Joe Biden y Daniel Ortega.

Suspensión del beneplácito al embajador designado de EE. UU. en Nicaragua podría tensar las relaciones diplomáticas

Estos son los efectos que consideran analistas por el retiro del beneplácito por parte del régimen de Daniel Ortega a quien sería el nuevo embajador de EE.UU.

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La decisión del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo de quitarle el beneplácito a Hugo Rodríguez, embajador designado de Estados Unidos, podría «aumentar» las tensiones diplomáticas entre ambos países, consideran expertos en derecho y relaciones internacionales consultados por LA PRENSA. Actualmente Kevin Sullivan continúa como embajador estadounidense.

Sullivan fue designado como embajador el 11 de octubre de 2018, por el entonces presidente Donald Trump, pero asumió oficialmente el cargo el 14 de noviembre de ese año, por lo tanto ya tiene tres años y cinco meses en funciones. Fue él quien remplazó a Laura Dogu, quien fue nombrada por el presidente demócrata Barack Obama el 6 de octubre de 2015 y cuyo período finalizó el 30 de octubre de 2018,

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El régimen argumentó que su decisión obedece a que Rodríguez realizó declaraciones «injerencistas e irrespetuosas». El postulante habló en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado sobre los presos políticos, las organizaciones no gubernamentales cerradas por el orteguismo, los miles de exiliados y el clima de «represión, miedo y desesperanza» en Nicaragua. Para el régimen, sus declaraciones son «injerencistas e irrespetuosas».

Rodríguez dijo ante el Senado de su país que en las votaciones pasadas de Nicaragua, cuando Daniel Ortega y Rosario Murillo se adjudicaron cinco años más en la Presidencia y Vicepresidencia del país, «privaron a los nicaragüenses de cualquier opción real, y las esperanzas de democracia y prosperidad de los nicaragüenses se desvanecieron», entre otras críticas y cuestionamientos que son parte de la posición política de Estados Unidos.

¿Qué refleja la decisión de Ortega?

Carlos Cascante Segura, profesor de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA), valora que sin duda la decisión de Ortega «refleja un elemento conflictivo en el nombramiento de embajadores» y a su vez explica que en el caso de Estados Unidos todo embajador tiene que ser aprobado por el Senado y como parte del proceso, pues se somete a una serie de audiencias en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado.

«Es algo complicado, porque el Senado tiene que valorar si va representar bien a Estados Unidos y en el caso de Nicaragua, como tiene una serie de elementos partidistas especialmente en senadores como Bob Menéndez, Marco Rubio, el representante diplomático tiene que establecer incluso posiciones duras y ese tipo de posiciones puede generar reacciones del Gobierno al cual va designado», indica Cascante Segura.

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En tanto, el experto en derecho internacional, temas de integración y catedrático de la Universidad de Costa Rica (UCR), Carlos Murillo Zamora, manifestó que la decisión del régimen refleja que «desde la lógica de Ortega, él se inventa cualquier cosa con el fin de expresar ‘molestemos a los gringos'».

Por su parte, Jason Poblete, politólogo y exasesor del Congreso de Estados Unidos, incluso cuestionó que la decisión es «impertinente y no indicada. Creo que el régimen debe de calmarse un poco porque de verdad que no tiene sentido utilizar esa herramienta diplomática en esta instancia».

¿Cómo responderá EE. UU.?

Sobre esta interrogante los escenarios que prevén los expertos varían. Cascante Segura manifiesta que ante este tipo de acciones realizadas por el régimen, Estados Unidos podría tomar otro tipo de medida de retorsión, es decir de «reciprocidad» como corresponde con la Convención de Viena ante similares llamados efectuados por esos gobiernos.

«Es una medida de respuesta a este tipo de acto, por ejemplo declarar non grato a algún funcionario diplomático nicaragüense, podría emitir una protesta, igualmente cuando se presente una solicitud de beneplácito de algún embajador de Nicaragua rechazarlo», sostiene Cascante Segura.

En esa misma línea el exembajador de Nicaragua ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Arturo McFields, considera que si Estados Unidos aplica la reciprocidad, las relaciones entre ambos países podría quedar a nivel de encargados de negocios.

«Si Nicaragua no quiere embajador de Estados Unidos en Managua, ellos podrían considerar aplicar reciprocidad y decir nosotros tampoco queremos embajador de Nicaragua en Washington y dejar la relación bilateral a nivel de encargado de negocios», escribió McFields en su cuenta de Twitter.

Por su parte, Murillo Zamora coincide con que «EE. UU. puede tomar la acción de declarar non grato al embajador de Nicaragua en Washington».

Además, añade que a pesar de esa reacción probablemente «no vaya a ser de inmediato, responderá con una opción equivalente e incluso ejercer otro tipo de presión a mediano plazo».

