CONTENIDO EXCLUSIVO.
Lista de reproducción
- No hay más artículos para escuchar
En Nicaragua, basta que un medio independiente publique una noticia incómoda para que, en cuestión de minutos, su sección de comentarios se llene de insultos, consignas partidarias, amenazas veladas y mensajes calcados entre sí.
Las publicaciones de LA PRENSA y otros medios de comunicación digital son claros testigos de esa bajeza todos los días: cuentas desde perfiles anónimos que no leen las noticias, solo el titular y el copy del post y desatan sus comentarios en cascada, con mala redacción y evidente repetición del discurso.
Según un veterano catedrático de Comunicación y Periodismo de la otrora prestigiosa Universidad Centroamericana y una analista de Comunicación en retiro, este comportamiento no es casualidad ni una simple polarización.
“Detrás de esa marea de cuentas falsas, perfiles anónimos y voceros visibles hay una maquinaria de propaganda diseñada desde la cúpula del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo”, dice una analista de Comunicación Social, ex docente de la Universidad Americana y de la UCA.
Si bien en redes sociales los troles no tienen una identidad definida, en los medios y espacios de comunicación sandinistas si destacan nombres, funciones y salarios de los propagandista encargados de dirigir y encabezar esa estrategia de propaganda.
Lea además: Refugiados nicas atrapados entre sicarios y desamparo en Costa Rica
Diputados, voceros y troles
La ofensiva no es nueva, pero se visualizó con fuerza desde septiembre pasado.
Ese mes diputados oficialistas y voceros visitaron masivamente universidades públicas, privadas y confiscadas para vender el discurso del FSLN “como fuerza vital de Nicaragua”.
“Aquí ya vemos que no llegan como políticos, sino disfrazados de catedráticos y conferencistas, sobre todo en universidades privadas golpeadas por intervenciones, confiscaciones o amenazas desde 2018”, explica.
“Su relato tiene un hilo conductor: exaltar a Daniel Ortega como estratega militar y líder visionario y reducir la historia reciente a una épica personal del caudillo y ahora, de su pareja Rosario Murillo”, dice la especialista en análisis del discurso y estrategias de comunicación.
Puede interesarle: Una madre migrante apeló a los sentimientos de Rosario Murillo y recibió cárcel, destierro y terror

En este grupo de diputados-propagandistas, la lista es larga: Moisés Absalón Pastora; Edwin Castro; Jeny Martínez; Carlos Emilio López; Arling Alonso, Filiberto Rodríguez; Wálmaro Gutiérrez; Wilfredo Navarro, María Auxiliadora Martínez, Melvin Agurcia y Adolfo Pastrán.
Ella observa que paralelamente, en el frente mediático y digital actúa otra línea de fuego: los propagandistas a sueldo y troles del régimen, una mezcla de conductores de programas, opinadores de radio y televisión, creadores de contenido de entretenimiento y figuras abiertamente dedicadas al ataque personal en redes sociales.
Entre ellos destacan nombres como William Grigsby, ahora venido a menos en Radio La Primerísima; Juan Caldera, comerciante de pollos; José Ramón Quintanilla, alias JR; ambos son “influencers” y tienen por función distraer a la sociedad con contenido de «humor».
Amenazantes y corrientes
Otros que figuran son Stalin Vladimir Centeno y Marcio Vargas Arana, con tonos más agresivos, vulgares y amenazantes.
Ejemplo de ello es Vargas Arana, quien amenazó en redes sociales con fusiles de guerra AK a los jóvenes de la llamada Generación Z si estos osaban protestar, como lo han hecho en México y otros países.
“Si el imperialismo quisiera activar en Nicaragua la tal ‘Generación Z’, le responderíamos con una nueva: Generación AK”, dijo.
Y figuran también Adolfo Pastrán, en su rol de periodista oficialista y Edwin Suárez alias “El Gato Sandinista”, comentarista beneficiado con pautas y anuncios estatales desde 2020.
Y aparece en escena también el tránsfuga exdiputado Enrique Quiñónez y hasta Samantha Sabrina Carrión Quintanilla, la extraña pareja de Marcio Vargas, quien amenazó de muerte a los periodistas Miguel Mendoza, Jennifer Ortiz y Luis Galeano.
Ella les llegó a desear el mismo destino que el del opositor Roberto Samcam, asesinado en el exilio por sicarios, según la denuncia pública de los periodistas Miguel Mendoza y Jennifer Ortiz.
Lea también: Desapariciones forzadas: brutales métodos de eliminación política en Nicaragua

