Último lote de 180 buses entregados el lunes 16 de febrero. Tomado de El 19 Digital

Más buses chinos: un viaje de ida y vuelta al populismo ineficiente de la dictadura con pasaje «barato»

La dictadura celebra la "modernización" del transporte público en Nicaragua con los buses Yutong, sin embargo, usuarios y transportistas denuncian sentirse "inconformes". ¿El transporte continúa siendo deficiente pese a la incorporación de buses nuevos?

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La Avenida de Bolívar a Chávez en Managua, vuelve a convertirse en escenario de propaganda oficial: 180 buses chinos alineados en filas impecables esperan ser exhibidos desde el aire, con tomas de drones de los medios oficialistas. Desde la tarima, Daniel Ortega, Rosario Murillo y Laureano Ortega Murillo, entregan el último lote de unidades marcas Yutong. Cinco meses antes, el hijo de la pareja dictatorial firmó un nuevo acuerdo con funcionarios de Pekín, bajo la promesa de compra de otras 2 mil unidades entre 2026 y 2027.

El dictador Ortega aprovechó la entrega de las nuevas unidades para arremeter contra los gobiernos anteriores, a los que acusó de no haber invertido en el transporte público ni en beneficio de los transportistas, como si la actual flota de buses chinos sería entregada sin costo alguno. No titubeó en hacer alarde de la «prosperidad» que, supuestamente, trajo su retorno en 2007. Enumeró que lograron adquirir 1,370 buses provenientes de Rusia, 350 de México y posterior las flotas de unidades chinas.

«En todo este período estuvieron llegando buses de otros pueblos hermanos (…) Hoy podemos decir que contamos con una flota de transporte a nivel nacional de 4,610 buses y microbuses», dijo Ortega. Sin embargo, los datos detallados no alcanzan esa cifra, sino que suman 4,000 unidades.

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La dictadura Ortega Murillo vive celebrando que ha renovado buena parte de la flota urbana con unidades procedentes de China, presentadas incansablemente como «símbolo de modernización». Sin embargo, para los miles de usuarios que a diario dependen del transporte colectivo, la realidad dista mucho del discurso propagandístico: continúan viajando apretados, inseguros y en ocasiones, bajo maltratos cotidianos por parte de los chóferes.

«No sé qué hacen con tantos buses. Yo viajo desde Bolonia a la (extinta) UCA, y siempre tengo que esperar más de una hora para no exponer mi vida viajando en las rutas que pasan llenas en horas picos», comparte Mariana, una enfermera que utiliza el transporte colectivo de lunes a viernes.

2,280 buses chinos frente a la realidad de los nicas

Lo anterior evidencia que el arribo de unidades nuevas de transporte solo ha significado un cambio de carrocería en un sistema marcado por el desorden, la inseguridad, y la falta de supervisión estatal. En horas picos, en Managua los buses circulan sobrecargados: adultos mayores, estudiantes y trabajadores viajan hacinados, de pie o colgados de los buses.

«Siempre se viaja apretado, y en el peor de los casos en las unidades te pueden robar el celular o la cartera», asegura Pablo, un guarda de seguridad que utiliza tres buses para poder llegar puntual a su turno que empieza a las 6:00 a.m.

A finales de enero pasado llegó el lote de 180 nuevas unidades adquiridas —como en ocasiones anteriores— mediante convenios con la China de Xi Jinping. Desde noviembre de 2023 a la fecha Nicaragua ha recibido 2,280 unidades, entre autobuses y microbuses, que han sido incorporadas al transporte público de la capital y otros departamentos, según una base de datos de LA PRENSA, elaborada a partir del monitoreo y análisis de información oficial.

Los autobuses y microbuses chinos arribaron al Puerto Corinto en un total de once lotes. La dictadura realizó todo un montaje: ordenó realizar caravanas rumbo a la capital, custodiados por oficiales de la Policía y simpatizantes del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), que ondearon banderas rojas y negras como muestra de saludo a la llegada de las unidades.

Ya en la capital, Ortega y Murillo montaron actos propagandísticos para poder entregarlos a las cooperativas de la capital y otros departamentos. Los transportistas se vieron obligados a utilizar camisas blancas con una fotografía de los dictadores, sumado a pañoletas del FSLN.

A lectura del sociólogo y economista nicaragüense, Óscar René Vargas, la renovación de las unidades en el país «no ha producido ningún cambio» frente a los problemas fundamentales del transporte público.

