El obispo de la Diócesis de Matagalpa y administrador apostólico de la Diócesis de Estelí, monseñor Rolando Álvarez, en el decimotercer día de «retención» en el interior de la curia episcopal, sostuvo que la fuerza y el poder de todos los creyentes es la «oración».
«Nos encontramos reunidos y retenidos en este treceavo día en la curia episcopal de Matagalpa (…) recordemos que nuestra fuerza y nuestro poder es la oración», dijo el religioso quien se encontraba junto con nueve personas más —dos laicos, dos seminaristas y cinco sacerdotes—, sitiados por oficiales de la Dirección de Operaciones Especiales Policiales (DOEP).
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Álvarez fue nombrado por Benedicto XVI obispo de la Diócesis de Matagalpa el 8 de marzo de 2011 y tomó posesión el 2 de abril de ese año. El obispo, de 55 años, fue nombrado por el papa Francisco, en julio de 2021, administrador apostólico de la “sede vacante” de la Diócesis de Estelí, tras la aceptación de la renuncia por edad de monseñor Juan Abelardo Mata, en el cargo de obispo.
El medio local Mosaico informó que la Policía permitió la salida de dos laicos: el músico Henry Covera, quien amenizaba con el piano las celebraciones eucarísticas, y el camarógrafo Flavio Castro, ambos salieron de la curia en horas de la mañana, no obstante, hasta la tarde y noche de este martes se desconocía su paradero.
Hasta el momento no hay ningún comunicado oficial sobre la situación de las dos personas que presuntamente salieron de la curia episcopal de Matagalpa.
Continúan rezando el Rosario
En horas de la noche de este martes, en la transmisión del Santo Rosario en la página oficial de Facebook de la Diócesis se observó la presencia de siete personas, dos seminaristas y cinco sacerdotes que se encuentran aún en el interior de la curia episcopal. No hubo acompañamiento musical, cantaron a capela.
Los religiosos son: Ramiro Tijerino, Oscar Escoto, Sadiel Eugarrios, José Luis Díaz y el diácono Raúl Vega González, y los dos seminaristas. En esta ocasión fue notoria la ausencia de monseñor Álvarez. Se desconoce el motivo por el cual el obispo no estuvo presente en el rezo del Santo Rosario.
La transmisión estuvo enfocada en la imagen de la Virgen María en las advocaciones de la Asunción y Guadalupe que se encuentran dentro de la curia, y fue hasta el final que la cámara mostró a las siete personas que participaron del Rosario que duró 32 minutos.
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Los ataques contra la Iglesia católica y sus líderes iniciaron con mayor intensidad en 2018, en el contexto de represión contra las protestas civiles.
La mayoría de los sacerdotes y obispos apoyaron a los protestantes que originalmente habían salido a las calles para rechazar una reforma al Seguro Social, pero luego se juntaron diversas inconformidades, entre estas, la permanencia de Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo en el poder, quienes ya cumplieron 15 años al frente del Ejecutivo.
Detenciones y persecución
Se contabiliza en los últimos dos meses la detención de tres sacerdotes.
El régimen de Ortega encarceló al sacerdote Manuel Salvador García, acusado de tres delitos comunes, por los que la Fiscalía solicita 32 meses de cárcel, y monseñor Leonardo Urbina, quien es acusado de supuesta violación a una menor de edad.
El padre García además fue encontrado culpable por supuestas lesiones contra Martha Candelaria Rivas, quien por negar la acusación fue encarcelada y condenada a cinco años de prisión, por el delito de falso testimonio.
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El sacerdote Óscar Danilo Benavídez Tinoco fue secuestrado por policías antidisturbios la tarde del domingo 14 de agosto, cuando salía de oficiar una misa en la parroquia La Asunción. Actualmente se conoce que se encuentra recluido en las celdas de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), conocidas como el nuevo Chipote, en Managua.
Este martes, la Policía, como parte de la persecución a los sacerdotes particularmente pertenecientes a la Diócesis de Matagalpa, impidió el ingreso de feligreses a la parroquia Santa Lucía, de Ciudad Darío, por lo que el sacerdote Sebastián López ofició la misa desde el atrio y a través de la malla perimetral otorgó la eucaristía a los fieles que vivieron la misa.