Miami Dade es el condado que ha sido el principal destino de las oleadas migratorias de los nicaragüenses. Foto: LA PRENSA

Miami Dade es el condado que ha sido el principal destino de las oleadas migratorias de los nicaragüenses. Foto: LA PRENSA

Miami, la «esquinita» de Estados Unidos donde los nicas se sienten como en su patria

El español, la gastronomía, el clima y una fuerte comunidad nica hace que los nicaragüenses se sientan cerca de su patria

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El condado de Miami-Dade es probablemente el único lugar fuera de Nicaragua donde uno se siente como en Nicaragua. No sólo porque se hable español, pero también porque uno puede ir por una fritanga, un raspado Loly o un nacatamal; una tarde cualquiera se puede ir al Centro Comercial Managua a comprar picos, tortillas o frijoles; o el domingo ir a la misa y escuchar la homilía de Monseñor Silvio Báez.  

Hace calor, como en Managua o Chinandega. Está cerca el mar y un día cualquiera es común encontrarse con conocidos nicas en un parque o un supermercado. Esta realidad viene de un contexto histórico. Aunque comúnmente se habla de “Miami,” la verdad es que esa ciudad es sólo una parte del condado de Miami-Dade, ubicado en la “esquinita” sureste del estado de la Florida, que es donde los nicaragüenses se han radicado. El condado comprende, entre otras, ciudades Hialeah, Miami, o Sweetwater, conocida desde la década de los 80 como “la pequeña Managua”.  

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Ese condado ha sido el principal destino de las oleadas migratorias de los nicaragüenses; primero tras el triunfo de la revolución sandinista en 1979, después durante la década de los ochenta, cuando Nicaragua atravesaba una guerra civil y en la actualidad, desde 2018.  Esa historia, según testimonios de nicas que viven ahí, garantiza una red de apoyo, de familiares, amigos y conocidos, que los arropa al llegar. 

“Esto nunca va a ser como Nicaragua, porque tu país es tu país. Sin embargo, en medio del dolor de estar lejos, Miami te otorga ciertos beneficios, sobre todo por la comida te sentís cercano. Podés encontrar un quesillo, una leche agria con tortilla, si un domingo estás nostálgico, podés ir a comprar un nacatamal, una buena sopa”, asegura Sonia, una nicaragüense que pidió ser citada bajo anonimato.  

“El tema de la gastronomía es fundamental. Aquí hay de todo, cusnaca, gofios, y cualquier otra comida típica que te imaginés. ¿Qué no hay en Miami? Además, para comer podés elegir entre una gran cantidad de comiderías, fritangas, y restaurantes, incluso muy buenos restaurantes y distribuidoras de productos”, dice el periodista nicaragüense Winston Potosme, que asegura no haber visto otra ciudad en Estados Unidos con tantas fritangas. 

Se habla español

De acuerdo con el último censo (2020) en Estados Unidos vivían 406,613 nicaragüenses, de los cuales el 25% (103,420) vivían en Miami. La cifra es mucho mayor actualmente. Se calcula que desde 2018 han migrado a Estados Unidos más de medio millón de nicaragüenses y gran parte lo ha hecho a esta zona.  

En Miami-Dade no se necesita hablar inglés para comunicarse. Según las cifras oficiales en el condado más del 70% de la población es hispana. Precisamente esa es una de las características que atrae a muchos.  

«El uso de nuestro idioma es importante. Nos permite comunicarnos tanto institucionalmente como con el resto de la comunidad. Aquí la mayoría de las comunidades hablan español y eso te ayuda a insertarte rápidamente en el trabajo o la escuela, y si tenés hijos, el tema del idioma facilita mucho las cosas para los niños”, asegura Mario, nicaragüense que actualmente es estudiante universitario. 

