Hace cuatro años, de un momento a otro, desapareció el rastro de 27.2 millones de dólares, de los fondos provenientes de Venezuela para Nicaragua, identificados como fondos del sector privado. Luego de mantener una tendencia creciente durante siete años, los siguiente cinco años estos fondos vinieron cayendo hasta desaparecer, a cero. El destino de esos recursos actualmente no se conoce.
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Ahora, en el contexto de las intenciones oficiales de acercamiento del régimen de Venezuela con el Gobierno de Estados Unidos, cuyas relaciones diplomáticas están suspendidas desde 2019 por decisión del dictador Nicolás Maduro, surge la pregunta que, de hacerse efectiva, tendrá algún efecto para el régimen nicaragüense. Analistas consultados comparten sus pronósticos.

La relación entre el régimen venezolano y el nicaragüense, encabezado por Daniel Ortega, se concretó en cooperación financiera durante varios años, por un monto superior a los 3,800 millones de dólares,
Ortega regresó a la silla presidencial en Nicaragua desde 2007 —había sido presidente entre 1985-1990— y Maduro está al frente de Venezuela desde 2013.
Desde el 2008 DNP-Petronic y Albanisa controlaron las importaciones de crudo y derivados, que venían principalmente de Venezuela, en el marco de un acuerdo de cooperación multimillonario, que si bien Petronic (empresa estatal) participó en el esquema, los recursos que entraron en concepto de cooperación se manejaron al margen del Presupuesto General de la República y se desconoce con certeza el destino final de los mismos.
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Solo se sabe que son cerca de 4,000 millones de dólares que Venezuela dio a Ortega, que sirvieron especialmente para financiar negocios del régimen, también se les relacionó con el clientelismo político a través de programas del régimen acompañados de propaganda partidaria.
Cero relaciones petroleras desde 2019
Hasta 2016, Venezuela era el principal proveedor de petróleo para Nicaragua, pero tras las sanciones de Estados Unidos golpeara con sanciones a la empresa estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), Nicaragua se vio en la necesidad de retomar sus negociaciones con el país norteamericano.
Según estadísticas del Ministerio de Energía y Minas (MEM) en 2015 Venezuela figuraba como el principal suplidor de hidrocarburos de Nicaragua, con el 53.6 por ciento del volumen total recibido, mientras Estados Unidos representó el 11.6 por ciento.
Sin embargo, a partir de 2019 el país suramericano salió de las estadísticas de importación y fue Estados Unidos quien representó el 67.16 por ciento del origen de las importaciones, similar porcentaje se mantenía hasta octubre de 2022, de acuerdo con los registros del MEM.

De millones a cero
Los fondos de Venezuela son registrados como préstamos al sector privado. El Informe de Cooperación Oficial Externa del Banco Central de Nicaragua (BCN) de 2021, publicado en junio de 2022, muestra que los mismos tienen saldo cero a partir de 2019.
El registro de los fondos, desde 2007, tiene como fuentes Petróleos de Venezuela SA (PDVSA) y el Banco de Desarrollo de Venezuela (Bandes), siendo el primero la fuente principal de los recursos.
Y es que, en enero del año 2007, recién asumida la presidencia de Ortega, el Estado de Nicaragua se adhirió al Acuerdo de Cooperación Energética Petrocaribe y firmó el Acuerdo Energético del Alba.
Este acuerdo establecía un crédito del cincuenta por ciento de la factura petrolera a cancelarse en 25 años, con una tasa de interés del dos por ciento anual.
El otro cincuenta por ciento, Nicaragua lo pagaría a un plazo de noventa días, entre dinero en efectivo y bienes. Esto convirtió a Venezuela en corto tiempo en uno de los principales destinos de las exportaciones nicaragüenses.
Desde este esquema los fondos ingresaron al país bajo la figura de una empresa “privada” con participación estatal de los dos países.
En los 12 años registrados se totalizan 3,861.5 millones de dólares, según los datos del Banco Central de Nicaragua (BCN), actualizados hasta diciembre de 2021 y publicados en junio de 2022 en el último Informe de Cooperación Externa de Cooperación Oficial.
Los fondos inicialmente fueron manejados por la Caja Rural Nacional (Caruna), entidad que los cedió al Banco Corporativo (Bancorp), a través de siete fideicomisos irrevocables entre 2016 y 2017, según se desprende de una extensa auditoría realizada por la firma Grant Thornton en 2017.
Bancorp fue sancionada por Estados Unidos en febrero de 2019 y en abril de ese año cerró sus puertas, pero antes de ello, regresó los fideicomisos por 2,500 millones de dólares a Caruna.
Caruna fue sancionada por el Gobierno de Estados Unidos en octubre de 2020 y el destino y saldo oficial de los fondos venezolanos a la fecha siguen sin ser oficializados por el régimen. Tampoco oficialmente se conoce si estos recursos siguen en manos de Caruna o si fueron reubicados en otra entidad tras las sanciones a esta entidad.
¿En qué se usaron los fondos?
El economista Enrique Sáenz recordó que el desplome de la cooperación venezolana con el régimen de Ortega fue a causa de la caída de los precios internacionales del petróleo que coincidió con la crisis sociopolítica y económica en Venezuela.
Una vez suspendido el respaldo desde el esquema acordado, Nicaragua buscó proveedores petroleros, siendo ahora el más importante Estados Unidos.
“Si las exportaciones de petróleo de Venezuela (a Nicaragua) llegaron a cero, la cooperación también llegó a cero”, indicó.
Sobre el destino de los fondos, Sáenz dijo que tuvieron como principal característica haber sido canalizados como si se trataba de fondos privados, “y, en consecuencia, se trató de la mayor privatización en la historia económica de Nicaragua, porque Ortega y las empresas bajo su control se apropiaron de la totalidad de esa cooperación”.
Las críticas al uso de los fondos se sustentan porque los detalles de su uso y destino siguen sin conocerse. El economista mencionó que fue un acuerdo oficial de gobierno a gobierno, ratificado por la Asamblea Nacional.
“¿Cómo se repartieron? No lo sabemos, pero sí sabemos que buena parte de esa cooperación llegó a Caruna, pero el principal pivote era Albanisa”, indicó.
Mencionó que las pocas evidencias que hay son los tanques de almacenamiento de combustible en la que sería la refinería El Supremo Sueño de Bolívar, “que quedó en una pesadilla, porque quedó en un plantel de almacenamiento de combustible”, cuyo funcionamiento y administración se desconocen.
Otros sectores en los que el régimen de Ortega está ligado con la cooperación son la distribución y generación de energía, refirió Sáenz.
Proyecto en veremos
Pero 16 años después la refinería sigue sin construirse. En mayo de 2022, el medio oficialista El 19 Digital publicó la visita del ministro de Petróleo de Irán, Javab Owji, a la Planta de Distribución de Combustible Miramar del Complejo Industrial El Supremo Sueño de Bolívar.
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La delegación iraní fue recibida por el entonces ministro de Energía y Minas, Salvador Mansell y Francisco López, ambos sancionados por el Gobierno de Estados Unidos.
El complejo Industrial comprende el Plantel Benjamín Zeledón; Plantel Comandante Eterno Hugo Chávez y la Planta de Distribución de Combustible Miramar.
El medio oficialista refirió que el complejo consta de 3 fases: Fase I que es la Planta de Almacenamiento y Distribución de Combustible con una inversión ejecutada hasta el momento de 432 millones de dólares con capacidad para recibir gas licuado de petróleo, gasolina súper, gasolina regular, diésel y fueloil.
La II Fase es la construcción de una refinería de 100 mil barriles por día, cuyo costo estimado es de 3,636 millones de dólares y la III Fase es la ampliación de la capacidad de refinamiento y la integración petroquímica.
El medio de propaganda gubernamental indicó que “la inversión total serían 6,558 millones de dólares en las tres fases”.

