En este 2023 Nicaragua se encamina a su quinto año consecutivo de crisis sociopolítica y la oposición nicaragüense no logra concretar la ansiada unidad de todos los detractores del dictador Daniel Ortega —como tenían previsto en 2020, 2021 y 2022— pues a su mayoría los mantiene encarcelados o perseguidos. A este escenario se suma el exilio forzado de cientos de sus criticos.
Además, Ortega comienza este año administrando totalmente el país, luego de que el Consejo Supremo Electoral (CSE) otorgara las 153 alcaldías al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en las irregulares votaciones municipales de noviembre pasado, lo que limitará el trabajo territorial de la oposición, según apreciaciones de miembros de las organizaciones opositoras, Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB) y la Alianza Cívica.
«Partidiendo de ese escenario, tomando en cuenta que tenemos un partio único y un régimen consolidado en todos los aspectos, pone a la oposición en una posición más complicada», avizora María Laura Alvarado, representante del sector juvenil de la UNAB, y quien recientemente renunció al Consejo Político de dicha organización, porque según señaló que existe «centralismo de la información».
«Uno de los principales retos es que la mayoría de los liderazgos o al menos los más visibles nos encontramos en el exilio, y sin duda al tratar de trasladar acciones apesar de estar dentro de organizaciones que cuentan con el tendido territorial, trasladar acciones dentro del país siguen siendo uno de los mayores retos», comentó.

«Por que apesar de que en el exilio y a través de la diáspora se pueda seguir haciendo incidencia, trabajo político y cabildeo cerca con los Estados donde hay exiliados nicaragüenses, organizados sobre todo, la principal incidencia y el cambio tiene que darse dentro del país porque es dentro del país que vamos a sacar al régimen, no afuera», agregó Alvarado.
A la vez señaló que «el régimen se ha logrado capear y camuflar cada una de las sanciones que los Estados le han impuesto, porque está aislado de países democráticos, sin embargo, está apoyado por otras dictaduras. Ese es uno de los retos que tenemos ante nosotros», dijo.
Liberación de los presos políticos
La opositora Daisy George West, integrante de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia (ACJD) de la Costa Caribe y en el exilio, dijo que el principal reto de la oposición sigue siendo la liberación de los presos políticos.
Según el Mecanismo para el Reconocimiento de Personas Presas Políticas, hasta diciembre 2022 se contabilizan más de 235 presos políticos en las diferentes cárceles del Sistema Penitenciario Nacional y delegaciones policiales.
Financiamientos al régimen deben ser supervisados
Para George el segundo reto es «pedir a la comunidad internacional coherencia en sus acciones», en cuanto a los fondos millonarios que recibe el régimen de los organismos multilaterales sin supervición ni cuestionamientos, pese al aumento de la represión en el país.
«Por un lado hay sanciones y condenas, y los mismos países que firman y luego facilitan fondos al régimen a través de los organismos, como el Fondo Monetario Internacional (FMI) que presentó un informe a finales del año elogiando la economía de Nicaragua», criticó la opositora.

«Se olvidan de ver el tema de la violación de los derechos humanos, que no hay libertad, que el régimen está invirtiendo en infraestructura que es una forma de beneficiar a sus allegados y nadie revisa, no están al tanto de ver que están distorcionando fiscalmente a la empresa privada y desfortunadamente que esta expulsión forzoza que hay de los mismos nicaragüenses al exilio pareciera que le favorece a ellos porque la remesa familiar es el primer indicador de la macroeconomía más alta», agregó.
Llaman a mantener la esperanza
Para Alvarado, el otro reto que tiene la oposición es seguir generando esperanza a lo interno del país.
Alvarado expuso que en su caso particular decidió renunciar al Consejo Político de la UNAB, sin embargo, sigue dentro de la organización. «Yo renuncie porque no estoy de acuerdo en como se está llevando las cosas y por más trabajo e incidencia que hice no logré hacer cambio desde el Consejo Político, pero siguire incidiendo en que mi organizacion mejore, pero desde las otras áreas», dijo.
La UNAB es una de las principales organizaciones opositoras al régimen de Ortega que ha registrado fisuras y renuncias de sus miembros.
«Al menos yo sigo creyendo en la causa que puede llegar a representar la UNAB y por tanto el seguir trabajando por mejorar esa organización», aseguró Alvarado.
Por su parte, George instó a «articulación entre los distintos grupos opositores». Se refiere a articulación, porque según ella ya no se hablar de unidad, «porque el tema de la unidad está satanizado», lamentó.
«Pero si nos articulamos con todos los sectores y podemos ver las especialidasdes que hay en cada sector creo que podemos avanzar», alentó.
Organizaciones deben trabajar por ser «un interlocutor valido»
El analista político Eliseo Núñez, recomendó a las organizaciones opositoras trabajar por «volver a ser un interlocutor valido», pues señaló que «todos los grupos opositores han sufrido un deterioro enorme», comentó.
Asimismo recomendó «comenzar a hacer acciones de acuerdo a la vía pacífica que generen consecuencias, porque el problema de las oposición es que no están generando consecuencias que afecten al régimen», dijo.
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También señaló que las organizaciones tienen como reto conseguir la capacidad de generar sinergia. «Tienen que entender que nadie por separado tiene la capacidad de enfrentar a Ortega en las circunstancias actuales», sostuvo.
«No a través de procesos unitarios electorales como son los que se habían tenido, sino procesos de coordinación y concertación para resistir, lo que significa, que cada quien desde la perspectiva de su mejor fortaleza pero tenindo estrategias comunes, capacidad de enfrentar problemas u oportunidades que se van a generar en conjunto. Ejemplo de esto: Si surge la posibilidad de un diáogo que no la miro hoy, la oposición debe de tener capacidad de interlocución para ese diálogo, hoy no la tiene, hoy negociaría la Iglesia, los grandes empresarios, Ortega y los americanos, no entra en esa ecuación de hoy la oposición», observó Núñez.