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En Miami se encuentra fritangas y comiderías con la sazón nicaragüense. Foto: LA PRENSA
En Miami se encuentra fritangas y comiderías con la sazón nicaragüense. Foto: LA PRENSA

La pequeña Managua

La comunidad de nicas es tan fuerte en Miami-Dade que a la ciudad de Sweetwater le llaman “La pequeña Managua” por la cantidad nicaragüenses que viven ahí, que representan más del 20% del total de sus habitantes. También por las fritangas, los negocios que envían paquetería a Nicaragua, el parque Rubén Darío y justamente en esa ciudad es donde está ubicado el Centro Comercial Managua.  

Es el idioma, los negocios, el clima, es el lugar donde encuentran a sus líderes religiosos y también pueden participar en actividades culturales que los mantienen conectados a sus raíces. “Todo esto permite crear ese grado de amistad y de comunidad con personas que comparten tu misma cultura, idiosincrasia, y sentimientos de nostalgia por Nicaragua”, dice Potosme. 

Los 7 de diciembre es fácil recorrer la zona de Sweetwater y escuchar los cantos a la Virgen en la tradicional Gritería. La presencia de lideres religiosos en diversas iglesias como Santa Agatha, San Juan Bautista, la Ermita de la Caridad, Príncipe de la Paz y otras, permite conservar tradiciones muy arraigadas entre los nicaragüenses como la Gritería, Santo Domingo y otras propias de la Semana Santa. 

Un altar a la Virgen María en honor a la Purísima, una tradición nicaragüense. Foto: LA PRENSA
Cada año, los nicas en Miami celebran La Gritería. Foto: LA PRENSA

“Hay muchos sacerdotes nicaragüenses y otros que, aunque no lo son, se identifican con los problemas del país y en sus homilías de los domingos o de algunas festividades, siempre incluyen el tema de Nicaragua, y dan esas palabras de aliento que necesitan los nicaragüenses que buscan refugio en la fe», dice Sonia. 

Todos los meses, cuenta Mario, se celebra algo. “En septiembre celebran las efemérides patrias; también hay un Movimiento Dariano y otros que celebran diversas actividades en las que podemos escuchar música tradicional, nuestro folclor, ver cómo tocan la marimba, bailar con chicheros, y un sinnúmero de actividades para pasar un rato agradable, no como en Nicaragua, pero que hacen menos pesado el exilio”. 

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Monseñor Silvio Báez, obispo nicaragüense exiliado en Miami. Foto: LA PRENSA
Monseñor Silvio Báez, obispo auxiliar de Managua exiliado celebrando misa en la iglesia Santa Ágatha de Miami, flanqueado a la derecha por el sacerdote Marcos Somarriba, nicaragüense y párroco de la iglesia, y el padre Edwing Román, también exiliado y vicario de la misma parroquia. Foto: LA PRENSA

El sentido de pertenecer

«En el Estado de la Florida está una de las poblaciones más grandes de nicaragüenses en Estados Unidos, por tanto, no está alejado de la realidad de quienes llegamos a Miami. Eso nos garantiza una mayor sensibilidad hacia nosotros de parte de las autoridades del condado, como de otras comunidades radicadas en esta ciudad, entre ellas la cubana», afirma Mario.  

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Esta red, aunque en muchos casos se disipa tras la acogida, según los entrevistados, con solo existir permite mantener ese sentido de comunidad que los mantiene conectados con Nicaragua.   

“Se establecen conexiones que permiten compartir productos, recibir ayuda para conocer las ciudades, los sitios claves para realizar trámites, enviar o recibir encomiendas y donde comprar las comidas e incluso medicinas que estamos acostumbrados a consumir y preferimos si vienen desde Nicaragua, porque son las que ya conocemos”, dice Sayda, emprendedora que llegó a Miami tras la crisis de 2018. 

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En Miami-Dade no falta el gallopinto, la carne asada o el queso; se escucha el acento nica combinado con el caribeño. Ahí los nicas han encontrado un refugio, un lugar donde, a pesar de la lejanía, han podido convertirlo en un pedacito de Nicaragua.  

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