Gabriela Briceño Carcache aún aguarda con esperanza que su mamá María Dolores Carcache Lanuza, de 51 años, le responda el celular como lo solía hacer todos los días desde que decidió migrar a España en julio del 2022. Desde el 8 de marzo desconoce del paradero de su madre, no le contesta los mensajes, su cuenta de Facebook aparece inactiva y lo único que sabe es que ella se iba a ir a vivir con su pareja, un hombre a quien conoció en redes sociales y a quien vio una vez que ya estaba en Madrid.
Carcache migró con el objetivo de mejorar su situación de vida y para verse con Francisco Javier Blanca Rodríguez, el hombre que conoció por Facebook en 2021. «Ella se fue por situaciones económicas, para mejorar su vida, nosotros nunca tuvimos una casita, nunca tuvimos nada. Se fue para prosperar allá», contó Briceño desde Nueva York a LA PRENSA.
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Carcache, para poder viajar, realizó un préstamo en Nicaragua de 3,000 dólares el cual actualmente está pagando su hija, quien expresó que «me ha costado dar las cuotas» pues ella se encuentra embarazada y con problemas de salud.
Desde que llegó a Madrid empezó a laborar cuidando a una señora en una casa y a pesar que desde ese momento se puso en contacto con Francisco Javier, se conocieron meses después. «Salieron y el hombre le dijo que se iba a casar con ella, pero que se tenían que ir para Sevilla donde él vivía; mi mamá dejó el trabajo y se fue con él», explicó Gabriela Briceño.
En Nicaragua, Carcache trabajaba en una fábrica de tabaco y es originaria de Estelí. Es madre de dos hijos y la describen como «una mujer alegre, curiosa, le gusta conocer lugares, ella es bien fuerte, trabajó de ‘bonchera’ (un proceso en la elaboración del tabaco) en la tabacalera, un trabajo que solo lo hacían los hombres».
Cuatro meses sin saber de ella
Briceño recordó que su madre le escribió el 8 de marzo pasado preguntando cómo estaba, si ya había comido, algo que hacía todos los días con ella. Recordó que ella le contestó a las 10:00 a.m., pero desde esa hora su madre no miró el mensaje aunque en WhatsApps aparecía entregado.
«Todos los días nos escribíamos, ella me decía que me amaba, me preguntaba cómo estaba y todo lo que le pregunta una madre a sus hijos. Yo no supe cómo iba vestida mi mamá, no supe si llevaba ropa, y al día siguiente le mandé mensaje y los siguientes días, y tampoco me contestó», afirmó Briceño con la voz entrecortada.
La hija de la nicaragüense desaparecida indicó que el pasado 17 de marzo «los mensajes que le enviamos aparecen leídos, pero aún así no tuvimos más contacto con ella». Y afirmó que a ella y a su hermano nunca le pareció que su mamá tuviera conversaciones y que mucho menos conociera a ese hombre, pues les generaba desconfianza, sin embargo, «ella estaba enamorada».
«Solo sabíamos que era muy controlador, que mi mamá le tenía que avisar cuando salía de trabajar y cuando regresaba lo tenía que llamar», denunció.
Actualmente los familiares de Carcache están desesperados y en zozobra pues conocieron que el hombre con el que su mamá sostenía una relación amorosa estuvo involucrado en el pasado con la desaparición de una mujer.
«Ahora que nos pusimos a investigar del hombre, vimos comentarios en Facebook que decían que era un pirómano, que a una muchacha le había quemado la ropa y que la insultó, y después vimos en el Gacetín Madrid, de España, que ya había secuestrado a una mujer y que había desaparecido con ella. Y hace poco a una muchacha de Honduras ese mismo hombre le había enviado mensaje enamorándola», contó Briceño.

Captura de pantalla. LA PRENSA
Lo encontrado en internet del compañero de vida de Carcache «es algo alarmante porque hay gente que nos dice que puede ser trata de personas, que la están prostituyendo y hay otros que me hacen bromas y se burlan diciendo que a lo mejor ya le sacaron sus órganos y los están vendiendo».
Gabriela Briceño pide que si Francisco Javier o algún amigo o familiar de él llegan a leer el texto, «que me regresen a mi mamá, que tengan misericordia, que no me le hagan daño, ella no es una persona mala, y si ese hombre llega a leer esto que me regrese a mi mamá, se lo pido».
La hermana de Carcache, según contó Briceño, se encuentra haciendo gestiones en el Consulado de España en Nicaragua para ver si pueden obtener ayuda para buscar a María Dolores Carcache.
Carcache mide 1.50 metros y tiene tatuajes en la espalda: un sol y luna pegados y una cruz. Si usted llega a verla o tener alguna información de ella su hija pide comunicarse al número +1 (786) 307-7571.