Buses nuevos, servicio peligroso ¿a qué precio?

Pablo practica un tipo de ritual todos los días. Antes de salir de su casa encomienda su vida a Dios y pide que guie a los conductores de las unidades de Transporte Urbano Colectivo (TUC). «Uno no sabe si regresa», dice. El temor que siente no es infundado. Desde que los buses chinos se incorporaron a la flota del transporte colectivo, los conductores no han dejado de protagonizar colisiones.

Vargas comenta que el principal problema radica en la educación de los chóferes que «no cambia la relación chóferes-población». Los usuarios se quejan que el servicio que se sigue prestando en la capital, pese al cambio de automotores, es deficiente. Una realidad confirmada a LA PRENSA por los mismos conductores de los buses, quienes confesaron, que si bien el bus chino es mejor que el ruso, que les daba muchos problemas, el servicio no ha mejorado.

«Se han mejorado las unidades, pero la frecuencia del servicio sigue siendo insuficiente y la mano de obra en el transporte público es mal pagado y riesgoso en muchos aspectos. Para que se pueda mejorar el servicio no basta con tener unidades nuevas», afirmó Juan, un conductor con amplia experiencia en el manejo de distintas rutas del transporte urbano de Managua.

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Manuel, otro chofer de las rutas en la capital, compartió que el servicio funcionaría bastante bien si se mantiene una frecuencia más corta en el flujo de las unidades. «Con una frecuencia de 12 a 13 minutos cualquier ruta puede mantener un buen flujo de unidades, sin embargo, la mayoría operan con intervalos de 15 a 25 minutos, por eso los buses pasan llenos, sobre todo en las horas pico», explicó.

Sobre las colisiones en las que las rutas de la capital han sido las principales protagonistas, los conductores coincidieron en señalar que ocurren a causa de la inexperiencia de nuevos conductores e incluso por la inmadurez.

En octubre de 2023, en menos de 24 horas de haber sido entregados, seis buses chinos estuvieron involucrados en accidentes de tránsito en Managua. No fueron incidentes aislados, pues se repitieron en los próximos meses: en mayo de 2024, con la llegada del tercer lote de 250 buses, al menos dos conductores protagonizaron una colisión y en enero 2026, otros seis conductores de las unidades TUC se vieron involucrados en choques, por exceso de velocidad y competían por captar más pasajeros.

El presidente de la Unión Regional de Cooperativas de Transporte Colectivo (Urecootraco), Danilo Sánchez, no pierde ningún momento para hablar de lo que ha logrado el régimen para el pueblo, como el congelamiento del pasaje en las rutas de la capital. El modelo que circula en Managua y Ciudad Sandino es Yutong ZK6100NGA9, capacidad 40 pasajeros, cuyo costo oscila entre los 15,000 a 45,000 dólares.

«El comandante Daniel, la compañera Rosario Murillo trabajan 24 horas por nosotros todos los días, por los pobres… Se mantiene la tarifa de 2.50 córdobas para el transporte público, no hay alza, la tarifa se mantiene congelada y el pueblo tiene que saber que se sigue manteniendo la tarifa congelada», dijo en mayo del 2025.

Danilo Sánchez, presidente de la Urecootraco. LA PRENSA / TOMADA 19 DIGITAL

A criterio de Vargas si bien es cierto mantener el pasaje en el mismo costo beneficia a los usuarios, esto «tiene un efecto más político al vender la idea de que el régimen favorece a los más pobres».

El sociólogo afirma que «el deterioro del nivel de vida no es bloqueado por el subsidio de los pasajes. El deterioro se debe a los altos niveles de desempleo, bajo salarios y por la pobreza laboral del 80 por ciento de los trabajadores formales».

Agregó que «evidentemente que el subsidio del transporte trata de ser un instrumento de control social en las principales ciudades».

Un transportista de un departamento reveló que incluso el microbús de fábrica trae 14 asientos, pero que fueron modificados con cuatro asientos más. «Son unidades que no están cumpliendo con la necesidad del transportista ni del pasajero, es para 14 y lo adaptaron para 19. La gente no viaja cómoda y nosotros no pudimos reclamar esa modificación», denunció.

Microbuses marca Yutong entregado para transporte interlocal. El 19 Digital

LA PRENSA corroboró con los dueños de las unidades que el modelo es Yutong V6 (vans) y según el sitio oficial de la empresa china está diseñado para una vida útil de 2 millones de kilómetros.

