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A medida que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo se retira de organismos y foros internacionales en los que Nicaragua ha participado durante décadas, simultáneamente difunde propaganda sobre encuentros y actividades en espacios que, según especialistas consultados, no tienen mayor trascendencia.
El régimen Ortega-Murillo anunció su retiro de la Organización de Estados Americanos (OEA) en noviembre de 2021 y, más recientemente, de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), el 4 de febrero de 2024. Además, el pasado 27 de febrero retiró a Nicaragua del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, y un día después, de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Estos retiros —a excepción del caso de la OEA— han sido una reacción del régimen ante la publicación de informes que contradicen su discurso oficial.
«Yo entiendo que es inexplicable que se retiren de esos organismos, es sin sentido. No parecen racionales las decisiones que están tomando Ortega y Murillo», opinó el especialista costarricense en relaciones internacionales Carlos Murillo.
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Uno de los casos más recientes en los que el régimen promueve espacios en los que se involucra es la participación de la embajada de Nicaragua en Argelia en una conferencia entre el presidente Abdelmadjid Tebboune y operadores económicos argelinos, realizada en el Centro Internacional de Conferencias “Abdelatif RAHAL”. Sin embargo, los medios oficialistas no detallan en qué consistió la participación de Nicaragua.
Una necesidad de encontrar nuevas alianzas
Para el especialista en relaciones internacionales Sergio Araya, estas decisiones buscan evitar la crítica internacional.
«Esto evidencia que todos los espacios que el gobierno nicaragüense va dejando o de los que se retira, porque no concuerdan con los principios y valores de esas organizaciones, los intenta sustituir con otros foros afines a regímenes con los que comparte afinidades ideológicas», explicó Araya.
Agregó que esta estrategia muestra que ningún país puede aislarse completamente y que más bien necesita encontrar nuevas alianzas y mostrarse más fuerte en su nuevo rumbo.
«Esto también refleja que los países no pueden quedar totalmente aislados. Si no pueden sostener vínculos con aliados que compartían valores democráticos, buscarán espacios que refuercen su nueva visión», añadió.
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Espacios que el régimen promueve
Entre los esfuerzos propagandísticos del régimen destaca el anuncio, el 29 de octubre de 2024, de la firma de una nueva declaración en Alemania en el marco del noveno Encuentro del Comité Europeo de la Solidaridad con la Revolución Popular Sandinista. Este foro, que surgió en 2013 por iniciativa del régimen Ortega-Murillo, tiene un claro enfoque propagandístico a favor de la dictadura.
En 2014, se constituyó formalmente como Comité Europeo de Solidaridad con la Revolución Popular Sandinista y, en su declaración final de ese año, acordaron promover un encuentro de movimientos sociales europeos en respaldo a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), aunque no se especifica si dicho encuentro llegó a realizarse.
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En 2015, el comité respaldó el proyecto del Gran Canal Interoceánico y condenó “cualquier posible injerencia por parte de los gobiernos de Estados Unidos y la Unión Europea” en las elecciones generales de 2016, en las que Ortega y Murillo se postularon como fórmula presidencial.
El 27 de junio de 2023, los medios del régimen también informaron sobre la participación de la embajadora en Rusia, Alba Azucena Torres, en el XII Foro Jurídico Internacional. Sin embargo, como es habitual, no se brindaron detalles sobre el rol de la delegación nicaragüense.
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Retiro del Consejo de Derechos Humanos: evitar la rendición de cuentas
La decisión de retirarse del Consejo de Derechos Humanos de la ONU busca enviar un mensaje claro sobre el desinterés del régimen en rendir cuentas por los crímenes de lesa humanidad señalados por el Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua (GHREN).
En entrevistas anteriores brindadas a LA PRENSA, el abogado y defensor de derechos humanos Salvador Marenco afirmó que con estas acciones la dictadura pretende aislar aún más al país de las críticas y presiones internacionales.
“Básicamente, lo que está haciendo la dictadura es intentar exportar su política de censura, impunidad y falta de rendición de cuentas al ámbito internacional, con el fin de evitar cuestionamientos sobre las graves violaciones a los derechos humanos, los crímenes de lesa humanidad y la impunidad que rodea estos hechos”, concluyó.