Managua, la capital de Nicaragua, lleva 137 años celebrando las fiestas patronales de Santo Domingo de Guzmán, un evento religioso multitudinario que se realiza del 1 al 10 de agosto cada año. Sin embargo, en los últimos cinco años, Santo Domingo ha tenido que sortear el contexto de represión y ataques dirigidos a la Iglesia católica de Nicaragua por parte de la dictadura de Daniel Ortega, que ha incluido sacerdotes presos y expulsados del país, templos asediados por la Policía y eventos religiosos prohibidos.
Este año, las fiestas del patrono de Managua se celebrarán de nuevo en coordinación con la Alcaldía de Managua, que como todas las instituciones públicas del país, está bajo el control de la dictadura de Ortega.
El cardenal Leopoldo Brenes, cabeza de la Iglesia católica de Nicaragua, realizó este lunes 31 de julio la tradicional bajada del santo en la iglesia de Las Sierritas de Managua, en un acto donde estuvieron presentes la alcaldesa sandinista Reyna Rueda y otros funcionarios del régimen orteguista.

La abogada e investigadora Martha Patricia Molina, quien ha registrado más de 500 ataques a la Iglesia católica desde 2018, valoró que todas las festividades religiosas han logrado evadir las prohibiciones de distintas maneras, pese al contexto de represión y asedio policial.
«Iglesia por cárcel»
El opositor y ex preso político, Yubrank Suazo, manifestó que en Nicaragua la Iglesia católica tiene una condición de «iglesia por cárcel», porque en la mayoría de los municipios las procesiones religiosas y fiestas patronales están prohibidas. Los eventos de los católicos solo pueden realizarse dentro de los templos.
Debido a ese contexto generalizado, existía mucha expectativa sobre la realización de las fiestas patronales de Managua, no obstante, a finales del mes de julio, el párroco de la iglesia de Las Sierritas, Boanerges Carballo, despejó las dudas al anunciar por medio de un video que la tradicional procesión de Santo Domingo de Guzmán «será posible gracias a la capacidad de conversar», lo que se convierte en una excepción en el contexto de prohibición.
Suazo no duda que el recorrido de Santo Domingo estará rodeado de un fuerte operativo policial para evitar expresiones de protesta y más aún evitar la demanda de liberación del obispo de Matagalpa, monseñor Rolando Álvarez, sin embargo, lamentó que no se puedan lograr estos mismos acuerdos con todas las iglesias del país.
«Aunque como católico me alegra en cierto modo que de manera parcial se logre expresar la fe de manera pública, como se tiene que hacer en las fiestas de Santo Domingo, al mismo tiempo es agridulce esta decisión, porque no muestra esa comunión con el resto de las parroquias que continúan siendo asediadas de manera constante y, además, vemos a tantos sacerdotes que hoy se encuentran en las celdas debido a ser esa voz profética de denuncia de las injusticias y las violaciones de derechos humanos», dijo Suazo.
Cabe destacar que la procesión de Minguito es la única que la dictadura ha permitido que se realice, mientras que en otros departamentos a las peregrinaciones solo les han permitido salir con sus santos a las puertas de las iglesias para a saludar a los feligreses.
2018: año de la represión contra las protestas
En agosto de 2018, las fiestas del también llamado patrón de Managua se realizaron en un ambiente de tensión e incertidumbre, tras solo un mes después de la agresión a sacerdotes, obispos y al mismo cardenal Leopoldo Brenes en la Basílica Menor de San Sebastián, en Diriamba, Carazo, el 10 de julio de ese año.

2018 fue el año que inició la crisis por la represión armada contra las protestas civiles, que dejó más de 300 muertos, según un informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
Ese año la festividad de Minguito se realizó sin el acompañamiento de la Policía y sin el apoyo de la Alcaldía de Managua, dos instituciones que responden a la dictadura de Ortega. También fue cancelado el desfile hípico, que es un recorrido de caballistas que llegan de todas partes del país para exhibir sus caballos de raza pura.

La procesión de Minguito es el recorrido de la pequeña imagen del Santo, que va montada en una peana enflorada, que los feligreses mueven entre la multitud, haciendo un recorrido que atraviesa Managua desde la iglesia de Las Sierritas, donde la imagen pasa todo el año, hasta la iglesia de Santo Domingo de Guzmán, en la zona oriental de Managua, donde permanece los 10 días de festividad.
En la procesión de 2018 los feligreses clamaron por la paz en Nicaragua y muchos lloraron a los asesinados por la represión, entre ellos jóvenes estudiantes y niños.
2019
En 2019, la procesión de Santo Domingo se realizó por segundo año consecutivo sin la participación de la Alcaldía de Managua y la Policía orteguista. Esto significó que la alcaldesa de Managua, Reyna Rueda, no recibió simbólicamente el título de mayordomo de las fiestas patronales como era la costumbre y no hubo cordón policial para resguardar el evento multitudinario. En cambio se entregó la Tajona del mayordomo a los sacerdotes Boanerges Carballo y Juan José Colato Nolasco, y la barrera humana que resguardó el barco del Santo estuvo a cargo de los mismos feligreses. Tampoco ese año hubo hípicos.
Año del covid-19
En 2020, la Iglesia católica suspendió todas las actividades religiosas con aglomeraciones por la pandemia del covid-19 que estaba matando a millones de personas en el mundo. Sin embargo, un grupo de feligreses realizó el recorrido de Santo Domingo con una réplica de la imagen. Mientras Minguito se mantuvo en el interior del templo en Las Sierritas de Managua.
En 2021 también fue cancelada la procesión de Santo Domingo. El cardenal Leopoldo Brenes manifestó ese año que «aún no es tiempo de realizar procesiones» debido a la pandemia del covid-19. Ese año, varios promesantes y feligreses de la Iglesia católica declararon que su forma de vivir la tradición era escuchar la misa por la radio o por las transmisiones en vivo de los sacerdotes e incluso bailar al Santo en su casa, con su familia.
Sin embargo, la Alcaldía de Managua convocó a la ciudadanía a participar en una serie de eventos desde las redes sociales de Facebook, Instagram y Twitter, de forma independiente y sin tomar en cuenta el llamado de la Iglesia católica a resguardarse. Incluso, la alcaldesa de Managua, Reyna Rueda, se convirtió en una mayordoma de facto en las festividades de Santo Domingo de Guzmán y encabezó todos los eventos promovidos por la Alcaldía sandinista.

Particularmente 2021 fue año de votaciones presidenciales, en un contexto de encarcelamiento de destacados opositores, entre ellos al menos siete aspirantes presidenciales.
En 2022, Santo Domingo regresó para hacer su recorrido en las calles de Managua, en un ambiente hostil contra la Iglesia católica, con sacerdotes presos y el obispo de Matagalpa, monseñor Rolando Álvarez, asediado por la Policía en la Curia Episcopal de Matagalpa, donde estuvo encerrado junto a otros sacerdotes y laicos hasta su detención el 19 de agosto de ese año. Monseñor Álvarez se mantiene preso y fue condenado a 26 años de cárcel en febrero pasado.
