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Mientras agentes de la Policía mantienen tomadas las instalaciones que conforman la infraestructura productiva y comercial de Cisa Exportadora, filial local de Mercon Coffee Group, los productores de café robusta celebran en medio del temor perder sus fincas, y lo que consideran ha sido su mejor cosecha desde 2006, cuando Mercon introdujo esta variedad en el país. En cambio los de café arábiga temen que su producción se convierta en una de las peores de los últimos tiempos, ya que los efectos de la entrada tardía de la temporada lluviosa afectaron la floración y esto redujo los volúmenes de producción.
Un estudio de Producción y Productividad del Café, presentado en noviembre de 2023 por el Sistema Nacional de Producción, Consumo y Comercio, encontró 4,544 manzanas sembradas con café robusta. Del total, 3,085 están en fase de producción y las restantes 1,495 manzanas en crecimiento.
La mayoría de las áreas establecidas con robusta, 4,057 manzanas están en Nueva Guinea y otras comunidades de la Región Autónoma de la Costa Caribe Sur (RACCS), y las restantes 487 en las zonas autorizadas desde 2016 por el Ministerio Agropecuario. El rendimiento promedio de esta variedad es de unos cien quintales sor manzana, por lo que la producción nacional ronda los 450 mil quintales.
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Proyecto del café robusta es de Cisa
Esta variedad se introdujo a Nicaragua en 2006, cuando no existía una normativa oficial y los productores de arábiga presionaban para que prohibieran su cultivo en el país. Pero con una inversión que con el tiempo superó 1.1 millones de dólares y el apoyo de unos 100 pequeños productores de Nueva Guinea, Mercon Coffee Group estableció las primeras 500 manzanas del cultivo. Los bajos costos de siembra y producción, junto al buen precio, el apoyo financiero y la asistencia técnica que Cisa Exportadora brindaba, provocaron una expansión acelerada del cultivo del robusta.
Pero el cierre de Cisa los dejó a la deriva en diciembre de 2023, cuando su casa matriz, Mercon, se acogió al capítulo 11 de la Ley de Quiebras de Estados Unidos. Sin embargo, lograron sortear la situación y aunque la cosecha estaba prendada la vendieron a «muy buen precio a otras empresas» y eso por primera vez les dejó «excelentes» ganancias. Sin embargo, sus fincas están hipotecadas y temen perderlas.
«La verdad es que todo ese café estaba prendado con Cisa, pero ellos nos abandonaron a nuestra suerte y los productores lo vendieron a las diferentes empresas que vinieron a comprar, porque era peor que todo ese café se perdiera. Olam, Exportadora Atlantic, Beneficio Sajonia y otros beneficios compraron la cosecha. De hecho la cosecha ya terminó, no tuvimos problemas, al contrario, salimos favorecidos porque hubo una competencia entre estas empresas y se logró vender a buen precio», asegura un dirigente de los productores de robusta que por temor a represalias pide no revelar su nombre.
¿Nestlé seguirá comprando café para procesar?
Otro productor de robusta de la zona de Nueva Guinea, que también habla bajo condición de anonimato, explica que ellos venden el café en uva y que las empresas mencionadas les pagaron en promedio 1,050 córdobas por cada quintal; es decir 4,725 por cada quintal en oro, ya que se necesitan cuatro quintales y medio de café en uva para obtener un quintal en oro.
Además, recordó que este café no necesita llevarse a un beneficio, porque la mayoría de los exportadores no lo despulpan, solamente lo ponen a secar al sol y luego le quitan la cáscara. Esto facilitó el proceso, porque los compradores que sustituyeron a Cisa solo alquilaron terrenos en la zona para ponerlo a secar al sol. «Solo el beneficio Sajonia está despulpando y lo hace aquí en la zona de Nueva Guinea», señala el productor.
Otra duda que ronda a los productores de café robusta es, si el cierre de la planta Prolacsa de Nestlé implicará el cese de operaciones de la planta procesadora de Café Soluble que había trasladado parte de su cadena de producción a la planta Prolacsa. Gran parte de la producción de robusta, la absorbía esa planta para la elaboración de café instantáneo. Sin embargo, esperan que si ese cliente se pierde el mercado internacional compre ese café.
Dice que comprarán 13% de la producción
A través de Cisa Exportadora, Nestlé apoyó la introducción de la variedad robusta y hasta ahora solo se ha referido al tema en el comunicado que emitió para anunciar el cierre de la planta Prolacsa. En el documento se limitó a decir que Nicaragua sigue siendo muy importante para su operación regional, por lo que seguirán trabajando en el país con la operación comercial y el centro de distribución, «también con la compra del 13 por ciento de la producción cafetalera del país».
Sin embargo, no especifican si el porcentaje se refiere al total de la producción nacional que en promedio ronda los 3 millones de quintales, o solamente a la de la variedad robusta que utilizan para mezclarlo con otras variedades y elaborar café instantáneo y cuya producción local ronda los 450 mil quintales.
