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¿Se acerca el fin de las minidevaluaciones del córdoba frente al dólar? Esto dicen economistas

Más de 300 mil pensionados golpeados otra vez por la medida del Banco Central al reducir la tasa de deslizamiento anual. Así impacta al resto de sectores

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En una semana, el 1 de febrero, la tasa de deslizamiento del córdoba respecto al dólar será del 1 por ciento anual, es decir 0.083 por ciento mensual, concluyendo así 25 meses de una tasa del 2 por ciento. La medida tendrá un impacto directo entre más de 300 mil pensionados, exportadores, remesas, entre otros.

Este lunes, el Banco Central de Nicaragua (BCN) anunció que el Consejo Directivo de la entidad rectora de la política monetaria del régimen de Daniel Ortega decidió reducir la tasa argumentando un contexto de estabilidad económica. 

 “Esta decisión se adopta en el contexto de un marco de política macroeconómica adecuada e indicadores macroeconómicos en crecimiento”, indicó el BCN. 

Además, que, según la entidad, “la consolidación de la estabilidad monetaria y cambiaria se refleja en que la brecha cambiaria en 2021 y 2022 no ha excedido del 0.5 por ciento y hay suficiente fondeo de divisas”. 

Agrega que “en los dos últimos años el BCN no ha tenido demanda sino más bien oferta de dólares, por lo que para satisfacer la mayor demanda por córdobas ha comprado divisas para mantener el equilibrio monetario”. 

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Al comprar las divisas, las retira del mercado y reduce el exceso de dólares.

Los efectos 

Sin embargo, la medida que reduce la velocidad en el tipo de cambio oficial del córdoba respecto al dólar estadounidense trae consigo efectos directos en la población, siendo los pensionados uno de los mayores perdedores, tomando en cuenta que en noviembre de cada año sus pensiones se revalorizan según la tasa de deslizamiento anual fijada por el Banco Central.

Según datos oficiales, al cierre del 2022 el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) tenía 320,974 pensionados, a los que se les pagaba en promedio 5,752 córdobas mensuales. En noviembre recibieron un ajuste de dos por ciento y para este año apenas será de 1 por ciento, según lo establecido por la Ley de seguridad social y sus reformas, que dice que cada año estas se ajustan según la tasa anual de deslizamiento fijada por el Banco Central de Nicaragua.

Desde que el régimen de Ortega decidió empezar a reducir la tasa de deslizamiento anual de 5 por ciento hasta un 1 por ciento, las pensiones han sido ajustadas a un menor ritmo que la inflación. Por ejemplo, en noviembre del año pasado se ajustaron 2 por ciento, pese a que la inflación concluyó en 11.59 por ciento.

“Pierden los que ganan en dólares o en su equivalente. Los jubilados, por ejemplo. No sé decir quiénes ganan, pero los ricos seguirán ricos y más ricos”, señaló un economista que solicitó el anonimato y se refirió a la nueva medida del BCN. 

El exdiputado liberal (2012-2016) y analista, Eliseo Núñez, coincide además en que enlista a los pensionados entre los afectados, pero también a quienes reciben remesas. “La pensión se las entregan en córdobas y todos los productos están dolarizados”, dijo.

“Además que las remesas podrían recibirlas solo en córdobas, les van a dar menos córdobas”, lo que vendría en detrimento frente al contexto inflacionario que enfrenta el país, que cerró en 11.59 por ciento en diciembre reciente, y el alza de los alimentos, agregó. 

Las remesas enviadas por nicaragüenses en el exterior totalizaron hasta noviembre reciente 2,887.8 millones de dólares, el 76.4 por ciento, equivalente a 2,2016.10 millones, fueron generados en los Estados Unidos, reveló el BCN.

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“Lo que se viene en Nicaragua en los próximos meses es un encarecimiento de los productos que se consumen a diario, porque no solo dependen del deslizamiento, ese es un factor, también dependen de los mayores costos para producir lo que la gente consume”, agregó. 

También refirió el déficit de oferta de productos básicos de consumo a causa de incremento en las exportaciones de los mismos. 

“Aquí hay un gran negocio de vender productos que compra básicamente el área centroamericana, dejando a Nicaragua sin alimentos, provocando que el producto se vuelva escaso, un problema de oferta y demanda”, señaló. 

Las cifras preliminares del Centro de Trámites de las Exportaciones (Cetrex) reflejan incrementos en exportaciones de queso, carne y frijoles, tres productos cuyos precios al consumidor se han encarecido considerablemente en los últimos meses. Los ingresos por exportaciones, sin incluir zonas francas, totalizaron 3,940.76 millones de dólares en 2022.

