Por cuarto año consecutivo la actualización del censo del hato nacional refleja un crecimiento cercano al 1 por ciento, es decir, lejos del 5 por ciento que en promedio ha crecido históricamente. Estos informes no incluyen ninguna explicación sobre este estancamiento, que junto con los estragos que provocará el gusano barrenador en los próximos años y los problemas de productividad que arrastra el sector, atentan contra la estabilidad de la producción cárnica y láctea, que juntas son el segundo principal sostén de las exportaciones tradicionales, ya que al sumar ambos ingresos solo el oro los supera.
Aunque no hay ningún análisis sobre las causas del estancamiento del crecimiento del hato, dirigentes del sector descartan que sea por un incremento de la matanza y la exportación de ganado en pie, ya que ambas se han reducido. Entonces consideran que los efectos del cambio climático, particularmente las olas de calor de los últimos años, estén afectando la preñez de las vacas. Pero tampoco descartan que las presiones e incertidumbre que enfrentan los productores impidan que ellos se preocupen por reproducir su ganado.
Recientemente el Ministerio Agropecuario presentó los resultados del Estudio Nacional al Hato Ganadero 2024, ellos indican que el país tiene en total 5.85 millones de cabezas de ganado bovino y que siete de cada diez reses están en comunidades de la Costa Caribe Sur y las restantes tres de cada diez distribuidas en la Costa Caribe Norte, Chontales, Matagalpa, Río San Juan, Boaco y el resto del país.
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Hato creció menos del 1% en los últimos años
El total de reses que registró la actualización de 2024 supera por menos de 0.5 por ciento los 5.82 millones de cabezas que registró el censo de 2023 y este a su vez reflejó el mismo estancamiento con respecto a los 5.80 millones de reses del censo de 2022.
Los resultados del estudio de 2024 también detallan que cinco de cada diez reses son vacas. La mayoría de ellas vientres jóvenes que todavía no han tenido el primer parto y el resto son vacas con menos de cinco partos. También, que en los últimos años el periodo interparto que en algunas zonas del país era de hasta de treinta meses se redujo casi a la mitad y se está acercando al escenario óptimo que es de entre 12 y 14 meses.
El estancamiento en el crecimiento del hato se mantiene casi igual en todas las actualizaciones del censo que presenta el Ministerio Agropecuario (Mag) desde 2021, por tanto —según un dirigente del sector ganadero que por temor a represalias evita identificarse— demuestra que no la provoca la sobrexplotación del hato.
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Crecimiento bajó de 5 a 1 por ciento
«Entre 2000 y 2010 el crecimiento promedio fue de 5 por ciento, así lo reflejó el último Censo Nacional Agropecuario del 2011 y que ahora hablemos de un crecimiento menor al 1 por ciento es demasiado bajo, quiere decir que prácticamente solo se están reponiendo las reses que se están sacrificando para la producción de carne y que son como 800 mil por año», señala un dirigente del sector ganadero.
Otro dirigente del sector agropecuario, que también pide anonimato por temor a represalias, agrega que el estancamiento que registra desde hace varios años el crecimiento del hato tiene que ver con el nivel de preñez de las vacas y no necesariamente con un incremento en el sacrificio de ganado, porque no se están matando más reses ni se está exportando más ganado en pie.
«Eso se demuestra porque tampoco hay un incremento exagerado en la producción de carne y el poco crecimiento que se está registrando la producción de carne es porque ahora los mataderos están sacrificando reses más gordas porque ahora ellos están desarrollando los animales en corral para mejor productividad, compran animales pequeños y los engordan en corral», explica el dirigente del sector agropecuario.
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La matanza también disminuyó
Efectivamente, tal como los productores lo señalan, en los últimos años no se incrementó la cantidad de reses sacrificadas, al contrario esta se redujo y el crecimiento de la producción de carne lo provoca que ahora procesan reses más gordas. También se redujo considerablemente la exportación de ganado en pie, por tanto la extracción total que registra el hato se ha reducido en los últimos años.
Los reportes de producción del Banco Central de Nicaragua (BCN) detallan que en 2017 por primera vez la matanza total, es decir la industrial y artesanal, sobrepasó la barrera de los 800 mil sacrificios, ese año el peso promedio de cada res sacrificada fue de 400 kilos. Desde entonces, con excepción de 2017 cuando bajó a 743,300 reses, se mantuvo en ese rango hasta que en 2021 subió a 910,800 procesadas con un peso promedio de 412 kilos por res. Pero a partir de ese año la cifra comenzó a descender y en peso promedio a subir. Es así que el año pasado se sacrificaron 753 mil reses con un peso promedio de 415.5 kilos cada una.
Algo similar ocurre con las exportaciones de ganado en pie. Según los reportes del BCN, en 2017 Nicaragua exportó 19,600 reses, pero desde ese año la exportación anual de ganado ha venido en descenso. En 2020 bajó a 2,800 y aunque registró una leve recuperación en 2021 y 2022 no retornó al nivel de 2016 y el año pasado cerró en 5 mil reses exportadas en pie.
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Cambio climático impacta en el hato
Esto a criterio de los productores consultados refleja que el estancamiento del crecimiento del hato lo está provocando un factor ajeno a la actividad y lo único que se les ocurre es el efecto del cambio climático.
«Esta afectación en el crecimiento del hato es un grave retroceso en la productividad y eso solo lo puede estar provocando el retraso en la preñez de las vacas, es decir que el periodo entre un parto y el otro en lugar de reducirse a menos de veinte o 15 meses se ha ampliado considerablemente», dice uno de los dirigentes consultados.
Según los ganaderos, esta ampliación en el periodo entre los partos de las vacas la puede estar provocando el estrés que le generan las olas de calor que se han registrado en los últimos años y que se incrementaron considerablemente el año pasado.
¿El calor está retrasando la reproducción del hato?
«El estrés calórico influye mucho en el período de celo del animal y es lo único que se me ocurre que puede estar pasando. Otra cosa es el desinterés de los ganaderos de reproducir su hato por la incertidumbre que se vive en el país, especialmente después que cerraron todas las organizaciones gremiales y más ahora con lo del gusano barrenador que puede tomar un par de año volver a erradicarlo», expone el dirigente del sector agropecuario.
Los dirigentes ganaderos esperan que las autoridades actúen, ya que en el mediano y largo plazo se puede convertir en un problema grave para la sostenibilidad de la producción cárnica y láctea que es el segundo pilar que sostiene las exportaciones tradicionales, cuyos ingresos solo los superan lo que genera el envío de oro al exterior.
En 2023, según las estadísticas de comercio exterior del BCN, en conjunto las exportaciones cárnicas y lácteas aportaron 962.86 millones de dólares a los 4,034 millones que generaron las exportaciones tradicionales, es decir, sin incluir las de Zona Franca. La cifra solo fue superada por los 1,158.6 millones de dólares que generaron las exportaciones de oro.
