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La semana pasada concluyó la Cumbre Progresista en Chile, auspiciada por cinco mandatarios: los presidentes de Brasil, Colombia, España, Uruguay y Chile. Aunque se firmaron algunos compromisos, como la lucha contra el crimen organizado, el cambio climático y la desinformación, la crítica señaló que el encuentro careció de objetivos claros y que no se abordaron las graves crisis de derechos humanos y democracia en Cuba, Nicaragua y Venezuela, este último a un año del fraude electoral del régimen de Nicolás Maduro.
Los mandatarios que participaron en la cumbre fueron: Gustavo Petro (Colombia), Gabriel Boric (Chile), Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil), Yamandú Orsi (Uruguay) y Pedro Sánchez (España).
A pesar de que la cumbre, denominada Democracia Siempre, concluyó con algunos acuerdos, se obviaron las crisis democráticas que enfrenta la región. No obstante, gobiernos como los de México, Dinamarca, Australia, Canadá, Sudáfrica, Reino Unido y Honduras expresaron su interés en sumarse a la nueva cumbre que se realizará en Nueva York en septiembre.
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Falta de visión coordinada
A consideración del analista político y especialista en relaciones internacionales, Sergio Araya, es muy probable que los jefes de Estado progresistas evitaran abordar temas polémicos sobre los cuales no tienen una visión conjunta y coordinada, como los casos de Nicaragua, Cuba y Venezuela.
«Probablemente, por esos equilibrios con los otros jefes de Estado, no quisieron tocar temas en donde además no tienen posiciones compartidas y que son evidentemente bastante polémicos», señaló Araya, quien añadió que, quizás esos temas pudieron «eclipsar» el propósito de la cumbre, que es hacer un frente común desde la izquierda hacia la derecha y extrema derecha.
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A diferencia de otras reuniones, como la Cumbre de las Américas, este encuentro se realizó al margen de organismos internacionales como Organización de Estados Americanos y Organización de las Naciones Unidas.
«No es una cumbre institucional, sino que fue un encuentro de esos muchos que pueden darse entre presidentes que tienen pues un ideario común o intereses coyunturales específicos», dijo Araya.

Encuentros tradicionales en ocaso de mandatos
El especialista refirió que es común que, cuando los mandatarios están próximos a concluir sus períodos, busquen puntos de coincidencia con sus homólogos afines.
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«El presidente Gabriel Boric, quien ya está próximo a culminar su mandato, tomó la iniciativa de convocarlos en Santiago, donde se celebró esta reunión de alto nivel. De ellos, salvo el presidente de Uruguay, que acaba de iniciar su mandato y aún goza de un importante nivel de popularidad, los demás enfrentan distintas dificultades internas».