La llegada de buses chinos no ha sido bien recibida por parte de los dueños y socios de las cooperativas en Managua, tal como lo hace creer la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, en su lugar ha causado una serie de inconformidades, según denuncias recibidas por LA PRENSA de parte de socios de la Cooperativa Parrales Vallejos.
Los socios denunciaron que en principio las unidades que adquirieron en su momento fueron remplazadas por los buses rusos y ahora fueron cambiados con la llegada de los buses chinos.
«Los buses que nosotros compramos eran amarillos (que en EE. UU. son los que utilizan para los colegios), nos quitaron esos buses y nos hicieron firmar un documento que decía ‘donación al gobierno’ y nos dieron los buses rusos; y ahora lo mismo con los chinos», dijo uno de los socios que habló con este Diario bajo la condición de anonimato por temor a represalias.
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De acuerdo con la denuncia, los socios tenían que dar una cuota de 345 dólares mensuales durante ocho años, sin embargo, «llevamos pagando 11 años».
En junio deben pagar, a pesar de que las unidades fueron entregadas en esta semana, 14 mil córdobas mensuales por mantenimiento.
Buses pagados no les quedan a ellos
Sumado a eso, deben dar mensualmente 400 dólares, más 25 dólares de mantenimiento de las barras, porque las unidades chinas no traen barras. «Terminamos de pagar el bus ruso con una deuda de 11 años, para recibir un bus Yutong a cambio de ruso, o sea, siempre nos quitan los buses, una deuda por otra», repudió.
Los socios tildan la medida como «estafa» y a su vez consideran que el aumento es para ahogarlos económicamente y que las cooperativas queden completamente monopolizadas.
«Ellos han ido metiendo y metiendo unidades para presionar al socio que está quedando para que no pueda pagar eso, con 2.50 córdobas está difícil, en todo el día cuando mucho se hace 2,000 córdobas, de esos se pagan 1,700 córdobas en mantenimiento a la cooperativa y 700 córdobas al chofer, de dónde vamos a agarrar para ir guardando para pagar esos 400 dólares», manifestó.
El pasado 20 de mayo el régimen movilizó a los seguidores del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), controlado por el orteguismo, para «saludar” la caravana del tercer lote de 250 buses marca Yutong, que partió desde el Centro Logístico de la Empresa Portuaria Nacional, en el Puerto de Corinto, Chinandega, con rumbo a Managua.
Señalan a Danilo Sánchez de «monopolizar»
Para poder monopolizar el sector transporte, indicó, los presidentes y vicepresidentes de las cooperativas están presionando y amenazando a los socios a que vendan sus concesiones a Danilo Sánchez, presidente de la Unión Regional de Cooperativas de Transporte Colectivo (Urecootraco).
Sánchez nació en Managua en 1970 y desde 2009 es el presidente de la Urecootraco, que aglutina una parte de la flota del Transporte Urbano Colectivo (TUC). Pero en la práctica controla prácticamente a todo el sector, valiéndose de que es el «enviado» del partido FSLN y goza del respaldo de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
«Ellos están simulando cualquier cosa a los socios y les están quitando las concesiones por 10 mil y 15 mil dólares cuando mucho, y si no, los corren. Nos están presionando para que le vendamos a Danilo Sánchez, quien se ha hecho dueño de casi todas las cooperativas en Managua y fuera de Managua», indicó el socio.

«El sector transporte está siendo monopolizado, el señor Danilo Sánchez presiona a los socios para que le vendan a bajo precio o de lo contrario le buscan que inventar y lo corren con una mano atrás y otra adelante. En las cooperativas los presidentes y vicepresidentes se están encargando de eso, en este caso Rubén Altamirano es el presidente de la Cooperativa Parrales Vallejos y el vice Norman Escobar», denunció.
Otra de las situaciones que repudian los socios es que tanto ellos como los choferes tienen que ir a las marchas, vestir camisas rosadas, alusivas al orteguismo. «Si vamos a la marcha y no llevamos la camisa rosada no nos apuntan, y si no va nos quitan el combustible, el día de trabajo, todo está partidizado. Ya no somos cooperativas con voz y voto», reprochó.