La cordial relación entre el cardenal Leopoldo Brenes y la vicepresidenta Rosario Murillo no ha logrado liberar las procesiones de la Iglesia católica, ni siquiera para una de sus mayores tradiciones como son las actividades de la Semana Santa. Esto pese a que Murillo en días recientes dijo: “hemos dejado atrás los días de las campanas y cristales rotos”.
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El calendario de actividades de la Arquidiócesis de Managua, sede bajo el liderazgo del cardenal Brenes, mantiene que el tradicional Domingo de Ramos este 24 de marzo, se celebrara dentro del complejo de la catedral de Managua, como se ha venido haciendo los últimos años desde que la dictadura de Daniel Ortega comenzó a asediar y a prohibir las actividades religiosas fuera de los templos católicos.ç
Este domingo los feligreses de la Catedral de Managua se reunieron en los predios de dicho templo para la tradicional procesión del Triunfo con la imagen de Jesucristo, dando por iniciada la Semana Santa, en un costado de la iglesia en Managua.

Antes de la crisis socio-política que vive Nicaragua, la procesión del Domingo de Ramos era una de las más multitudinarias de la Iglesia católica, que se realizaba en las calles de cada barrio de Managua, en cada pueblo o comunidad de los municipios, en todas partes del país. Era característico que los feligreses asistieran con palmas del árbol de palmera, para recrear la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén.

El cardenal Leopoldo Brenes, presidente de la CEN, ha sido uno de los moderados y se ha mantenido en silencio frente a los ataques y persecución de sacerdotes, lo que a la vez le ha valido la crítica de opositores.

Las felicitaciones de Murillo al cardenal
El pasado 7 de marzo Murillo, que dirige el país a la par de su esposo, el dictador Ortega, felicitó al cardenal Brenes por su cumpleños, lo que para algunos supuso un arreglo entre el régimen Ortega Murillo y el cardenal Brenes, que es la cabeza de la Iglesia católica en Nicaragua.
Los últimos cinco años, la dictadura orteguista ha agredido, perseguido, encarcelado y expulsado a sacerdotes y obispos de la Iglesia católica. También los ha desnacionalizado y ha evitado que otros regresen al país tras haber salido por su trabajo pastoral.
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La abogada e investigadora Martha Patricia Molina, que lleva un registro de los ataques de la dictadura de Ortega a la Iglesia católica, asegura que 4,800 procesiones de la Cuaresma y la Semana Santa no se podrán realizar por órdenes del régimen orteguista. Esta cifra incluye los viacrucis de la Cuaresma, procesión del Domingo de Ramos y las procesiones de la propia Semana Santa” que este año será del 24 al 30 de marzo.
En abril del año pasado, la Policía orteguista persiguió a los participantes de las procesiones tradicionales de la también llamada Semana Mayor, entre estas, la recreación de la Pasión de Cristo y la procesión de los Cirineos. Más de 10 personas se mantienen presas por participar en esas procesiones. Otros registros de organizaciones opositoras cuentan más 30 presos en la Semana Santa pasada, que incluyen al periodista de Nandaime (Granada), Víctor Ticay, quien realizaba un reporte en vivo de la procesión religiosa local y a la opositora Olesia Muñoz, originaria de Niquinohomo (Masaya), que se encontraba dentro de la iglesia cantando.

Ortega y su esposa comenzaron su saña contra la Iglesia católica tras la participación de los miembros de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) como mediadores en el fallido diálogo nacional en 2018, que para Ortega fue un acto golpista para sacarlos del poder.
La guerra de la dictadura de Ortega contra la Iglesia católica lo llevó a suspender las relaciones diplomáticas con el Vaticano, tras una crítica del papa Francisco por la detención de sacerdotes en Nicaragua.