Dictador Nicolás Maduro, Venezuela, derecho internacional

Los dictadores Rosario Murillo y Daniel Ortega (Nicaragua); Nicolás Maduro (Venezuela) y Miguel Díaz Canel (Cuba). LA PRENSA.

La OIMed, el nuevo instrumento de China que busca blindar a regímenes como el de Ortega, Maduro y Díaz-Canel

Aunque la OIMed se presenta como promotora del diálogo internacional, su diseño favorece a regímenes autoritarios al blindarlos frente al escrutinio por violaciones de derechos humanos

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La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo y sus homólogas de Cuba y Venezuela participaron en la constitución de la Organización Internacional para la Mediación (OIMed), que se autodenomina como la primera organización jurídica intergubernamental del mundo para resolver controversias internacionales mediante la mediación y que tendrá sede en Hong Kong, China.

La organización se lanzó tras dos años de trabajo y fue iniciada conjuntamente por 19 países, entre estos un nutrido grupo de naciones con regímenes autoritarios, como es el caso de Nicaragua, Cuba, Venezuela, Bielorrusia, China, Argelia, Camboya, Pakistán, Etiopía, Sudán, Zimbabue, entre otros.

En el caso de Nicaragua, la representación recayó en la jerarca de la Procuraduría General de la República (PGR), Wendy Morales, a quien el Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua de Naciones Unidas (GHREN) la señala de ser cómplice de la dictadura en las confiscaciones hechas a los desnacionalizados.

A criterio del filósofo, analista político y estudioso de temas sobre China, César Eduardo Santos, con esta organización el país asiático busca construir una institucionalidad paralela al orden liberal internacional, presentándose como una potencia responsable, promotora del diálogo, frente al unilateralismo estadounidense, particularmente bajo el liderazgo de Donald Trump. Al mismo tiempo le otorga a los regímenes autoritarios —como Nicaragua— un mecanismo que no cuestione las violaciones de derechos humanos y crímenes que se cometen.

«Es, ante todo, una herramienta de posicionamiento internacional para China. A partir de antecedentes similares, como el Foro China-África o China-Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), puede afirmarse que su función principal no es la resolución efectiva de conflictos, sino la promoción de sus narrativas, valores e intereses estratégicos», dijo Santos a LA PRENSA.

El canciller chino Wang Yi y la procuradora general, la sandinista Wendy Morales. Foto: Tomada de medios oficialistas.

La narrativa del respeto a la soberanía

Santos aseveró que la creación de la OIMed responde a una estrategia de la política exterior de China reconocida como «diplomacia de cumbres», que consiste en la creación de foros multilaterales donde convergen aliados tradicionales —como Cuba, Nicaragua, Venezuela y Bielorrusia— y países del Sur Global.

El artículo 4 de la convención firmada por los 19 países señala que entre los principios de la organización está el respeto a la soberanía, la integridad territorial, la igualdad, la no injerencia en los asuntos internos de los Estados y compromisos con el derecho internacional, una narrativa frecuentemente utilizada por los regímenes autoritarios para evitar críticas de la comunidad internacional.

«Esta cláusula refleja el interés de países como China, Nicaragua o Bielorrusia en preservar un margen amplio de discrecionalidad soberana, evitando que la mediación internacional interfiera en asuntos que consideran estratégicos o sensibles, incluso si son fuente de disputas prolongadas», consideró Santos.

César Eduardo Santos Victoria, filósofo, analista político e investigador sobre temas de China. Foto: Cortesía. LA PRENSA.

Derechos humanos no son prioridad

Aunque la Convención de la OIMed afirma estar “guiada por los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas” que estimula y promueve el respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales, el documento que la constituye deja fuera de su alcance la protección de los derechos humanos, aunque promueve la mediación como vía para resolver controversias internacionales. En su lugar, se limita a contemplar controversias entre estados en temas de comercio y controversias comerciales entre privados.

