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En Nicaragua conseguir un empleo sigue siendo una dura batalla, pero ahora no sólo los trabajadores enfrentan dificultades sino también las empresas. Curiosamente aunque hay muchos desempleados, para el sector agrícola es cada vez más difícil conseguir mano de obra, incluso para actividades clave como la recolección de la cosecha de café. Pero en la ciudad muchas empresas tienen el mismo problema, porque pese a que hay miles de desempleados, la mayoría no posee las capacidades que las empresas requieren.
La «escasez de mano de obra» en las empresas en Nicaragua es consecuencia de la migración. Pero no sólo la que provocó la crisis sociopolítica de 2018 que empujó al exilio a casi un millón de nicaragüenses. A este éxodo se suma, que ante la escalada represiva que vive el país, muchos profesionales aprovechan cualquier oportunidad para migrar. Entonces, empresas extranjeras, principalmente de España, están aprovechando la situación para solucionar la escasez de mano de obra calificada que enfrentan.
En el caso de la escasez de trabajadores del campo, empezó antes de la crisis del 2018, porque muchos optaban por levantar las cosechas en Costa Rica y Honduras, alegando que les pagaban mejores salarios. Pero a raíz de la crisis el problema se profundizó en el campo y se generalizó.
Escasez de trabajadores es generalizada
«Hasta ahora no existe ningún estudio que determine la afectación que está provocando la escasez de mano de obra. Pero abundan las referencias anecdóticas de gente del sector privado que asegura que el problema se agudizó a raíz de la entrada en vigencia del parole humanitario, que le permitió a más de 90,000 nicaragüenses viajar legalmente a Estados Unidos. Entonces, a las empresas les está costando mucho conseguir mano de obra», dice el economista y exreo político desterrado, Juan Sebastián Chamorro.
La escasez en las empresas es generalizada, sin embargo, la falta de profesionales y técnicos con experiencia en algunos sectores es más evidente. «Tal es el caso de electricistas y técnicos en refrigeración, mecánica y otras especialidades. Pero también de profesionales en el campo de las gerencias de operaciones, de mantenimiento, de informática y otras», dice Chamorro.
Otro campo donde, según un dirigente empresarial que solicita anonimato, hay escasez de mano de obra calificada es el de la contabilidad y auditores, donde incluso empresas auditoras reconocidas tuvieron que subir los salarios para retener al talento. Y en el caso de la carencia de técnicos, ha provocado incluso el cierre de algunos talleres.
A esta escasez que ya enfrentaban los empresarios, especialmente del sector agropecuario, y que se agudizó y generalizó desde los primeros meses de 2023, cuando la administración de Joe Biden abrió el programa de parole humanitario, se suma que ahora muchas empresas extranjeras, principalmente españolas, están aprovechando el deseo de migrar de muchos profesionales nicaragüenses.
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España se lleva a trabajadores de la salud
«Me llama la atención el tema del sector salud, porque se está registrando un fenómeno… Hay comunidades de España que no tienen suficientes médicos, técnicos de laboratorio y otros trabajadores de la salud. Entonces profesionales de este sector están saliendo de Nicaragua con contratos para trabajar en el sistema de salud español», señala el dirigente empresarial.
Otro sector que busca mano de obra nicaragüenses es el de la generación eléctrica con energía solar. De hecho, los integrantes de uno de los primeros grupos de exiliados nicaragüenses que salieron de Costa Rica hacia España, llevaban ofertas de trabajo en la generación fotovoltaica.
El parole humanitario le permitió a más de 90,000 nicaragüenses entrar legalmente a Estados Unidos y permanecer por dos años y muchos de ellos presentaron una solicitud de asilo para quedarse por más tiempo.
Pero este grupo no es el único que está en ese país. La oficina de Aduana y Protección Fronteriza de Estados Unidos, (CBP por sus siglas en inglés), reporta que entre 2018 y agosto de este año 469,951 nicaragüenses entraron ilegalmente a ese país. Además, hasta el año pasado Costa Rica acogió a alrededor de 200,000 connacionales y España a cerca de 100,000. Aunque no existe ningún estudio sobre el perfil académico de todos estos inmigrantes, se supone que muchos de ellos eran profesionales.
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Exceso de mano de obra no resuelve escasez
Pero mientras las empresas enfrentan a escasez de mano de obra miles de nicaragüenses siguen asistiendo a las ferias de empleo y lamentando la falta de oportunidades. Ante la eliminación de las organizaciones empresariales, entre ellas la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (AmCham), que anualmente promovía la Feria Nacional del Empleo, ahora las realizan algunas casas de estudio, entre ellas la Universidad de Ciencias Comerciales (UCC) y las propias empresas.
Con respecto a esta contradicción, entre el exceso de oferta y la escasez de mano de obra, el dirigente empresarial explica que es producto del deteriorado clima de negocios en el país, que impide que las empresas inviertan en capacitación.
«Capacitar al talento es caro y el problema es que lo capacitás y te lo canibalizan, otras empresas le ofrecen más salario o algún otro beneficio y el trabajador se va. Entonces la empresa pierde la inversión que realizó al capacitarlo para determinada actividad», asegura el dirigente empresarial.
Esto desincentiva a los empresarios a invertir en el entrenamiento de su personal, ya que al poco tiempo cambian de empleo. Entonces, algunas prefieren incluso traer a algún empleado de otro país para que realice determinadas actividades. Otro factor que pesa, y quizás más, es la situación que se vive en Nicaragua.
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No hay inversión para capacitar trabajadores
«Las empresas no se atreven a invertir, hay temor. Es que no es como antes, o en otros países, que te dan un préstamo para capacitarte y te comprometés a quedarte en la empresa por un tiempo determinado, y tenés que cumplir y pagarle a la empresa. Pero como no hay una estructura de soporte laboral eso no se respeta», explica el dirigente.
Antes de la crisis había una cierta estructura, algún tipo de base que te permitía operar porque se respetaban algunas leyes. Pero ahora no existe ningún respeto. Al no existir seguridad jurídica las empresas evitan invertir, porque temen perder sus inversiones.
La falta de inversión en la capacitación del talento, según el dirigente empresarial, es sólo uno de los tantos procesos empresariales que están afectados por el clima de incertidumbre, por el irrespeto a las leyes y el acoso de la dictadura Ortega Murillo, del que no escapa el sector empresarial.
Los trabajadores en Nicaragua
Finalmente, según un analista financiero, las estadísticas del Instituto de Seguridad Social (INSS), reflejan que el empleo formal en Nicaragua que se perdió durante la crisis de 2018 todavía no se recupera.
Los reportes de afiliados a la seguridad social reflejan que al cierre de 2017, es decir antes del estallido de la crisis sociopolítica que afecta al país, 914,196 nicaragüenses tenían un trabajo formal; pero al cierre de julio de 2025 sólo 814,694 lo tienen. Esto implica que cerca de 100,000 plazas todavía no se recuperan, y esto ocurre mientras miles de nicaragüenses siguen batallando por conseguir un empleo.
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