Tras los despidos masivos en diciembre pasado, las empresas de zona franca acumulan una caída de 35,051 desde julio del 2022

Tras los despidos masivos en diciembre pasado, las empresas de zona franca acumulan una caída de 35,051 desde julio del 2022. LA PRENSA/ARCHIVO

El «cuento» del país «más igualitario» de América Latina: lo que las cifras de paridad no reflejan

Nicaragua ocupa otro año como el país más igualitario Latinoamérica. ¿Puede ser esto posible en un país que cierra ONG, destierra y apresa a mujeres que se oponen a su gobierno?

Cada año, cuando el Foro Económico Mundial (FEM) ubica a Nicaragua en el Top 10 de los países con mayor equidad de género en el mundo, la dictadura celebra el índice y hace alarde en sus medios de propaganda de cómo «el buen gobierno» ha restituido los derechos de las mujeres. Sin embargo, en un país donde una familia mantiene el control con mano de hierro y un estado policial de facto, ¿qué tanto se puede confiar en estos índices, basados sobre todo en valores cuantitativos como el 50-50 en los cargos públicos?

Los datos no reflejan la realidad de desigualdad social, política y económica que viven las mujeres en Nicaragua, ni siquiera las que están fuera del país, ya que incluso en el exilio siguen sufriendo las consecuencias de no alinearse a las órdenes de la dictadura, repiten constantemente las defensoras y activistas.

La edición de este año, publicada el 20 de junio por el FEM, ubica a Nicaragua en el séptimo puesto, abajo de Islandia, Noruega, Finlandia, Nueva Zelanda, Suecia y Alemania, según indica el Informe Global sobre la Brecha de Género 2023. Y coloca así al país como el mejor clasificado en el índice en toda América Latina.

La jurista en el exilio María Asunción Moreno sostuvo que en Nicaragua en lo que sí hay «equidad de género» es «en la sistemática y generalizada violación de derechos humanos que impacta la vida de mujeres y hombres en todos los ámbitos: salud, educación, participación y oportunidades económicas, supervivencia e imposibilidad de ejercer sus derechos ciudadanos».

Irlanda Jerez, excarcelada política de la dictadura, también cuestionó las previsiones del FEM y recordó que en Nicaragua los ciudadanos «tenemos cero libertades y cero derechos». Por lo tanto, considera que el país no debería ni siquiera ser tomado en cuenta para tales estudios.

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Víctimas tanto dentro como fuera

En Nicaragua «las mujeres opositoras (al régimen de Ortega y Murillo) hemos tenido que sufrir no solo confiscaciones y saqueos de propiedades, sino también prisión, la separación de la familia, exilio, se nos ha negado el derecho de estar con nuestros hijos, a participar en la política y hemos sufrido la desnacionalización», denunció Jerez, quien fue declarada apátrida por la dictadura.

Entre febrero y marzo de 2023, la dictadura despojó de su nacionalidad como nicaragüenses a 318 personas y ordenó confiscar sus bienes, entre ellos, 60 mujeres defensoras de derechos humanos, activistas, feministas, políticas, exaspirantes presidenciales, exdiputadas, campesinas, docentes, estudiantes; mujeres que luchaban por la libertad de sus familiares encarcelados y esposas e hijas de perseguidos políticos.

Pero también la desigualdad y la violencia quedan reflejadas dentro del país con todas las acciones que la dictadura comete para suprimir derechos, como el cierre masivo de ONG que trabajaban temas de violencia machista, la expulsión de defensoras feministas y la casi nula prevención de crímenes de odio contra las mujeres.

En solo el primer semestre de este año, 50 mujeres fueron víctimas de femicidio, la más extrema forma de violencia contra las mujeres, de acuerdo con Católicas por el Derecho a Decidir.

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Sin derechos ni libertades

Para Moreno, es «preocupante» que el FEM venga señalando a Nicaragua como país líder en América y el mundo en la implementación de políticas de equidad de género, y cuestionó si acaso puede haber equidad de género en un país en que los derechos y libertades constitucionales se encuentran suspendidos a través de un «Estado de excepción de facto» y una política de control y represión social.

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«El informe del Foro Económico Mundial parece que recurre a los ‘datos nominales’, sin valorar la ‘participación real y activa’ de las mujeres en los sectores que realiza la medición de equidad de género», señaló Moreno.

Jerez también cuestionó cómo el FEM puede medir un país donde no se permite el ingreso de ningún tipo de organismo internacional y de derechos humanos en especial. «¿Cómo está basada esta medición sobre Nicaragua? ¿Está basada de acuerdo a los informes que emite la dictadura? Informes completamente falsos, alejados de la realidad», expresó.

Los índices de medición

Desde 2006, el Foro Económico Mundial elabora el Índice Global de Brecha de Género que compara anualmente el estado actual y la evolución de la paridad de género en 146 países, en cuatro dimensiones claves: oportunidad y participación económica; logro educativo; salud y supervivencia, y empoderamiento político.

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La excarcelada política y feminista, Tamara Dávila, reafirmó que en el país «casi el 50 por ciento de las posiciones o cargos del Estado son ocupados por mujeres, pero ni el 50 por ciento de los cargos ocupados por hombres actúan con autonomía».

«Nadie, ningún trabajador del Estado, responde más que a la dictadura de Ortega y Murillo. Ellos, sultanes en una democracia, son los únicos que mandan, a voluntad y antojo de sus intereses y de sus designios. Esa es la desgracia de esta tiranía dinástica», agregó Dávila, desterrada a Estados Unidos el 9 de febrero pasado, junto con otros 221 exreos políticos.

Moreno agregó que «las cuotas para ocupar cargos públicos son para los leales y serviles que estén dispuestos a obedecer y guardar silencio, ante la única voz femenina que se escucha en los medios oficialistas».

Jerez reiteró que en la política «las mujeres que queremos un cambio para Nicaragua, nos ha tocado la cárcel, violaciones, tortura, exilio, desnacionalización».

Asimismo indicó que presentarán una protesta ante el Foro Económico Mundial «porque definitivamente Nicaragua no puede estar en esta lista donde destacan países democráticos, y porque en Nicaragua no existen libertades ni derechos, mucho menos los cuatro puntos que ellos miden. No puede y no debe estar en esa lista», enfatizó Jerez.

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