Los afectados 

Núñez estimó además que en los próximos meses el dólar va a tener un precio elevado. 

“No va a ser ahorita, porque se recibieron las remesas que provienen de diciembre y se acerca el pago de las exportaciones; para abril el dólar en la calle va a tener un diferencial grande respecto al tipo de cambio en el banco, lo que va a generar será ya no un mercado paralelo, sino lo que se conoce como mercado negro”, agrega. 

Valoró que debido a que la economía está altamente dolarizada “las afectaciones son mayúsculas, porque tenés las deudas en dólares y no las podés pagar en córdobas, se pagan en dólares al tipo de cambio del mercado no al oficial”. 

Núñez estimó que con esta situación se estaría “creando una distorsión en el mercado, no del tamaño de los años ochenta, pero parecida a eso, que habrá una diferencia entre lo que está sucediendo en el mercado y lo que el Banco Central está haciendo”. 

¿Es una buena medida actualmente? 

Para Núñez, esta es una política para tratar de fortalecer el córdoba, “cuando aplicás políticas públicas evidentemente lo que querés es generar cambios, como es pasar de la extrema dolarización que tiene Nicaragua  a fortalecer la moneda local”. 

No obstante, consideró que “hay que tomar en cuenta factores que no se pueden cambiar de la noche a la mañana”, por lo que consideró que con la medida “están cometiendo un error macroeconómico porque están atendiendo la reducción de la tasa de deslizamiento en razón de la masa de dólares que está entrando por remesas y por exportaciones”. 

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Dijo que es evidente que están entrando más dólares, “pero también son más los dólares que salen porque está más caro lo que se compra afuera del país, en una economía que es principalmente de servicios y que la parte agropecuaria es la exportable”. 

Núñez indicó que tener un dólar débil en Nicaragua provoca desventajas comparativas en lo que el país comercia, “lo que estás pagando dentro del país podría ser más caro (en córdobas) que lo que pagás en dólares en otro país de Centroamérica porque tu moneda la pusiste más fuerte que lo que el mercado la acepta”. 

Por su parte, el economista indicó que “hay demasiados dólares, pero no se deben a la exportación de bienes y servicios ni a la inversión extranjera directa ni a inversiones de capital extranjero, sino a la exportación de seres humanos nicaragüenses: las remesas familiares”. 

En la balanza de pagos del BCN las remesas son registradas como ingreso secundario (transferencias corrientes) en la cuenta corriente que incluye bienes, servicios, ingreso primario e ingreso secundario. 

Por su parte, un especialista en comercio consideró la medida como “un subterfugio que, aunque oficialmente se desee expresar que el córdoba está fuerte, no pueden detener el incremento de los precios al consumidor, entonces tanto la ciudadanía como el sector productor pierden, pues sus ingresos y salarios están perdiendo capacidad de adquisición ante la inflación que se ve azuzada por este tipo de políticas contraproducentes”. 

“Recordemos que somos una economía abierta y las ventas se ajustan frente al dólar”, agregó bajo condición de no ser identificado.

Esas medidas no son soportables por mucho tiempo, o si quieren seguir así, el próximo año, irán reduciendo entonces la tasa de cambio.

¿Llegará a cero la tasa de deslizamiento? 

De decidir el BCN otra reducción de la tasa se estaría acercando al cero por ciento. 

El economista, bajo condición de anonimato consideró que “claro que llegará a cero. Pero habrá consecuencias y tendrá que ser bien analizado según la balanza de pagos y la situación internacional: los mercados y las sanciones que penden sobre Nicaragua por parte de Estados Unidos”. 

Sin embargo, Núñez no lo considera así. “Difícilmente la van a dejar en cero, lo que puede pasar es que se vayan a una banda cambiaria como en Costa Rica, que es flotante, dependiendo de la cantidad de dólares que haya (en la economía) y para eso hay una fórmula con varios factores”. 

Un economista especialista en finanzas públicas, que solicitó la omisión de su nombre, consideró que “pareciera que se va hacia un tipo de cambio fijo, y la pregunta es si así nos quedaremos en el futuro”. 

La opción del tipo de cambio fijo 

Sobre los beneficios o afectaciones de un tipo de cambio fijo respondió que “tiene sus pros para economías en desarrollo como la nuestra, donde no hay grandes flujos de capital internacional, la economía dominante con la que comerciamos es la de Estados Unidos y nuestra moneda está atada al dólar, compartimos los mismos choques potenciales y estamos dispuestos a no tener política monetaria propia, ya dependemos del dólar para la mayoría de transacciones, y tenemos un problema de alta inflación con una política fiscal sana”.  