«La verdad son bien incómodos por la adaptación de más asientos», indicó.

Socios de cooperativas «inconformes»

Aunque en su discurso oficial el régimen orteguistas presenta la entrega de unidades chinas como una «bendición» para los transportistas y socios de cooperativas, varios propietarios que desde hace años cuentan con concesiones de unidades aseguran sentirse «inconformes» y denuncian que fueron «obligados» a adquirir los buses de marca Yutong bajo presión política.

El sociólogo Vargas mencionó que en el contexto actual de represión, los buses chinos son vendidos a las cooperativas, y por lo tanto, son utilizados como «un instrumento de control político para evitar que produzca una huelga en el transporte del país».

Dueños de las unidades, quienes hablaron con este diario sin revelar su identidades, coinciden en señalar que dirigentes de la Urecootraco, encabezada por el orteguista Danilo Sánchez, presionaron a las cooperativas independientes para incorporarse a esa organización y posterior, los obligaron a adquirir el proyecto de renovación de la flota con buses chinos como «obra del gobierno».

Los transportistas fueron obligados a vestir camisas con la foto del binomio dictatorial y pañoletas del FSLN. Tomada de El 19 Digital

«Mis unidades eran marca Toyota y estaban en buenas condiciones, modelos 2017, 2018 y 2020, pero vinieron los dirigentes políticos de Urecootraco y empezaron a obligar a las cooperativas independientes (y después) vino el proyecto de los buses chinos. Nosotros no estábamos de acuerdo porque andábamos nuestras unidades en excelentes condiciones», sostuvo Julián, uno de los afectados.

De acuerdo al transportista, el financiamiento adquirido fue planteado a cinco años, pero actualmente enfrentan obligaciones que se extienden hasta por diez años, incluyendo el pago de mantenimiento exclusivamente en talleres vinculados a la cooperativa. Ortega de hecho saludó durante el acto de entrega de las 180 unidades al equipo de Ingenieros de Yutong que, según dijo, «trabajan permanente en el servicio post-venta» en el país.

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El costo del mantenimiento asciende a los 6,500 córdobas y, según denuncian solo incluye cambio de aceite. «A mis unidades anteriores les hacía el mantenimiento por 3,100 o 3,200 córdobas, que también incluía el cambio de filtro de combustible. Ahora nos están cobrando más de 3,000 córdobas, nos están robando», reclamó el dueño.

También explicó que debieron entregar una prima de 400 dólares y que actualmente pagan ese monto en cuota sumado a 13 dólares diario en concepto de un seguro «full cover», aunque no tienen con ninguna cobertura. «Nosotros no tenemos ni un carnet, ni nada, a mi ya me quebraron un foco lo metí al seguro y me dijeron que no cubría en Managua», denunció.

Unidades son «decomisadas»

Los transportistas si llevan las unidades a otros talleres, se les impone multas que van desde los 15,000 o 20,000 córdobas y en el peor de los casos, aseguran, los buses han sido decomisados. «Si me quedo varado en la carretera, no puedo tocar el bus, no puedo llamar a un mecánico que me lo revisen, tengo que pedir una grúa para llevarlo hasta mi departamento y después hasta Managua», afirmó.

Enseguida agregó que «el 90 por ciento de los transportistas buses municipales e intermunicipales estamos en contra. Estamos mal, nos tienen estresados, uno no puede dormir tranquilo pensando en esos mantenimientos, porque siempre buscan un pretexto para quitarnos las unidades. El miedo de uno es que nos quiten las concesiones», denunció.

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Los socios no dudan en acusar a la dirigencia de la Urecootraco de actuar de forma arbitraria y bajo presión política. «Sánchez es la mafia de la mafia, es lo más terrible este hombre le ha quitado varias concesiones a varios transportistas de microbuses Chinandega y León. Nosotros no tenemos con quién hablar, con quién quejarnos. A mí me tienen retenida una unidad y ¿de dónde voy a pagar yo si me tienen retenida la unidad?», concluyó.

Otra de las situaciones que repudian los socios es que tanto ellos como los choferes tienen que ir a las marchas, vestir camisas rosadas, alusivas al orteguismo y muchas veces dejar sin unidades a los capitalinos, porque son obligados a movilizar a militantes del FSLN a los actos partidarios.

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