¿Maduro volverá a ayudar a Ortega?
A inicios de esta semana, con el inicio del año, Maduro anunció durante una entrevista con la cadena Telesur que Venezuela está lista para normalizar las relaciones diplomáticas con Estados Unidos.
«Venezuela está preparada, totalmente preparada, para dar paso hacia un proceso de normalización de relaciones diplomáticas, consulares, políticas, con este Gobierno de los Estados Unidos y con los gobiernos que puedan venir», aseguró.
Al tiempo que se mostró optimista por la reanudación, con el respaldo de la Casa Blanca, para que la transnacional petrolera Chevron regrese temporalmente a Venezuela.
“No significa que se haya levantado alguna sanción, significa que le están dando licencia para venir a trabajar, a producir a invertir… 100 años cumple (Chevron de estar en Venezuela) en 2023”, dijo Maduro al tiempo que hizo un llamado a todas las empresas petroleras del mundo a que lleguen a Venezuela, “aquí están las mayores reservas petroleras del mundo certificadas y la cuarta reserva gasífera del mundo”.
¿Pero bajo este contexto, Maduro volverá a apoyar con recursos a Ortega? “Lo dudo”, respondió de manera categórica un especialista en economía internacional que solicitó el anonimato.
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«La economía de Venezuela es una sombra de lo que fue. Las concesiones obtenidas en materia de flexibilización de sanciones son todavía relativamente restringidas y continúan afectando la capacidad de invertir y recuperar la producción petrolera de la que el país depende”, aseguró.
Señaló que de más de 3.5 millones de barriles diarios que se llegaron a producir en los años noventa ahora están en 630 mil barriles, cuando la meta era llegar a dos millones, según Nicolás Maduro.
“Algo infundado realmente y retórico. La pobreza que fue de 27 por ciento en su punto más bajo está en 87 por ciento ahora. El producto interno per cápita que fue de por encima 12,600 dólares de acuerdo al FMI hace veinte años en su punto más alto, está en tres mil ahora habiéndose recuperado de 1,600 en su punto más bajo un par de años atrás”, explicó.
Consideró que sí hay una recuperación económica en Venezuela, “pero la base de la economía se ha disminuido mucho y los precios del petróleo no están particularmente altos tampoco”.
Aunque el futuro de las relaciones de cooperación económica entre los dos regímenes mantiene esa nebulosa que le ha caracterizado, Sáenz considera que Ortega no hubiese podido construir su modelo político sin el apoyo de Venezuela.
Agrega que no percibe que actualmente haya una relación entre las negociaciones de Maduro con Estados Unidos y efectos para el régimen de Ortega.
“Eso obedecería a relaciones bilaterales (Nicaragua-Venezuela) y a las condiciones económicas de Venezuela para reeditar los tiempos de las vacas gordas”, apuntó, al tiempo que puso sobre la mesa la pregunta: ¿Por qué Ortega ya no le volvió a comprar petróleo a Venezuela y prefirió los Estados Unidos?… La calidad del crudo y la capacidad de refinamiento podrían explicarlo, estimó.