La violencia sexual en Nicaragua contra niñas y adolescentes no da tregua. En 2023 se registraron 3,881 casos de abuso contra menores de edad entre 0 a 17 años, 225 más que los contabilizados en 2022, según cifras del Instituto de Medicina Legal (IML).
En los últimos cinco años, entre 2018 y 2023, el IML registra 20,408 casos de violencia sexual contra niñas y adolescentes menores de 18 años. De este total, las menores entre 13 y 17 años son las que más sufrieron casos de violencia sexual, registrando 11,029 incidentes, 1,650 más que los presentados en las niñas de 0 a 12 años.
Los datos de 2023 del IML, basados en los boletines mensuales en ese año, detallan que se registraron 4,394 casos de violencia sexual a menores de edad de ambos sexos. En los últimos cinco años, se registraron 23,499 casos de violencia sexual en hombres y mujeres.

“La peor parte se la llevan las niñas porque en general, las mujeres han sido más cosificadas y tratadas como objetos sexuales para satisfacer el deseo de dominación, de control y de violencia que imponen los hombres en su mayoría por medio de la sexualidad”, dijo a LA PRENSA la socióloga y feminista María Teresa Blandón Gadea.
Inide registró disminución de eficiencia policial en 2022
Los casos de abuso sexual a menores de 14 años en Nicaragua continúan en ascenso, acompañados de una reducción en la efectividad policial en las incidencias registradas, revelan datos del anuario estadístico de 2022 del Instituto Nacional de Información de Desarrollo (Inide), último publicado por la institución.

Los datos registran 2,522 casos de violación a menores de edad entre 2018 y 2023, pero solamente 2,288 han sido resueltos por las autoridades policiales. Además, entre 2021 y 2022 la efectividad policial se redujo de 92.6% a 87.3%, según las cifras del Inide.
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“La efectividad de la Policía es muy cuestionable. Si te ponés con una bandera de Nicaragua sí es muy efectiva. Dudo mucho de los datos que hablan de 87% en cuanto a la resolución de estos delitos”, expresó al respecto la socióloga Claudia Vargas.
No hay uniformidad en cifras de violencia sexual en Nicaragua
Por su parte, María Teresa Blandón expresó su preocupación por la discrepancia entre los datos que registra el IML y el Inide que basa su información en los datos del Departamento de Estadística de la Policía Orteguista.
El IML publica sus cifras de violencia sexual basadas en peritajes realizados por la institución por edades y permite conocer el número de casos registrados entre los 0 y los 18 años. Mientras que el Inide publica las cifras de abuso sexual a menores de 14 años, estupro (abusos entre 14 y 16 años) y estupro agravado. Estas cifras, sumadas, dieron un total de 735 incidentes en menores de edad.
“Hay una diferencia enorme entre la información que brinda el Inide y la que da Medicina Legal. Eso dice que no se puede creer mucho en estas estadísticas porque es un problema muy grave del manejo de la información”, dijo Blandón.
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El Código Penal de Nicaragua en su artículo 170 establece que el estupro se comete por alguien mayor de edad que sin violencia o intimidación acceda carnalmente a una persona mayor de 14 y menor de 16 años.
El estupro agravado se tipifica cuando quien comete el delito es encargado de educación, custodia o guía espiritual de la víctima. De ambas tipificaciones se registraron 248 casos en 2022, según el Inide.

“Aun así, es evidente que hay un incremento enorme, porque sabemos que solo es la punta del iceberg, porque es solo basado en los que denuncian”, refirió Blandón.
Menores vulnerables en el hogar ¿qué pueden hacer los padres de familia?
Las cifras del Instituto de Medicina Legal relacionadas con la violencia sexual en Nicaragua reflejan que, en 2022, esta instancia identificó a 5,082 agresores de violencia sexual a víctimas de todas las edades. De estos, 1,532 eran conocidos, 943 familiares, 507 padrastros, 293 padres y dos madres.
“Esto nos habla de un altísimo nivel de vulnerabilidad de las niñas y los niños. Los abusadores que son en su inmensa mayoría, están vinculados familiar y afectivamente con las víctimas. El hogar y el propio vecindario se convierten en lugares inseguros y violentos para la niñez nicaragüense”, dijo Blandón.
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Una activista feminista, consultada bajo condición de anonimato por temor a represalias, aseguró que los padres de familia deben fortalecer la comunicación y la confianza en la relación con sus hijos.
“Hay que creerle siempre a los niños y niñas. Si dicen que alguien los tocó o los obligó a darles un beso en la boca, hay que prestarle atención a esas alertas. Se debe construir una relación en la que la comunicación sea la base para que los menores de edad se sientan en confianza de decirte si fueron abusados”, dijo la feminista.
Además, recomendó a los padres de familia que no deben dejar a sus niños y niñas con alguien que no es de su entera confianza.
“Se les debe enseñar desde pequeños como se llaman sus partes íntimas para que puedan decir si alguien los tocó”, añadió la activista.
Impacto por la pandemia
Según los datos del Inide, a partir de 2020 se registró un incremento más drástico en el número de agresiones sexuales a menores de 14 años.
Los datos señalan que en 2019 se registraron 395 casos de violaciones a menores de 14 años, 12 más en comparación con los registrados en 2018. Sin embargo, en 2020, año de la pandemia, se contabilizaron 92 casos más en comparación con el año previo. Este incremento fue más notorio en 2022, cuando se registraron 679 casos, 101 más que el año 2021.
“La pandemia tuvo que ver con el incremento de casos entre 2020 y 2021. Esto dejó en evidencia que, en este escenario, el quédate en casa fue tan monstruoso como la pandemia en la calle. El primer espacio donde morimos es en nuestros espacios de confianza”, dijo la socióloga Claudia Vargas.