho de regresar a Nicaragua a pesar de la persecución de la dictadura porque para él “el que no está dispuesto a morir por Nicaragua es un vividor de la política”. 

Luis Fley cuando era combatiente de la Contra en los años ochenta. ARCHIVO

En los últimos días ha dicho que está dispuesto a volver a Nicaragua pese a la represión de la dictadura. ¿Por qué? 

Yo vivo en este país (Estados Unidos) por razones políticas. No podía seguir dentro de Nicaragua haciendo la lucha contra la dictadura. El exilio te sirve para apoyarte de un lugar, estar seguro, seguir haciendo exigencias y las demandas necesarias. Esto es una propuesta que yo hice y desde luego que estoy dispuesto a irme. Si hay condiciones y si tengo la garantía de que no voy a ser asesinado o violados mis derechos. 

Por eso yo involucro a la Comisión Interamericana a Derechos Humanos de la OEA, a las Naciones Unidas y al Departamento de Estado que deben convertirse en garantes de los que queremos regresar a nuestro país a seguir nuestro trabajo político y de organización. Este es un derecho que tengo, que tenemos todos los nicaragüenses de regresar a nuestro país. Que la dictadura nos lo impide es otra cosa porque estamos amenazados de ir a la cárcel, de ser torturados o desaparecidos, pero nuestro deber como opositores políticos es confrontar a la dictadura. Nuestro trabajo no es venir aquí a buscar cómo establecernos en este país, sino utilizarlo de base para poder hablar lo que en Nicaragua no podemos hablar. 

Habla de garantías, pero hace poco también decía que estaba dispuesto a regresar con los demás líderes opositores y que, si los mataban, pues que los mataran. 

Así es. Es que nosotros dejamos de ser líderes cuando no nos estamos exponiendo, cuando no tenemos la gallardía de retar al enemigo. Simplemente le estamos gritando desde miles de kilómetros de distancia y eso no es ser un líder. Un líder es el que corre riesgo, confronta al adversario o al enemigo en este caso. Todos tenemos el deber de intentarlo por lo menos, si no, no digas que te preocupa Nicaragua y que te desvelás, que no dormís pensando en las tragedias que vive el pueblo nicaragüense, si no querés exponerte e ir allá. 

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Entonces, ¿usted cree que se debe estar dispuesto a morir por Nicaragua? 

Desde luego. Desde luego que hay que estar dispuesto a morir por Nicaragua. Bien vale la pena. El que no está dispuesto a morir por Nicaragua es un vividor de la política. Quiere que otros trabajen y ellos solo ir a sentarse. ¿Nosotros somos los ungidos? No. El que quiere celeste que les cueste. Es un refrán muy nica. 

Y si pudiera usted regresar a Nicaragua, ¿qué estaría haciendo? 

Bueno, primero organizar el FDN en todo el territorio porque muchas personas han salido del país, otros están en silencio por temor a represalias y regresar al país les da confianza a las personas. Eso es lo más importante, darle confianza. 

Y si se diera una alianza de las fuerzas democráticas, pues promover la alianza de tratar de sumar a todos los actores antisandinistas para cuando llegue el momento de que haya elecciones limpias, libres y transparentes pues participar, pero tiene que haber un nuevo Congreso Supremo Electoral y tiene que, si es posible, haber desaparecido la dictadura. Con Daniel Ortega en el poder y el Consejo Supremo Electoral que tenemos es difícil participar en un proceso electoral. 

Estas alianzas ya se han tratado de hacer y no han funcionado. ¿Cree que funcionarían ahora? 

Sí, es posible, si hay buena voluntad y se dejan los egos aparte. El problema está en que han surgido tantas organizaciones aquí en el exilio y que son pues prácticamente de membrete, en el territorio no existen. Si vas al territorio solo vas a encontrar liberales, conservadores y en la Costa Atlántica los miskitos y algunos socialcristianos, eso es todo. Los MRS (UNAMOS) por su lado pues y el Frente Sandinista. Esas son todas las organizaciones políticas que están dentro de Nicaragua, no hay más, pero solo aquí en Miami hay alrededor de siete organizaciones liberales. 

Luis Fley durante la fundación de la Coalición Nacional en 2020, una alianza política que aglutinó a liberales e incluso a disidentes del sandinismo. ARCHIVO

Mucha de esa gente en Miami no quiere saber nada de los que vienen del sandinismo, como UNAMOS. 

Lo que pasa es que tanto daño que ha hecho el sandinismo desde que llegó al poder que hay mucho resentimiento y eso es válido. La gente no lo perdona. Es que todos son culpables. Unos por acción y otros por omisión, entonces los rechazan. Y eso es una cuestión difícil de solucionar. Entonces una posible alianza tendría que hacerse sin esta gente que vienen del sandinismo. Ellos que hagan su alianza, que luchen por su parte. 

