Este año la dictadura de Daniel Ortega triplicó los ascensos de oficiales de la Policía al rango de comisionados generales, lo que será concretado el próximo lunes 11 de septiembre, en el acto del 44 aniversario de la Policía Nacional.
Desde que Ortega regresó al poder en 2007, el número de oficiales ascendidos a ese rango superior ha crecido de manera desmedida. El año pasado, para esta misma fecha, fueron ascendidos nueve oficiales a comisionados generales, sin embargo, antes que Ortega regresara al poder solo se ascendían cuatro oficiales a ese nivel que conformaban la jefatura de la Policía.
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El ascenso al rango de comisionado general de la Policía se otorgaba antes por antigüedad, mérito u orden de prioridad, pero desde que Ortega tomó control de esa institución, estos nombramientos se reparten sin escatimaciones, hasta el punto que los críticos ya perdieron la cuenta. El año pasado los críticos hacían un cálculo de más de 40, es decir, que con estos nuevos 33 ascensos, sumarían al menos 73.
Perversión de la carrera policial
Un experto en temas de seguridad, que habló con LA PRENSA bajo condición de anonimato por temor a represalias, manifestó que Ortega regala estos rangos para «comprar lealtades».
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«Los ascensos que cada año se otorgan en la Policía en ocasión de su aniversario, hacen parte de la estrategia de ‘fidelización’ y compra de lealtades de los efectivos policiales que la dictadura de Daniel Ortega ha manejado desde hace varios años, pero especialmente desde 2018», manifestó la fuente.
El experto agregó que «esos ascensos no responden a una lógica de desarrollo y fortalecimiento institucional, sino la construcción de lealtades incondicionales y renovación del círculo de confianza del régimen».
«Se ha pervertido la carrera policial y los méritos de los oficiales, además que han distorsionado la estructura piramidal que debería tener la Policía», manifestó la fuente.
Jerarquía policial estancada
Por otra parte, el experto explicó que estos otorgamientos no significan que los nuevos oficiales ascendidos tengan más autoridad.
«Lo que sucede con este tipo de carreras, tanto en la policial como la militar, es que las jerarquías en estas carreras deben de tener correspondencia el rango con el cargo, entonces tenés un montón de gente con rangos altos, pero con cargos que en realidad no son de autoridad, porque todos están más o menos al mismo nivel, entonces no es que hay más jefe, sino que se quedan en los mismos puestos, se quedan estancados y por eso es que se producen los tapones institucionales», expresó la fuente.
Cojefaturas departamentales
Los numerosos ascensos se ajustarán al modelo de equidad de género que pregona la primera dama y vicepresidenta, Rosario Murillo. Por cada delegación departamental y regional habrá dos cojefes, una mujer y hombre con el rango de Comisionado General. También en la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ) habrá dos jefes. Esto fue anunciado apenas este jueves 7 de septiembre, a través de una nota de prensa de la Policía.

Tampoco significa nada para el experto la designación de dos jefes policiales. «Eso es parte de las simulaciones que hace Rosario Murillo para aparentar que hay equidad de género dentro de la institución policial, pero bien sabemos que el enfoque con el que funciona todo el aparato institucional es patriarcal y misógino», manifestó.
Policía del régimen
La Policía, bajo la dirección del consuegro de Ortega, comisionado general Francisco Díaz, es el principal instrumento represivo de la dictadura. En 2018, las masivas protestas civiles fueron aplastadas por la represión policial, en coordinación con civiles armados afines a Ortega. Más de 300 personas murieron ese año por la represión policial, según un informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
Recién en julio pasado, la dictadura Ortega Murillo mandó a reformar la Constitución Política y la Ley orgánica de la Policía Nacional, para castigar con hasta tres años de cárcel las deserciones de policías y quitarle la naturaleza apolítica a esa institución.
En la reforma al artículo 97 de la Constitución, el régimen borró donde se leía que la Policía Nacional es «profesional, apolítica, apartidista, obediente y no deliberante». En su lugar, el nuevo artículo establece que el jefe supremo de la institución es el presidente de la República. También se elimina que es de naturaleza civil y en cambio se reafirma su subordinación al presidente de la República.

Mujeres ascendidas a comisionadas generales de la Policía:
Beatriz Teodora Narváez Pereira
Ana Cecilia Castillo Moreno
Karla Patricia Zúñiga Cerda
Ester María Muñoz Castellano
Magdalena Bucardo
Auxiliadora Castro
Elvira Castillo
Alba Luz Vargas
María del Carmen Poveda
Miriam del Socorro Bravo
Sandra del Carmen López
Javiera Auxiliadora Mendoza
Erika Ramona Carvajal Silva
Lliechen Voronova Benítez
Karla Vanessa Santamaría
María Raquel Valle Gómez
Sonia del Carmen Leal Olivas
Martylee Ivonne Ingram Coe
Estebana Robleto Pérez

Hombres ascendidos a comisionados generales de la Policía:
Juan Victoriano Ruiz Urbina
Luis Moisés Valle Corea
Alejandro Roberto Ruiz Martínez
Douglas Antonio Delgado Madriz
Víctor Leonel Huerta González
José Balbino Huete Gómez
César Augusto Cuadra Soriano
Gabriel Antonio Blandón Castillo
José Alberto Blandón Espinales
Félix José Villarreal
Otto Nicolás Portillo
Orlando José Castro
Gilberto José Ruiz Baca
Francisco Augusto Villarreal Morales