La organización Centro de Asistencia Legal Interamericano de Derechos Humanos (Calidh) trasladará su sede de Argentina a Uruguay, y su presidencia pasará a manos de la activista uruguaya Giuliana Brandi, según confirmaron a LA PRENSA, ella misma y el secretario ejecutivo de la organización, Danny Ramírez.
Según Ramírez, las razones del traslado responden a temas de seguridad, mejores condiciones para el desempeño institucional y la posibilidad de ampliar el trabajo hacia la atención de migrantes venezolanos y cubanos en ese país.
En Uruguay, Calidh se constituirá como persona jurídica sin fines de lucro, lo que le otorgará un mayor margen de maniobra, ya que en Argentina sólo estaba registrada como una asociación civil simple, es decir, sin inscripción completa ante el Ministerio de Justicia. En Uruguay, afirma Ramírez, esperan un sistema menos restrictivo.
Calidh estuvo involucrada en la presentación de la querella contra Daniel Ortega, Rosario Murillo y 14 de sus secuaces por cometer crímenes de lesa humanidad que derivaron en una orden de captura internacional.
Ya iniciaron trámites legales
Ramírez señaló que ya se iniciaron los trámites legales en Uruguay y que la organización podría quedar formalmente establecida entre abril y mayo del próximo año. Por otra parte, Alejandro Mamani, quien se desempeñaba como presidente de Calidh, asumirá el cargo de presidente honorífico, mientras que Ramírez continuará como secretario ejecutivo.
Calidh surgió en Argentina en 2022 como organización de derechos humanos. Ramírez, su director ejecutivo, fue despojado de su nacionalidad por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo el 15 de febrero de 2023, tras ser acusado y condenado en ausencia por “traición a la patria”.
Entre las acciones más relevantes de la organización se encuentra su participación en la querella ante la justicia argentina por crímenes de lesa humanidad, que derivó en órdenes de captura internacional contra Daniel Ortega, Rosario Murillo y 14 de sus allegados.

Persecución de la dictadura Ortega Murillo
Ramírez indicó que el régimen Ortega Murillo ha amenazado a varios miembros de Calidh. Este año, la organización denunció que vulneraron sus correos electrónicos, aunque aseguró que la información de las víctimas permanece protegida.
«El momento más crítico fue en enero de 2024, cuando una fuente absolutamente confiable, es decir, una autoridad concreta, nos advirtió que estábamos siendo vigilados. Eso activó las alarmas y uno de nuestros miembros tuvo que mudarse a una ciudad lejana. Toda esa acumulación de hostigamientos y exposición a riesgos contra la integridad y la vida es también una de las razones por las que nos movemos a Uruguay, donde la seguridad es más alta y la policía tiene mayor capacidad de respuesta», señaló Ramírez.
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Ampliarán atención a cubanos y venezolanos
La decisión de atender a la población venezolana y cubana, según Ramírez, busca ampliar la gestión de Calidh y aprovechar la experiencia adquirida con Nicaragua en la presentación de casos ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Ramírez considera que muchas violaciones de los regímenes de Nicolás Maduro y Miguel Díaz-Canel aún no se documentan ni se denuncian adecuadamente ante instancias internacionales.
«Ya existen organizaciones que atienden los asuntos migratorios, pero los organismos especializados cuyo mandato principal es acercar a las víctimas a la justicia del Sistema Interamericano no son tantos. Por eso decidimos movernos también para ampliar nuestro alcance hacia esas personas. No es para dar seguimiento a asuntos migratorios, porque eso nos excedería, sino para acercar, sobre todo, a los venezolanos y cubanos a la justicia del Sistema Interamericano de derechos humanos», puntualizó Ramírez, quien añadió que el énfasis de la organización continuará siendo Nicaragua.
Brandi ya conocía la situación de Nicaragua
Según Brandi, desde hace varios años conoce la situación de Nicaragua, Cuba y Venezuela, y ha realizado activismo sobre estos temas —incluido el de su propio país— a través de sus redes sociales.
«Ahí fue cuando conocí a Dani. Empezamos a intercambiar información. Yo le preguntaba qué pasaba en Nicaragua, porque Nicaragua es un país del que no se hablaba mucho… y aún no se habla tanto. Entonces empecé a interesarme y a interiorizarme en lo que pasaba con los presos políticos de Nicaragua y con la situación de derechos humanos allí», relató Brandi.
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A juicio de Brandi, aunque la crisis venezolana tiene más tiempo que la de Nicaragua, los ciudadanos de ese país aún pueden denunciar, a diferencia de los nicaragüenses, donde la dictadura de Ortega y Murillo no permite la más mínima crítica.
«Me parece un compromiso grande que espero, como uruguaya, poder asumir con mucho orgullo, representar a los nicaragüenses que están tan silenciados, que no pueden hablar. Hablar por los que no pueden hablar», dijo Brandi.