La Policía orteguista estará graduando a casi 700 nuevos oficiales de la Universidad de Ciencias Policiales Leonel Rugama, así lo anunció la cogobernante y vocera oficial de la dictadura, Rosario Murillo.
Desde el retorno del dictador Daniel Ortega al poder en 2007 hasta la fecha, casi se ha duplicado la cifra de oficiales que conforman las filas de la Policía, según datos oficiales publicados en los anuarios estadísticos de la institución.
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Según Murillo, están «entregando a las familias más seguridad, más empeño de convivencia armoniosa y de vida tranquila, sobre todo asegurando esos caminos de paz, seguridad y estabilidad». Sin embargo, la institución policial está catalogada como “el brazo represor” del régimen.
A criterio de un experto en seguridad pública y un opositor, el principal objetivo de la dictadura de Ortega es mantener el control del país y reemplazar las deserciones. La seguridad ciudadana está en otro plano.
Radicalización y reorganización
El experto en seguridad pública, que prefiere mantenerse en el anonimato por temor a represalias, opinó que el régimen de Ortega tiene en este momento una estrategia de fortalecimiento de la Policía basada en dos aspectos: radicalización de la represión y reorganización de la institución.
«Uno, están radicalizando la forma de represión de toda la sociedad nicaragüense. Es decir, es un régimen que se está volviendo cada vez más totalitario».
El segundo elemento que señala el experto es que «han habido una gran cantidad de deserciones de la Policía y entonces están tratando de organizar, tomar el control de la institución para evitar que se les vaya toda la gente».

Por lo tanto «la graduación de estos nuevos policías tiene que ver con el reforzamiento de la estructura policial. El número de efectivos ha venido creciendo a lo largo del tiempo, y claro como se les va la gente, entonces necesitan reponerla», dijo el experto.
La graduación se llevará a cabo el viernes 29 de septiembre, y será dedicada al subinspector Abelino Guevara Obando, muerto en el contexto de las protestas civiles de 2018 y a quien en el 2022 le concedieron póstumamente el rango de «comisionado general».
La Policía no está al servicio de la ciudadanía
Cuando Ortega retornó a la Presidencia en 2007, los miembros de la Policía eran 9,290. Catorce años después, en 2021, la cifra aumentó a 17,349 integrantes.
Sin embargo, la percepción ciudadana de seguridad disminuyó, de acuerdo con reportes periodísticos y organizaciones de la sociedad civil, que han documentado un incremento en asaltos, robos, así como en el incremento de femicidios.
«Esa Policía cuyo número Ortega ha duplicado y sigue aumentando, no está al servicio de la seguridad ciudadana. Esta Policía está al servicio del espionaje a los ciudadanos de la represión política, del acecho, de la persecución», opinó Héctor Mairena, miembro del Consejo Político de la organización opositora Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB).
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«Ortega sigue invirtiendo dinero público, el erario, en aumentar el número de efectivos de la Policía, pero con un propósito político que es fortalecer el principal aparato represivo con el que cuenta», agregó Mairena.
La Policía como entidad y el funcionario que la dirige, Francisco Díaz, están sancionados por Estados Unidos, por su papel de perpetrar graves violaciones de derechos humanos en el contexto de las manifestaciones cívicas de 2018.
Cárcel para desertores de la Policía
El experto en seguridad pública también señaló que otro elemento que tiene que ver con la reorganización de la Policía es el tema de la reforma a la Constitución y a la Ley de Policía, que establece cárcel a los desertores de las filas policiales.
«(La institución) pasa de cuerpo armado de naturaleza civil y queda simplemente como cuerpo armado, pero también incluyen sanciones o castigos para aquellos policías que se nieguen a seguir órdenes de sus superiores o que deserten de la Policía», dijo el especialista.
Además señaló la rotación de jefes. Este año la dictadura ascendió a 52 nuevos comisionados generales, los cuales fungirán como co-jefes en las delegaciones departamentales. «Todos esos elementos justos te muestran que la Policía se está reorganizando», reiteró el experto.
Por otro lado, Mairena advirtió que este incremento de oficiales «debe alertar a los nicaragüenses sobre la ruta autoritaria de la dictadura», pero a la vez considera que «refleja el temor de la dictadura a la ciudadanía, porque sabe que es repudiada, rechazada, y en consecuencia su modelo represivo autoritario fortalece esta institución».