Apenas cinco días después de que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo confiscó el monasterio de la Congregación de Hermanas Trapenses de Nicaragua, este fin de semana el Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria (INTA) inauguró el Centro de Desarrollo de Tecnologías Agropecuarias Compañero Cornelio Silva.
Como se observa en las fotografías, las paredes del monasterio fueron pintadas en su totalidad y alrededor le fueron colocadas banderas de Nicaragua y del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).
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Las Hermanas Trapenses anunciaron en febrero pasado su «salida voluntaria» del país, y el 11 de abril denunciaron que funcionarios del Ministerio de Gobernación (Migob) informaron verbalmente al obispo de la Diócesis de ese departamento que las instalaciones, en San Pedro de Lóvago, Chontales, pasarían a manos del INTA.

De acuerdo con información publicada en medios oficialistas, en dicho centro el INTA desarrollará junto a familias productoras tecnologías para «mejorar la genética, nutrición y rendimientos productivos en leche y carne del ganado bovino, así como para el procesamiento y transformación de productos lácteos».
Las religiosas dejaron el monasterio el 24 de febrero pasado y el 25 arribaron a Panamá, donde iniciarían sus trabajos. Las Hermanas Trapenses, de la Orden de Monjas Cistercienses de la Estricta Observancia, llegaron de Argentina a Nicaragua el 20 de enero de 2001, con el propósito de fundar el Monasterio Santa María de la Paz, para extender su labor contemplativa, de oración y devoción.
Las Hermanas Trapenses fue el segundo grupo de religiosas que tuvo que dejar Nicaragua.