Además de la adquisición de este porcentaje de la producción, Nestlé desarrollaba el Plan Nescafé Nicaragua, que en su momento ayudó a los pequeños y medianos caficultores a luchar contra la roya. También, instaló dos escuela, una en Matagalpa para los productores de café arábiga y otra en Nueva Guinea para los de robusta. En ellas les enseñaban a los pequeños y medianos productores prácticas referentes a la eficiencia, calidad y sostenibilidad en la producción del llamado grano de oro.
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Temen perder las fincas hipotecadas
Pero mientras celebran que desde que entraron a este negocio en 2006 estas cosechas han sido las mejores, recuerdan que sus fincas están hipotecadas y pueden perderlas. Los productores confirman que el gerente comercial de Cisa Exportadora, Jorge Eslaquit, les regresó las escrituras originales y otros documentos referidos a la deuda que tenían con Cisa y les explicó que las fincas quedaron hipotecadas con Bancentro.
«Al menos el 90 por ciento de los productores están comprometidos con Cisa, porque le deben a Cisa. Pero uno de los que era jefe de esa empresa acá en la zona, nos dijo que esa deuda pasó a Bancentro, que el banco cobrará esa cartera. Todavía no ha cobrado, pero sí estamos conscientes que nos pueden cobrar en cualquier momento», admite uno de los productores.
Según los entrevistados, las deudas oscilan entre 5 mil y 120 mil dólares, ya que dependen del tamaño de las plantaciones que les financiaron. «Hay productores de los más grandes que tienen entre 80 y 100 manzanas y deben hasta 120 mil dólares, y los más chiquitos de entre una y cinco manzanas andan por los 5 mil dólares. Esas deudas son por el financiamiento de los agroquímicos y el establecimiento de las plantaciones, esa es una deuda a largo plazo», dice uno de los productores.
Temen perder plantaciones de café
El temor de perder las fincas surge porque ellos están conscientes que las condiciones crediticias de los bancos son muy diferentes a las de Cisa. Sin embargo, de momento lo más grave es la incertidumbre porque ningún funcionario del banco se ha acercado a explicarles el mecanismo de pago ni las nuevas condiciones, situación que puede afectarlos porque luego podrían aplicarles multas o cobros de mora.
Mientras tanto, las instalaciones y fincas que tiene Mercon en esa y otras zonas del país siguen tomadas por agentes de la Policía, eso genera más incertidumbre y «hasta miedo», entre los medianos y grandes productores de café arábiga que eran clientes de Cisa y temen perder sus plantaciones.
«Hay incertidumbre, porque a la gente que Cisa financiaba ahora qué hará, sin ese financiamiento muchas plantaciones van a desaparecer porque tampoco se les puede dar mantenimiento. La caficultura no es sostenible económicamente, depende del financiamiento que dan las empresas como Cisa, Olam y otros intermediarios, porque los bancos escogen con lupa a sus clientes. Las que se salvan de esta crisis son las cooperativas, porque son autosostenibles, tienen un mercado diferenciado y las que tienen certificación de mercado justo exportan directamente. Pero en el caso de los medianos productores sí hay preocupación», explica un especialista en cultivo del café.
Cosecha se redujo por falta de lluvia
En el caso de estos productores, aunque sus fincas no están hipotecadas la falta de financiamiento y asistencia técnica los podría llevar a perder sus plantaciones. «Nadie sabe cómo se va a seguir trabajando, nadie sabe a quién pagarle. La verdad es que esa incertidumbre para el productor es preocupante y el temor de que las plantaciones se pierdan crece todos los días, porque ya terminó la cosecha y no está Cisa para que financie el mantenimiento de las plantaciones», lamenta un cafetalero de Matagalpa que también solicita anonimato por temor a represalias.
El técnico añade que al temor que enfrentan entre cuatro mil y seis mil productores que eran clientes de Cisa, se suman los efectos que produjo en la cosecha 2023-2024 la entrada tardía de la temporada lluviosa, ya que disminuyó la floración en las plantaciones y esto a su vez mermó la producción.
«Por la escasez de agua la cosecha disminuyó. Oficialmente no sé qué porcentaje se va a reducir, pero nosotros calculamos que es hasta en 40 por ciento. La cosecha ya terminó y si usted pasa por los beneficios los ve vacíos. Además, Cisa era dueña de más del 40 por ciento de la cosecha total de Nicaragua que en los últimos ciclos ha sido como de 3 millones de quintales. Entonces ese café debería estar en otros beneficios, pero todos están igual de vacíos y en otros años en estos meses todos los patios de los beneficios estaban llenísimos», asegura el especialista.
Los productores y el especialista coinciden en que las empresas exportadoras estaban preparadas para esta reducción y como la cosecha anterior fue muy buena, guardaron algún café para cumplir los compromisos de este año y evitar las multas y otras penalidades que implica el incumplimiento de los contratos con los compradores.

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