Trabajo oscuro
No pasa desapercibido el diputado y locutor Moisés Absalón Pastora, en su desierto programa que conduce en el estatal Canal 6, desde el cual dedica buena parte del tiempo a desacreditar a opositores, periodistas independientes y líderes religiosos, acusándolos de “mercenarios” o “instrumentos del imperialismo”.
De acuerdo con el análisis de la experta en comunicación, la especialidad de este grupo es vulgarizar el debate público.
“Se dedican a propagar rumores y noticias falsas, insultar a periodistas, ridiculizar a líderes sociales” y convertir cualquier crítica en “conspiración extranjera” y “transformar entrevistas, noticias y análisis en materia prima para linchamientos digitales”.
Misión: reescribir la historia
La ofensiva propagandística tiene también una capa más “intelectual”, aunque con poco rigor.
En universidades como Univalle, Keiser University, Unicit, UAM, UCYT, UNICA, Thomas More, ULAM, ULSA, UdeM, UCM e INEJ, las llamadas “charlas magistrales” repiten una tesis central: la historia de Nicaragua se resume en una línea continua de luchas que desemboca en la actual pareja presidencial.
En ese guion, Ortega es presentado como cerebro de la gesta de San Fabián (1977), la “primera acción heroica guerrillera”, y como defensor coherente de la tesis insurreccional que derribó a “la dictadura más sangrienta y oprobiosa de América Latina”.
Este relato choca con obras como las Memorias de la lucha sandinista, de la excomandante Mónica Baltodano, que documenta esa etapa sin ubicar a Ortega como protagonista central de esos hechos.
“El mensaje que se construye es que Ortega y Murillo encabezan una especie de ‘segunda revolución”, pero sin héroes o mártires ni terceros personajes, solo ellos, su familia librando una lucha que justifica la represión del presente”, dice la experta.
Lea además: Daniel Edmundo, el Ortega Murillo sacado de las sombras para sustituir a su hermano

El rol de la familia
En esta misión, destaca el papel de Daniel Edmundo Ortega Murillo, hijo de los codictadores, al frente del llamado Consejo de Comunicación y Ciudadanía, quien coordina una red de más de 200 propagandistas formados en alianza con Rusia y China.
Él es la cabeza visible de las firmas de convenio, intercambios y viajes a los estudios de RT y Sputnik en Moscú, donde imparte cursos y talleres a comunicadores sandinistas.
Según datos divulgados por el propio régimen, hasta octubre pasado al menos 200 comunicadores oficialistas habían participado en estas capacitaciones en línea o presencial, con fondos estatales y tecnología china para replicar la narrativa oficialista en todas las plataformas.
“Cajas de resonancia”
El uso de la propaganda sandinista para desvirtuar los mensajes, contaminar las comunicaciones y degradar la imagen de los adversarios no es nueva, según el profesor Alfonso Malespín, excatedrático de Periodismo y Comunicación de la UCA.
En esta entrevista, Malespín disecciona la actual camada y estrategia de propaganda del régimen.
¿Cómo caracterizarías vos a los propagandistas actuales?
En comparación con los propagandistas de los años 80 estos se ven desmejorados. La razón es que en aquellos años había un departamento especializado en el tema.
Se llamaba Departamento de Agitación y Propaganda, DAP. Ahora todo depende de lo que les oriente Rosario Murillo. Dicen que dos o más cabezas piensan mejor que una, pero Murillo cree que ella piensa mejor que todos los demás.
Lea también: Rosario Murillo y Rosario Murillo, dos villanas en la historia de Nicaragua

¿Cómo era antes?
Antes había una escuela local que formaba a los propagandistas. Además de la técnica había dominio del contexto. Ahora la escuela la importan de Rusia y China. Esta escuela es efectiva en desinformación. Falta saber si esos ingredientes serán suficientes.
Otra característica es que son un ejército disciplinado. Todos administran los mismos ejes y reciclan el mismo discurso de Rosario Murillo. O sea, es ella repitiéndose en la radio, la televisión y las redes sociales, independientemente de que haya otra persona.
También se debe hacer ver que este ejército está formado por dos generaciones, una veterana y otra joven. A la primera le toca copar los medios tradicionales.
A los jóvenes les toca todo lo audiovisual y redes sociales. Un vacío importante es que el diálogo entre ambas generaciones es pobre, si es que existe.
A los primeros los sustentan con fondos del erario, aunque en el proceso violen las leyes. A los segundos, con estipendios que salen de fondos de las alcaldías, ministerios o la JS-UNEN.
¿Ves diferencias de estilo o de género o discursos entre ellos?
Si. Los viejos que comparecen en la radio, la televisión y El 19 Digital, están formados en la propaganda de los tiempos de la guerra fría. Son todos personas que tienen 50 años o más de edad.
Los más jóvenes, esos que agruparon en TELCOR, la Corte Suprema, Alcaldías y los portales de la familia Ortega-Murillo, son nativos digitales. Por tanto apuntan a las producciones audiovisuales.
Más recientemente, los de la Generación Z han nutrido un pequeño ejército de productores de contenido especializado en entretenimiento y escándalo.
Entonces, los lenguajes son distintos. Los viejos le apuntan a los sandinistas de los años ochenta. Los jóvenes, a los Millenials y Generación Z.

¿Qué papel desempeñan?
Los propagandistas del régimen tienen el rol de decir las cosas que Rosario Murillo ya no quiere decir.
A ellos les toca ahora insultar, animalizar, cosificar, deshumanizar a toda persona que identifiquen como opositora. Es algo que hacen con fruición gente como William Grigsby, Moisés Pastora, Carlos Emilio López y Wilfredo Navarro.
Sabiendo que a los Millenials y Generación Z (a la que el propagandista Marcio Vargas le ha ofrecido AK-47) les vale un pepino lo que digan los señores de la radio y la televisión, entonces les ofrecen entretenimiento, escándalo y vulgaridades en las redes sociales, para que tampoco se expongan a las narrativas de las plataformas no alineadas al discurso oficial.
Ahí entran los mal llamados influencers, los shows y veladas de parodia de deportes.
En resumen, se procura un panorama informativo pobre, sin diálogos reales ni debate de asuntos cruciales, unilateral, repetitivo. Un eco de la voz de Rosario Murillo, pues.
CONTENIDO EXCLUSIVO.