En 1990 el sandinismo estaba monolítico y se le aplastó con un 53 % y ganó doña Violeta. En 1996 con Arnoldo Alemán, la misma historia. Y con Enrique Bolaños. No se necesita del voto de los disidentes sandinistas para ganar una elección. Suficiente tenemos con la gente que no es sandinista. Somos la mayoría. No se necesita del MRS ni ninguno de ellos para ganar un proceso electoral. ¿Quién dice que son importantes? Están equivocados. 

Pero no estamos en un contexto electoral por ahora. ¿Si todos son víctimas del mismo régimen, no le parece que deberían enfrentar juntos a ese régimen? 

No, no, no es posible. Desde mi óptica no es posible. Por eso no han funcionado varios intentos que ha habido, porque la gente lo rechaza. Ahí tenés a Monteverde. Se desbarató. No pegó porque había una mezcolanza. El aceite y el agua no se pueden revolver, pero si el agua es más, el aceite está arriba. Supongamos que el aceite son los sandinistas, los exsandinistas, el aceite está arriba y nunca va a desaparecer, aunque eches un barril de agua y una onza de aceite. Todo el tiempo van a estar arriba, así que somos incompatibles. 

Usted hablaba de rencores que no están superados. ¿Cómo se pueden superar? 

Bueno, no se han podido superar porque no se ha visto justicia. Mientras no haya justicia ahí va a estar siempre el malestar, la injusticia. Eso no se va a resolver de la noche a la mañana. Tienen que pasar varias generaciones para que vayan muriendo los vivos y se convierta en historia.

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La justicia debe ser pareja sí y del lado de la Contra, del lado suyo, también se cometieron crímenes durante la guerra. ¿Usted estaría abierto a que en un proceso de justicia se les investigue? 

Bueno, nosotros pedimos que se formara una comisión de la verdad para medir a los dos lados. Exigimos una comisión de la verdad que investigue los crímenes que cometió la contra supuestamente y los crímenes que cometió el sandinismo. Ahí tenés un reflejo del 2018 para acá y ahí la contra no ha estado involucrada en nada. 

Pero los acuerdos que firmaron al final no contemplaron ningún proceso de justicia para ninguno de los dos bandos. Ni para los sandinistas ni para la Contra. 

Sí, porque se decidió por una amnistía general porque había una guerra civil y había que cubrir a los dos bandos. Hubo una guerra civil y por lo tanto, como para curar las heridas pues se habló de una amnistía. Esto no sirvió para nada porque a nosotros nos siguieron matando. A nuestro jefe, Enrique Bermúdez que cumplió hace poco 35 años de asesinado, lo mataron en el centro de Managua. Ellos siguieron asesinando. 

Luis Fley tiene 74 años y permanece en el exilio desde el 2021. LA PRENSA

Cambiando de tema, ¿qué está haciendo actualmente además de estar dedicado a la política? 

Bueno, tengo un trabajo. Mis hijos viven aquí en Estados Unidos, pero no me gusta vivir con ellos porque ellos quieren que esté sentado con el control en la mano, solo comiendo y durmiendo y eso no va conmigo. Entonces, tengo un trabajo y de eso vivo y me mantengo activo físicamente y así estoy. Esperando el momento para regresar a mi patria. 

¿En qué trabaja? 

Trabajo en la limpieza de una tienda. Desde las tres de la madrugada hasta las diez de la mañana. Es limpiar el piso, la alfombra y a las ocho de la mañana debe estar impecable. 

¿Qué hace después del trabajo? 

Descanso, me pongo a leer, me pongo al tanto de todo y contesto mensajes. Me acuesto temprano también porque tengo que madrugar. 

¿Cómo está de salud? 

Perfectamente bien. Dice un proverbio chino que el trabajo es el medicamento más eficaz que se conoce. Cura las enfermedades mentales, igual que las físicas. Si no estuviera trabajando, pues estuviera enfermo. A mi edad he visto muchos amigos míos, compañeros que ya no existen pues y yo sigo aquí haciéndole la guerra a Daniel Ortega y a la dictadura, desde los 29 años. 

Imagino que a su edad le causa ilusión la posibilidad de volver a Nicaragua. 

Mirá, yo ya estaba retirado y tenía mi finquita. Producía melón y sandía, tenía mis vacas y era feliz con mi trozo de tierra. Me sentía realizado, pero vino lo que vino y me involucré porque uno no puede estar ahí pasivo viendo lo que está pasando y entonces me involucré. 

