Este 1 de agosto Martha Mendoza repetirá por segundo año su nueva tradición de escuchar la misa en honor a Santo Domingo de Guzmán por redes sociales y acto seguido pondrá música al son de marimbas, para bailar —junto con su hijo y su esposo— por unos minutos al santo patrono de los managua desde el interior de su casa, en señal de promesa para pagar el milagro que hace casi 10 años Minguito le concedió.
Mendoza asegura que cuando la pandemia llegó en 2020, tanto tradicionalistas como devotos y promesantes compartieron el mismo sentir: “En nuestros corazones hubo tristeza” al saber que ese año ya no bajaría el Santo de Las Sierritas hacia la capital.
Desde el momento en que fueron canceladas las procesiones por mandato de la Iglesia católica, Mendoza recordó que durante todos los años que ha bajado junto al Santo, lo ha hecho bailando y rezando el rosario, por lo que decidió seguir con esta tradición desde su hogar.
“Puse mis músicas después de la misa que hubo, la transmitieron por Facebook, entonces yo me puse enfrente de su altarcito porque siempre lo manejo en el altar, después que rezamos el rosario en familia con mi esposo, mi niño y yo, comenzamos a bailarlo, lo bailamos adentro y esa fue mi manera de expresar mi devoción y mi respeto hacia a mi santo patrono”, cuenta Mendoza.
De tradicionalista a promesante
Como la mayoría de los promesantes, Mendoza cumple con el pago de un milagro en el que intercedió Santo Domingo de Guzmán y año con año, junto con su hijo mayor, se dirige hasta la parroquia de Las Sierritas para bailar y bajar en la procesión que recorre el Santo en una ruta por ciertas calles de la capital, hasta ser instalado en la iglesia que lleva su mismo nombre en el barrio 19 de Julio en Managua.
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Sin embargo, en 2020 muchos promesantes, tradicionalistas y devotos tuvieron que adaptar sus promesas a la situación de salud que atraviesa el país debido a la pandemia del Covid-19, sin dejar de cumplirle al Santo.
Mendoza cuenta a LA PRENSA que toda su vida ha sido tradicionalista, sin embargo, hace ya más de diez años se convirtió en promesante al pedirle un milagro al patrono de los managua para su hijo mayor, quien hoy también es devoto y promesante.

“Esa promesa yo la hice por mi hijo, mi hijo mayor estaba con problemas alcohólicos y yo se lo puse en las manos a mi Señor, pero muy especial a Santo Domingo de Guzmán, ya que fue para el 9 de agosto que él tuvo problemas y fuimos a dar hasta la Policía y yo se lo ofrecí a él y al día siguiente me fui con él a traer a Santo Domingo, y él ahora es un fiel devoto que se ha pegado todo los años, por casi diez años, pagando la promesa a Santo Domingo”, asegura Mendoza.
Promesante y cargador de Santo Domingo de Guzmán
Álvaro García desde hace más de ocho años pertenece al Comité de Cargadores de Santo Domingo de la parroquia de Las Sierritas y afirma que su devoción por el patrono de los managua “es una tradición que viene de generación en generación”, su mamá se la inculcó a él y a ella se la inculcó su abuelita.
García cuenta que hoy es un hombre casado y padre de una niña a la que también le está inculcando la devoción y fervor por Santo Domingo de Guzmán, pero narra que es importante que los católicos enseñen a los laicos que es “Dios quien hace el milagro, a través de su siervo Santo Domingo de Guzmán”.
Al igual que Mendoza, García paga promesas al Santo, pero añade que “tiene mucho que pagarle a Dios a través de Santo Domingo». Cuenta que es una promesa que debe cumplir: «Lo mío no solamente ya se monta a una simple tradición o algo heredado o a través de las generaciones en mi familia, ahora es algo personal, algo que yo he vivido en carne propia, un milagro concedido por Dios y que yo le tengo que agradecer a Santo Domingo”.

El promesante narra que en 2017 su madre presentaba problemas severos de la columna y debía ser sometida a una operación de riesgo como la última alternativa para evitar que quedara en silla de ruedas. Meses antes de la operación llegó a la parroquia de Las Sierritas de rodillas pidiendo a Santo Domingo de Guzmán manifestarse una vez más en su vida y su familia.
“Santo Domingo una vez más no se hizo de esperar, mi mamá no se sometió a ninguna cirugía, mi mamá camina bien y también ella le baila a Santo Domingo de Guzmán”, agrega el devoto.
Una promesa de cargar y acompañar a Santo Domingo por casi diez horas
García año con año ha acompañado a Santo Domingo de Guzmán desde el 31 de julio, día en que la imagen es bajada de su trono para ser enflorada. “Ese día se manifiesta el pueblo, es decir desde ese día el pueblo empieza a pagar sus promesas”. Agrega que el 1 de agosto empieza la tradicional romería hasta “la vieja Managua o los escombros como se le llama”, una procesión que puede durar alrededor de diez horas.
“Siempre mi mamá me ha acompañado, pero debido a su edad, hace algunos años ella empezó a esperar al Santo hasta cierto punto, que generalmente lo hacía en el Gancho de Caminos”, cuenta García.
El cambio en la forma de pagar promesa
A pesar que el año pasado se suspendieron las procesiones debido a la prevención de contagios de coronavirus, García tuvo que modificar un poco su promesa con Santo Domingo de Guzmán. “Mi promesa era cargar a Santo Domingo y el hecho que yo no lo pude cargar el año pasado, y voy por lo mismo este año, no quiere decir que mi promesa ahí termina, yo puedo pagar mi promesa de distintas maneras y de manera personal tengo el criterio que a Santo Domingo no solamente se le puede celebrar con música, con pólvora o con derroche de folclor, a Santo Domingo se le puede celebrar en el silencio y en la oración, es decir yo puedo llegar a misa y lo puedo visitar y yo puedo modificar mi promesa”.

El año pasado García junto con su familia erigieron un altar en su hogar con una imagen de Santo Domingo para rezarle y cumplir las promesas hechas y detalla que no solo él es cargador en la casa en la que habita, sino que en esta promesa lo acompañan su esposa, sus cuñados y sobrinos políticos, que son todos miembros del Comité Parroquial Cargadores de Santo Domingo de Las Sierritas. “En el lugar donde yo habito somos 12 adultos y de esos 12 adultos, somos diez los cargadores de Santo Domingo, es decir el 1 de agosto todos nos congregamos en una misma casa, hicimos el altar a Santo Domingo y rezamos el rosario”.
Procesiones suspendidas por segundo año consecutivo
El pasado 18 de julio, el cardenal Leopoldo Brenes informó que «aún no es tiempo de realizar procesiones» debido a la pandemia del Covid-19, suspendiendo por segundo año consecutivo las procesiones alusivas al santo patrono de la capital.
Brenes leyó un comunicado de la Arquidiócesis de Managua en el que destacó que debido a la crítica situación sanitaria que atraviesa el país y las mutaciones del Covid-19 pudieron escuchar y valorar diversas opiniones, que les permitió llegar a la conclusión de “evitar al máximo las aglomeraciones de personas”. Por lo que consideraron que “aún no es tiempo para realizar procesiones y actividades religiosas que impliquen concentración excesiva de fieles”.
A su vez, Brenes insistió en pedir a las demás parroquias de Managua abstenerse de realizar actividades que provoquen grandes aglomeraciones, con el fin de evitar más aumentos de contagios de coronavirus y trasladar las celebraciones a la virtualidad.