El régimen de Daniel Ortega impidió la entrada a Nicaragua al sacerdote Eladio Sánchez, de la Diócesis de León, luego que regresara de Italia para despedir a su hermano Orlando Sánchez, quien falleció.
«El ha querido darle el último adiós y acompañar a toda su familia en este momento de angustia y dolor pero la dictadura Ortega-Murillo le ha prohibido el ingreso al país», dijo Martha Patricia Molina, abogada que investiga los ataques a la Iglesia católica en Nicaragua.
El padre se encontraba cursando estudios en Italia.
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Impiden ingreso a otros sacerdotes
El pasado 11 de agosto, la dictadura impidió que el sacerdote Tomás Sergio Zamora Calderón, de la parroquia Nuestro Señor de los Milagros, de Malpaisillo, Larreynaga, de la Diócesis de León, ingresara al país, al regresar de la Jornada Mundial de la Juventud 2023, celebrada en Lisboa, Portugal.
El sacerdote William Mora, párroco de la Parroquia Cristo Rey-Ubu Norte en Paiwas, de la Diócesis de Siuna, quien también asistió a la JMJ, fue otra de las víctimas del orteguismo que restringió su ingreso a Nicaragua.
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En los últimos meses, la dictadura orteguista ha negado el ingreso al país a más de media docena de sacerdotes y laicos, la mayoría ciudadanos nicaragüenses. Algunos de los religiosos afectados por la medida fueron: el padre Deyvis López Jarquín, párroco de la iglesia San Gregorio Magno, de Diriamba, Carazo; el cura José Domingo Cuesta, originario de Panamá, provincial de la Compañía de Jesús para Centroamérica; el religioso Guillermo Blandón, párroco de la iglesia Santa Lucía, de Boaco y el sacerdote Juan de Dios García, vicario de la parroquia Santo Cristo de Las Colinas, en Managua.