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Santos considera que esto produce que los Estados con regímenes autoritarios se blinden frente al escrutinio internacional en materia de los crímenes que ya se cometen.

«Eso permite que cuestiones como la violación de derechos humanos se traten de forma marginal, o incluso se ignoren. Así, esta organización puede convertirse en un espacio donde el concepto de justicia se relativiza, priorizando la protección de los regímenes frente al escrutinio internacional, especialmente en casos de represión o crímenes contra sus ciudadanos», refirió Santos.

Lanzamiento de la OIMed. Foto: tomada de medios oficialistas.

Dictaduras le harán frente a tribunales internacionales

Santos señaló que es previsible que las resoluciones de OIMed intenten desacreditar críticas o resoluciones de instancias como la Corte Penal Internacional (CPI) y la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, lo que convertirá a la nueva iniciativa en un foro de legitimación para discursos autoritarios y «un vehículo para institucionalizar procedimientos ajenos a los estándares del derecho internacional occidental»

«El impacto más evidente es que esta organización se perfila como una alternativa al orden internacional vigente, particularmente al instaurado por Occidente tras la Guerra Fría. Podría resultar atractiva para países del Sur Global y especialmente para regímenes autoritarios aliados de China, como Nicaragua y Venezuela», dijo Santos.

Sede de la Corte Internacional de Justicia en La Haya, Países Bajos. Foto: Uygar Sirin de Getty Images.

China legitima internacionalmente el control total sobre Hong Kong

Por otro lado, la decisión de China y los demás países de establecer la sede de la OIMed en Hong Kong constituye una jugada política con profundas implicaciones simbólicas, advierte Santos. Bajo el principio de “un país, dos sistemas”, China se comprometió a garantizar la autonomía política, jurídica y de libertades civiles de la ciudad de Hong Kong, tras la transferencia del territorio por parte del Reino Unido en 1997. Sin embargo, tras las protestas de 2019 y la imposición de la Ley de Seguridad Nacional, ese marco se desmanteló, la oposición fue criminalizada, la prensa independiente silenciada y el sistema judicial subordinado al control del Partido Comunista Chino.

En ese contexto, advierte Santos, convertir a Hong Kong en la sede de una organización jurídica internacional es una forma de legitimar internacionalmente la soberanía plena de China sobre el territorio y proyectar una imagen de normalidad institucional. A través de la OIMed, Pekín refuerza su narrativa de que Hong Kong es una ciudad funcional y confiable para la resolución de disputas internacionales, ignorando que hoy en día allí no existen garantías reales de independencia judicial ni libertades fundamentales.

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«Que el jefe administrativo de Hong Kong, John Lee Ka-chiu, haya participado en la ceremonia de fundación refuerza este mensaje: el alineamiento absoluto de la ciudad con el régimen de Pekín y la reafirmación de su soberanía, en clara contravención al principio de un país, dos sistemas”, consideró Santos.

La ciudad de Hong Kong. Foto: LeeYiuTung de Getty Images. LA PRENSA.

Un camino de tres años

Si bien el lanzamiento de la nueva organización que favorecerá a las dictaduras del mundo se lanzó el 30 de mayo, es producto de alrededor de tres años de trabajo. En 2022, China y «países con ideas afines» concluyeron la declaración conjunta sobre el Establecimiento futuro de la OIMed y el 16 de febrero de 2023 se inauguró en Hong Kong la oficina preparatoria de esta organización.

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En esas oficinas se realizaron cinco períodos de sesiones en las que se estableció que la ceremonia de firma de la Convención se realizaría este año.

Santos señala que el surgimiento de este organismo se da en un contexto de interés por parte de China.

«Además, este organismo aparece en un momento clave: frente al reiterado fracaso de Donald Trump en mediar el conflicto entre Rusia y Ucrania, China busca consolidarse como una potencia alternativa que promueve el diálogo y la mediación, en contraste con el unilateralismo estadounidense expresado en políticas como la imposición de aranceles», dijo Santos.

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