presidenta del CNU, ramona rodríguez. LAPRENSA/TOMADA DE CANAL2TV

La mayoría de estudiantes de las universidades creadas a raíz de las confiscaciones paga aranceles

Datos de 2023 desmontan el discurso de la gratuidad de la educación superior con el que la dictadura justifica el cierre de universidades

La mayoría de los estudiantes matriculados en seis de las universidades que la dictadura creó a raíz de las confiscaciones de instituciones de educación superior no cuentan con becas, por lo que de una u otra manera pagan algún tipo de arancel, según una revisión realizada por LA PRENSA a datos oficiales del Consejo Nacional de Universidades (CNU).

De las 37 universidades que el régimen Ortega Murillo ha cancelado desde diciembre de 2021, solamente 12 continúan «laborando» a través de tres universidades que fueron creadas por la dictadura. Además, la Universidad de las Regiones Autónomas de la Costa Caribe Nicaragüense (Uraccan) y la Bluefields Indian and Caribbean University (BICU) continúan funcionando con su mismo nombre, pero en manos de la dictadura como universidades comunitarias interculturales.

Según cifras oficiales del CNU, las seis universidades que operan ahora bajo el control de la dictadura Ortega Murillo tenían en 2023 al menos 36,741 estudiantes matriculados. De estos, solamente 7,362 tenían algún tipo de beca, mientras que de los otros 29,379 no explica en qué condición se encuentran, por lo que es posible que paguen algún tipo de arancel. En estas cifras no se incluyó a la Universidad Nacional Casimiro Sotelo Montenegro, que surgió a raíz de la confiscación de la UCA.

Las cifras oficiales señalan que en 2023, la matrícula general en todas las universidades del sistema de educación superior (privadas u estatales) es de 193,116 estudiantes, pero de estos, 55,764 tienen becas.

Estas cifras contradicen el discurso oficial de que, a raíz de las gestiones del régimen Ortega Murillo, más nicaragüenses acceden a la educación superior de forma gratuita. El dictador Daniel Ortega lo reiteró el pasado 2 de septiembre, durante el acto del 45 aniversario del Ejército de Nicaragua.

“Con el gobierno del Frente Sandinista tienen la garantía de una educación gratuita a todos los niveles. Ahí está logrando llegar la educación universitaria gratuita, educación técnica superior gratuita”, destacó Ortega.

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LA PRENSA consultó en los sitios web de las universidades que funcionan a raíz de la confiscación, pero no cuentan con el detalle de los aranceles. Para 2023, las cinco universidades contaban con 29,379 estudiantes matriculados según el CNU en ese año. Fuentes consultadas por este Diario señalaron que los estudiantes pueden pagar entre 250 y 500 córdobas al mes en estas universidades, lo que significa que en 2023 los ingresos en cinco de los centros de estudios que pasaron a manos de la dictadura a raíz de las confiscaciones pueden rondar entre los 5,875,800 y los 14,689,500 córdobas por semestre.

Cabe destacar que estas cinco universidades absorben 942.39 millones de los 6,315.78 millones de córdobas del 6 % constitucional según se desprende de informes oficiales.

«Cuando sacamos cálculos con base en las cifras que publica la dictadura, nos damos cuenta que el principio de la gratuidad de la educación es una narrativa con la que venden su mensaje, que es para las personas que siguen creyendo en ellos como un gobierno revolucionario o de paz», dijo el investigador en temas académicos Alexander Reyes.

Así «operan» las universidades robadas

El 13 de diciembre de 2021, la Asamblea Nacional de Nicaragua despojó de su personería jurídica a la primera universidad que la dictadura confiscó: la Universidad Hispanoamericana (Uhispam), propiedad del empresario entonces cercano al régimen Leonardo Torres Céspedes.

La Uhispam fue la primera de 37 instituciones de educación superior que la dictadura ha cancelado, siendo la última la Asociación Instituto Nicaragüense de Estudios Humanísticos (INEH), cancelada a través del Acuerdo Ministerial 11-2024 OSFL del 27 de febrero de 2024. Entre las más icónicas están la Universidad Centroamericana (UCA) y el Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (Incae), cancelados el 18 de agosto y el 25 de septiembre de 2023, respectivamente.

La universidad con mayor número de estudiantes matriculados en 2023 y con más capacidad es la Universidad Nacional Multidisciplinaria Ricardo Morales Avilés. Esta absorbió seis de las universidades canceladas: Asociación Universidad Hispanoamericana (Uhispam), Universidad Popular de Nicaragua (Uponic), Asociación Universidad de Estudios Humanísticos (UNEH), Asociación Universidad Paulo Freire (UPF), Universidad Internacional de la Integración de América Latina (Unival) y la Asociación Universidad Juan Pablo II.

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La Universidad Nacional Francisco Luis Espinoza Pineda fue reactivada por la dictadura al cancelar la Universidad Católica Agropecuaria del Trópico Seco (Ucatse). Asimismo, la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli) la transformó en Universidad Nacional Politécnica (UNP) y la UCA la convirtió en la Universidad Nacional Casimiro Sotelo Montenegro, de la que aun el CNU no publica sus datos.

Universidad Politécnica de Nicaragua, Upoli, ahora Universidad Nacional Politécnica. Foto: LA PRENSA

Leve incremento de matrícula en zonas rurales

Las cifras del CNU reflejan que las matrículas en zonas rurales pasaron de 22,227 en 2022 a 27,167 en 2023. No obstante, de los 7,885 nuevos estudiantes que se matricularon en ese año, 57,680 son de zonas urbanas.

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