¿Qué diferencias cree que hay entre los jóvenes de su época con los jóvenes de ahora? 

Son muy poco idealistas. Los de antes eran más idealistas, más patriotas por decirlo así, más dispuestos al sacrificio. Ahora necesitan mayor involucramiento. Han sido muy opacos y deben participar en política. Cada vez que yo tengo oportunidad hablo de la importancia de que se involucren e inclusive les doy un consejo que me dio mi comandante Enrique Bermudez: “A los que les gusta la política no deben hacer tres cosas. Enojarse, aislarse, ni darse por vencidos”. 

Los jóvenes tienen que involucrarse. Si les gusta la política, que se involucren en sus organizaciones políticas. Si les gusta lo social, que se involucren en las organizaciones sociales. Que se involucren porque el futuro de Nicaragua está en manos de ellos. Nosotros los que tenemos más de 60 o 70 años prácticamente estamos viviendo horas extras. 

Hay muchos jóvenes en organizaciones políticas y los jóvenes son los que iniciaron las protestas en abril de 2018. 

Sí. Yo creo que los jóvenes sufrieron un cambio brusco. Se involucraron de una forma brusca y después vinieron las represalias. Ellos no estaban preparados psicológicamente. Recordá que los jóvenes antes del 2018 estaban felices viendo tele, viendo los partidos gratuitos y todo eso, y de repente las protestas y se involucraron y sufrieron como un trastorno de la noche a la mañana. 

Bajo ese idealismo del cual usted cree que le hace falta a los jóvenes, ¿cree que también ellos deberían estar dispuestos a morir por Nicaragua? 

Bueno, yo creo que, si hubiese las circunstancias, no, pero los tiempos han cambiado. Hay otros instrumentos para traer cambios. Vemos lo que está sucediendo en Venezuela, lo que está sucediendo en Cuba y va a suceder en Nicaragua, que es la presión de la administración del presidente Donald Turmp que ha cambiado la estrategia porque bien pudo la administración Trump financiar a los grupos alzados contra Maduro que están en Colombia, que son miles, pero eso se prolonga, es costoso y hay vidas humanas. La fuerza Delta en media hora resolvió el problema, entonces eso mismo va a pasar en Cuba y creemos que en Nicaragua si el gobierno de Ortega no cambia. 

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¿Sigue creyendo que la vía armada debería considerarse en el caso de Nicaragua? 

Ya no. Eso ya no es viable en este tiempo moderno. La administración Trump está utilizando un principio que se llama “crea crisis y obtendrás resultado”. Eso es lo que está haciendo. 

Antes usted tenía una postura inclinada por la vía militar. 

Claro, yo la miraba como la única alternativa, pero con la llegada del presidente Trump ya se conoció cuál era la nueva política, entonces, ¿para qué vamos a estarnos nosotros inmolándonos en una lucha? Si ahora hay un mecanismo, digámoslo así, más efectivo que involucrarse en una guerra violenta entre nicaragüenses. 

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COMENTARIOS

  1. Hace 6 meses

    Solo el 7% de los nicaragüenses apoyan al MRS, actualmente llamado Unamonos. No tienen gente. Los tradicionales partidos el Liberal y el Conservador son los que tienen el mayor número de partidarios.

  2. Yader Suazo
    Hace 6 meses

    Lo siento señor, pero creo que lo que en realidad le hace falta a nuestros jóvenes en Nicaragua, es educación de calidad, un joven con educación es difícil de engañar. Tambien les hace falta buenos ejemplos de amor a la patria y de eso no hay un solo político de derecha o izquierda que sea un buen ejemplo, muy por lo contrario.

  3. Yader Suazo
    Hace 6 meses

    Lo siento señor, pero creo que lo que en realidad le hace falta a nuestros jóvenes en Nicaragua, es educación de calidad, un joven con educación es difícil de engañar. Tambien les hace falta buenos ejemplos de amor a la patria y de eso no hay un solo político de derecha o izquierda que sea un buen ejemplo, muy por lo contrario.

  4. Hace 6 meses

    Un trabajo de medio tiempo es lo que mantiene vivo y saludable a la gente de la tercera edad. Si el trabajo es físico, mejor. ¿Porque? Sicológicamente le da un sentido a la vida del individuo al sentirse que está aportando a la comunidad en la que se envuelve. El individuo siente que la sociedad todavía lo considera de gran valor. Fley tiene toda la razón del mundo: nadie que proceda del criminal FSLN puede considerarse parte de una organización política genuinamente democrática. Al perro viejo no se le puede enseñar trucos nuevos, dice el proverbio en inglés.

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