El obispo de la Diócesis de Matagalpa, monseñor Rolando Álvarez, anunció en el día 13 del encierro en su domicilio, obligado por la Policía del régimen de Daniel Ortega, que la imagen de la Virgen de Fátima llegó este martes 16 de agosto al municipio de Rancho Grande, donde se encuentra la parroquia Nuestra Señora de Fátima. Monseñor Álvarez manifestó que desde allí comenzará su peregrinación «por todas las comunidades» de ese municipio.
A partir de esta semana, réplicas de la imagen peregrina de la Virgen de Fátima recorrerán las diferentes parroquias en cada Diócesis del país, tras el retorno a Portugal de la imagen original, que recorrió Nicaragua durante 30 meses.
Monseñor Álvarez hizo este anuncio en la misa de este mediodía, en la que también confirmó que cumplió 13 días de retención policial en la curia episcopal de Matagalpa, tras la imposición de casa por cárcel de parte del régimen de Daniel Ortega, que lo acusa de «organizar grupos violentos» y «perturbar la paz», un argumento habitual del orteguismo contra los opositores y críticos.
En el contexto de la escalada represiva contra la Iglesia católica, este domingo 14 de agosto el sacerdote de Rancho Grande, Fernando Calero Rodríguez, denunció por medio de un video que la Policía orteguista le impidió seguir su camino hacia la ciudad de Matagalpa, donde se dirigía para participar en la misa matutina que se realizó en Catedral y que tuvo gran asistencia de feligreses.
El padre Calero es administrador de la parroquia Nuestra Señora de Fátima, del municipio de Rancho Grande, jurisdicción de Matagalpa. Este departamento a su vez es considerado en este momento el epicentro de la represión policial contra la Iglesia católica, desde que fueron cerradas al menos ocho radios y un canal de televisión, casi todos medios de línea católica.
Además, el régimen de Ortega prohibió los eventos católicos fuera de las iglesias, entre estos el Congreso Mariano que se realizó adentro de la Catedral de Managua, el pasado sábado 13 de agosto.
Actualmente existen dos sacerdotes encarcelados bajo acusaciones de delitos en juicios sin el debido proceso de ley. Además de la denuncia del encarcelamiento del padre Oscar Benavídez, quien fuera secuestrado el domingo reciente, situación que a la fecha la Policía no ha brindado información.
Monseñor Álvarez es una de las pocas voces críticas que se mantiene en Nicaragua, pese a las amenazas y persecución del régimen de Ortega.