José Rizo tenía 24 años de edad. Lo describen como un joven trabajador que desde chiquito ayudaba a su madre. LA PRENSA

El nica que migró a EE. UU. para construirle una casa a su mamá, pero la depresión lo orilló a quitarse la vida

José Ángel Rizo tenía 24 años y siete meses de haber llegado a EE. UU. Cruzó Centroamérica y México para darle mejor vida a su familia en Nicaragua

José Ángel Rizo Corrales iba a cumplir 25 años de edad el próximo 26 de agosto, pero la depresión que vivió en los últimos 15 días en Estados Unidos —país al que había llegado hace siete meses— lo orilló a acabar con su vida el pasado fin de semana.

Había migrado a EE. UU. con la promesa de ayudarle a su mamá a construir su casa, darle una mejor vida a ella y al hijo de 4 años que dejó en Nicaragua.

Su mamá, Rosa Corrales Flores, también migrante trabajadora en Costa Rica, habló por última vez con su hijo el sábado 17 de junio a eso de las 8:30 de la noche, horas antes de que el joven acabara con su vida. «Él tenía como 15 días de estar con depresión. A nosotros nunca nos dijo nada, un día antes de que se quitara la vida él habló con nosotros en la noche, todo tranquilo, no nos dijo nada, él tenía una novia en EE. UU., se escuchaba feliz», contó aún consternada su hermana Mayerling Rizo.

Precisamente fue su novia —con quien tenía un mes de relación— quien encontró el cuerpo del joven a eso de las 12:00 del mediodía del domingo 18 de junio, en el apartamento donde habitaba, en Minnesota.

«A nosotros nunca nos dijo que se sentía mal, triste. (En cambio) nos mostraba felicidad», reiteró su hermana. Sin embargo, la familia supo después que Rizo se sentía triste, ya que la novia de él les contó.

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El Día del Padre en EE. UU., que fue el pasado domingo 18 de junio, su novia lo invitó a salir y cuando regresaron a la casa estuvieron con amigos hasta que ella llevó a su niño de 7 años a dormir y cuando quiso ir al cuarto donde él estaba, no pudo porque se enllavó y ella pensó que se había quedado dormido porque era de madrugada. «Al siguiente día, ella tenía una cita con el niño y se fue, y al regresar seguía cerrado y desde ahí pidió ayuda para abrir la puerta», relató la hermana del joven.

Viajó irregular y prestó para pagarle al coyote

José Ángel emprendió la travesía que miles de nicaragüenses se han visto obligados a realizar en los últimos meses para entrar de manera irregular a Estados Unidos en busca de una mejor vida. Atravesó Honduras, Guatemala y México para poder llegar a suelo norteamericano y cumplir la meta de ayudar a su mamá, quien quedó viuda desde los 18 años y también tuvo que migrar para sacar adelante a sus hijos.

«Nosotros éramos tres hermanas y un varón, y él siempre cuando estaba en Jinotega le ayudaba a mi mamá en lo que él podía», explicó su hermana. Su principal meta era que su mamá dejara de trabajar.

Pagó a un coyote entre 6 mil y 8 mil dólares, según su familia, para que lo cruzara a suelo norteamericano. Una vez allá empezó a trabajar en una empresa de pavos en Minnesota y ya solo le quedaba una cuota para cancelar la deuda.

José Rizo tenía 24 años. LA PRENSA

En Nicaragua, José Ángel trabajaba como transportista y comerciante. «Ellos caminaban recogiendo granos básicos, maíz, frijoles y en la temporada, café», contó su hermana Mayerling.

Lo recuerda como una persona formal, sentimental, valiente y sincera. «Él siempre fue reservado, cuando mi papá falleció, nosotros estábamos pequeños, mi mamá lo puso a estudiar, pero a él le llamó más la atención de trabajar. Desde pequeño empezó a trabajar con el esposo de una tía, nunca fue un chavalo vago que le gustaba andar en la calle», recordó su hermana.

El joven era originario de la comunidad Abisinia, en el municipio de El Cuá, pero antes de partir del país vivía en el barrio Roger Hamguien, en Jinotega.

Su sueño —contó su hermana— era algún día ser ganadero.

Familia pide ayuda

Actualmente su familia está solicitando apoyo económico a través de Gofundme donde esperan recaudar 15 mil dólares para pagar los gastos de repatriación de José Ángel. El cuerpo aún permanece en una morgue de Medicina Legal, en Minnesota, según su hermana.

Si usted desea aportar a la familia Rizo puede hacerlo por medio de la plataforma Gofundme o a través de transferencia bancaria o depósito a la cuenta Lafise en dólares 130216147, a nombre de Marisela de los Ángeles Rizo Corrales.

Su mamá viajó desde el domingo a Nicaragua para poder estar con sus hijas en este momento difícil y ver cómo pueden hacer para recaudar el dinero.

41 migrantes fallecidos

En lo que va del año, según conteo realizado por LA PRENSA, van 41 migrantes nicaragüenses que han pedido la vida en Estados Unidos o durante el camino en busca del sueño americano. Las principales causas han sido: femicidios, asesinatos, suicidios, accidentes de tránsito e infartos.

En enero fallecieron 5 nicas, en febrero 5, en marzo y abril, 6 respectivamente. En mayo fallecieron 8. En lo que va de junio ya se reportan 10 nicas fallecidos. Y uno que se desconoce la fecha de defunción.

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