Señaló que un tipo de cambio fijo así puede contribuir a la estabilidad y por ende al crecimiento económico, y los flujos de inversión extranjera. “Pero si hay un choque externo o no hay disciplina fiscal, también puede llevar a requerir de ajustes abruptos en el tipo de cambio si se torna inmanejable el sector externo. Algunos países por eso prefieren sistemas semiflexibles tipo franja cambiaria”.  

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Agregó que la decisión “depende de qué es lo que buscás con tu política. Se está diciendo que se quiere incidir en la inflación, y un tipo de cambio fijo contribuye a la estabilidad y la predictabilidad. Pero a la vez es un desincentivo para las exportaciones cuando la inflación interna es más alta que el deslizamiento. Por tanto, puede traernos consecuencias en nuestro balance externo que habrá que monitorear como para determinar en el futuro qué camino mejor tomar”.  

Explicó que los regímenes de tipo de cambio fijo para ser sostenibles requieren de buena disciplina fiscal, lo cual Nicaragua ha venido teniendo. “Pero hay que tomar en cuenta que nuestro déficit comercial se ha ensanchado este año, y nuestros precios de exportaciones tienden o a estabilizarse o bajar. Lo mismo puede ocurrir con el precio de las importaciones y habrá que monitorear qué tendencia prevalece. Pero una economía sana requiere de balance interno y también externo”.  

Destacó que la política económica debe actuar en función de las circunstancias que pueden ser cambiantes. “Esperemos que se sepa ser responsable en esto hacia el futuro. Además, más allá de la inflación, hay aspectos de la política económica adicionales que hay que atender, y son los altos costos de producción y los altos impuestos que han conducido ya a ajustes sobre todo por el lado laboral”.  

Tales ajustes, según el especialista, han sido para reducir costos y que los negocios puedan sobrevivir, pero han tenido una consecuencia directa: se ha deteriorado de forma significativa también el salario real, lo que está llevando a una alta migración con consecuencias potenciales preocupantes para el crecimiento económico futuro.  

“Hay que ver todas las formas de mejorar la competitividad del país para resolver eso y poder mejorar el nivel de vida de la población. La política de reducción del deslizamiento con el porcentaje ya decidido es insuficiente para cambiar la actual ecuación. Una estrategia antinflacionaria no es suficiente por sí sola vía fijación del tipo de cambio o reduciendo el deslizamiento ya estando en los niveles en que se está”, aseguró.  

Recomendó buscar formas de reducir costos de producción “o difícilmente competirá el sector exportador, además incentivaremos más importaciones y potenciales desbalances externos con una política de cambio fijo también (si se tomara esa decisión). Esta política requiere complementarse con otras medidas y esperemos que así se haga”, concluyó. 

30 años de deslizamiento 

Durante el régimen sandinista de los años ochenta, la devaluación llegó a un tipo de cambio de 28,600 córdobas por un dólar. 

En1990, tras la llegada de doña Violeta Barrios de Chamorro al Gobierno, se estableció, a mediados de ese año la paridad cambiaria de un córdoba oro equivalente a un dólar, pero un mes después se devalúa el tipo de cambio en 400 por ciento, y se fija el tipo de cambio nominal en 5 córdobas oro por dólar. 

En marzo de 1993, el gobierno de Barrios de Chamorro estableció la política de deslizamiento cambiario mensual, un sistema de minidevaluaciones diarias preanunciadas, conocido como “crawling-peg activo”, fijando la tasa en 5 por ciento anual, sin embargo, en noviembre de ese mismo año, tras devaluar en 20 por ciento la moneda, la elevó en 12 por ciento anual, debido al contexto económico que atravesaba el país en ese momento. 

En julio de 1999, bajo la Administración de Arnoldo Alemán, se reduce la tasa de deslizamiento anual de 12 a 9 por ciento y cuatro meses después, en noviembre, pasa de 9 al 6 por ciento.  Cinco años después, en el año 2004, en el gobierno de Enrique Bolaños (q.e.p.d.) la tasa pasó de 6 a 5 por ciento. 

Pasaron 15 años, y a partir de noviembre de 2019, el régimen de Daniel Ortega hizo efectiva una reducción de la tasa de deslizamiento, que pasó del 5 al 3 por ciento. 

Un año después, en diciembre de 2020, el BCN estableció la tasa del 2 por ciento anual, para que 25 meses después el régimen decidiera reducirla al 1 por ciento. 

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