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El Paseo Xolotlán, una obra que costó más de 100 millones de córdobas a los nicaragüenses, y le sigue costando millones en mantenimiento, luce desolado de lunes a viernes, y durante los fines de semana algunas familias se acercan y otras son llevadas por la dictadura a bordo de buses, para que llenen y consuman en los establecimientos de venta de alimentos que todavía funcionan en el lugar y que son menos de una decena.
Algunas de las etapas del Paseo Xolotlán, que en sus inauguraciones entre 2014 y 2018, tuvieron amplia aceptación —como las 50 réplicas de las catedrales de los diferentes municipios de Nicaragua, o la maqueta réplica de la vieja Managua—, el área de juegos mecánicos junto al avión, la réplica de la Estación de Ferrocarril de Masaya, desde donde partían trenes eléctricos y de diésel, están llenas de polvo, sarro, maleza y en desuso.
La maqueta de la vieja Managua y las 50 réplicas de las diferentes catedrales del país no están abiertas al público por el grave estado en el que se encuentran. Algunas de las réplicas de las catedrales están invadidas de comején, lucen con sarro, madera podrida, sucias de excremento de pájaro y gatos, quebradas y con partes desprendidas.
“Disculpe la molestia, obra en mantenimiento”, rezan los avisos que fueron ubicados en los ingresos de cada una de estas.

Pocas visitas
La Alcaldía de Managua, tras la inauguración de las primeras etapas del Paseo Xolotlán cobraba, como lo dice un rótulo ubicado en las entradas principales de dicha obra, entre 5 y 20 córdobas por el ingreso a ese parque, dependiendo si era peatón, moto o vehículo liviano.
Desde hace más de un año, la comuna no realiza dicho cobro en los ingresos del Paseo Xolotlán, y según un colaborador de la municipalidad se debe a las pocas visitas que hay y a que imprimir dichos boletos era costoso y no era una inversión recuperada.
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“No tengo el dato exacto de las visitas que se reciben ahora porque ya ni con boletos se puede hacer un estimado, pero te puedo asegurar que se dejó de cobrar porque hay pocas visitas y no se recupera lo que se invierte en impresiones de boletos, que antes, no sé si recuerdan, eran a color y todo tiene un precio. En el Parque Acuático, que sí se llena los fines de semana, ni recibo se da cuando se paga para entrar, solo se da un brazalete de papel que garantiza que pagaste”, apuntó el colaborador de la comuna, bajo anonimato.

El mayor atractivo del Paseo Xolotlán, sobre todo los fines de semana, es el Parque Acuático, donde el costo de la entrada es de 50 córdobas a partir de los 4 años de edad. Dicho espacio también luce deteriorado, hay locales de alimentos que no están funcionando, sillas quebradas, las piscinas lucen sucias y con pintura deteriorada, los pisos de los ingresos a vestidores están quebrados y las duchas dañadas.
Disponen buses para trasladar a las personas
La dictadura —confirmó LA PRENSA— incluso ha optado por disponer buses que trasladen de forma gratuita a grupos de personas de barrios o municipios aledaños a la capital hacia dicho centro recreativo, con el fin de que llenen el lugar y de paso consuman en los pocos puestos de comida que funcionan.
El domingo pasado se vio que un bus de la ruta 40, que generalmente transita en Masaya, llevó a un grupo de personas que llegaron a recrearse al Paseo Xolotlán.
Dichos buses llegan desde horas de la mañana y se retiran antes de las 5:00 de la tarde, se pudo observar.
Casi 9 millones de córdobas en mantenimiento
En el Plan General de Adquisiciones (PGA) de la Alcaldía de Managua, divulgado por la comuna en el Sistema de Contrataciones Administrativas Electrónicas (Siscae), se planificaron siete gastos vinculados al Paseo Xolotlán que suman 8,901,767.61 córdobas, entre estos: “Mantenimiento Parque Acuático”, por 1,016,012.55 de córdobas; “Mantenimiento a maqueta vieja Managua”, C$1,000,000 y “Mantenimiento preventivo trenes eléctricos y diésel”, C$1,434,168.
También, planificaron “Mantenimiento general Paseo Xolotlán” por 900,000 córdobas; “Rehabilitación de rancho en Paseo Xolotlán”, 1,500,000 córdobas; “Mantenimiento de juegos acuáticos Paseo Xolotlán IV Etapa”, 2,051,587.06 córdobas y “Restauración de maqueta a escala de las catedrales”, por 1,000,000 de córdobas.
Adicional a esto, aunque no hay ninguna mejora visible, el año pasado la comuna capitalina reportó en el Siscae la licitación pública 137/2023 sobre “Mantenimiento a maqueta de la vieja Managua”, adjudicada a Andrés y Marcela Investiment SA, representados por Julio Martín Bonilla Orozco, por un monto de C$3,099,993 con fondos del Gobierno Municipal de Managua.
La Alcaldía de Managua dio un plazo de 100 días calendario a partir de la entrega del sitio de la maqueta de la vieja Managua, ubicada en el Paseo Xolotlán, para que se realizara el mantenimiento, adjudicado el 8 de junio de 2023, pero hasta enero de este año la maqueta sigue cerrada al público.

Obra para exaltar la imagen de la dictadura
Una experta en temas de contrataciones públicas, en entrevista con LA PRENSA, explicó que la Ley de Contrataciones Administrativas Municipales, Ley 801, «establece que todo contrato obra requiere la elaboración de estudios de factibilidad, impacto ambiental, de carácter social, para poder determinar el impacto que va a tener ese proyecto».
Sin embargo, resaltó que el problema en el país es que «muchas de las obras se realizan con otra intencionalidad, y, finalmente, aunque los estudios digan una realidad, por ejemplo, que una obra no es necesaria o que no está dentro de las prioridades que se han fijado para el municipio, se hacen porque hay un interés político y de populismo y de clientelismo».
Apuntó que este tipo de estudios son fundamentales porque «si la obra va a satisfacer la necesidad que le dio origen, y la necesidad debe estar en las prioridades del municipio, y van a decirte, en caso de ser obra que va a permanecer abierta al público, la tasa de concurrencia, nivel de asistencia de las personas, depende de lo que sea, claro, es una estimación que se hace, pero esa estimación, si vos hacés buenos estudios, que eso en proyectos nosotros lo visualizamos así, te va a dar resultados que te pueden decir si la obra va a responder a la necesidad y en qué medida va a responder».
La especialista aseguró que estos proyectos que se hacen «para exaltar la imagen de la pareja dictatorial o para hacer una remembranza de la revolución, etc., apelando a esos principios y no respondiendo a la necesidad del municipio», muy probablemente mostraron en sus estudios de factibilidad —si es que los hicieron— la no viabilidad y sostenibilidad que tendrían, además del gasto que representarían permanentemente en mantenimiento durante la vida útil de la obra.
En casos de obras que su realización fue millonaria y sigue generando contratos de mantenimiento, que también son millonarios, como ocurre con el Paseo Xolotlán, la experta valora que «hay que repensar la utilización de la obra para otros fines, es lo apropiado, y podés hacer la reestructuración y ocupar la obra para otra cosa, si no es para lo que fue creado, o crear otro mecanismo que sea de utilidad para la municipalidad y no genere más costos que beneficios».
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