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Un exdiplomático nicaragüense, que pidió ocultar su identidad por temor a represalias, valoró que esta acción del régimen sería su manera de presionar, para lograr una comunicación a alto nivel con Estados Unidos, pero lo que podría pasar es que ambos países se queden sin sus respectivos embajadores.

«En su lógica, la dictadura estaría interesada en mantener relaciones al más alto nivel con los Estados Unidos. El problema es que lo sucedido con Hugo Rodríguez en el Senado puede suceder con cualquier otro candidato. El Departamento de Estado (de Estados Unidos) podría dar por terminado el período del embajador (Kevin) Sullivan, vencido desde hace un buen tiempo, nombrar un encargado de negocios e insistir en la aceptación de Rodríguez. De continuar el rechazo, la prolongación de una representación asimétrica llevaría a Washington a pedir el retiro del embajador (Francisco) Campbell».

Esta valoración coincide con la publicación que hizo a inicios de mayo The New York Times, de que Laureano Ortega Murillo, hijo de Ortega y de la vicepresidenta Rosario Murillo, se acercó «silenciosamente» a Washington para reiniciar el diálogo con Estados Unidos, aseguraron funcionarios y diplomáticos a ese periódico estadounidense.

Laureano buscó a Washington luego de la invasión rusa a Ucrania, pero cuando un alto funcionario del Departamento de Estado viajó a Managua para reunirse, el encuentro no se dio.

El pasado 19 de julio, Ortega manifestó que un diálogo con Estados Unidos es imposible, pero para los críticos ese es un mensaje populista dirigido a sus masas, porque a Ortega sí le interesa dialogar con el gobierno norteamericano, principalmente por el tema de las sanciones.

Eso también coincide con la publicación de The New York Times, porque supuestamente el hijo de Ortega y Murillo iba a pedir el cese o alivio de sanciones por parte de Estados Unidos a su familia, a cambio de la liberación de los presos políticos en Nicaragua, que según el Mecanismo para el Reconocimiento de Personas Presas Políticas suman 190, incluidos los aspirantes presidenciales, activistas, líderes estudiantiles, campesinos y empresarios, encarcelados hace casi un año.

«Diplomacia estrafalaria de la dictadura»

El exdiplomático dijo que «es insólito ver que a un diplomático se le suspenda el plácet que ya se le había otorgado, cuando este ya se encuentra en el proceso interno de su nombramiento».

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«Todo esto es parte de la diplomacia estrafalaria de la dictadura, que rompe y trastoca la normas y costumbres básicas. En términos políticos diplomáticos refleja una contradicción existente dentro de la dictadura», manifestó.

Por otra parte, el exdiplomático explicó que «el retiro del plácet al embajador Rodríguez significa que no es bienvenido en Managua».

«Se trata de un requisito establecido por la costumbre internacional y el derecho diplomático recogido en la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas. Normalmente se trata de un proceso que tiene lugar de forma absolutamente confidencial entre los dos países, pero como vemos la nota se hizo pública. Una nota diplomática, además, dirigida al secretario de Estado de un país que no existe, como es el caso de los supuestos ‘Estados Unidos de Norteamérica’. Ese simple hecho ameritaría como mínimo no dar por recibida esa nota», manifestó la fuente.

Escalan las tensiones entre ambos países

Un experto en relaciones internacionales, que también pidió el anonimato, coincidió con el exdiplomático en que lo siguiente podría ser que los dos países retiren a sus actuales embajadores.

«Sin duda es una escalada a nivel diplomático conflictiva y que posiblemente tenga efectos inmediatos. Pensaría en una nota del secretario de Estado de Estados Unidos indicando que no es correcto esto; luego llamamiento a consultas del embajador estadounidense por su gobierno y posterior dejar la Embajada con un encargado de negocios; podrían venirse más sanciones directas a los negocios del régimen; no creo que lo hagan pero puede ser una posibilidad, que declaren non grato al embajador nicaragüense allá», refirió.

El experto también opinó que esto lo hace Ortega «con la intención de subir los decibeles ante la negativa de negociar directamente (Laureano) y acceder a lo que quieren, a cambio de normalizar las relaciones».

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No obstante, señaló que de acuerdo con las normas del derecho diplomático «la actuación del régimen está en orden».

«Los Estados son libres de aceptar o no a un embajador propuesto, mientras no esté radicado ya en su territorio. En este caso, no había arribado al país, por lo que a pesar de ser un affaire agrio, negativo y escudándose en el mismo discurso, tienen el derecho de hacerlo», explicó.

¿Quién es Hugo Rodríguez?

Rodríguez fue subsecretario de Estado Adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental en mayo de 2019. Es miembro de carrera del Servicio Exterior Superior de los Estados Unidos, también se desempeñó como Subjefe de Misión en la Embajada de Estados Unidos en Asunción, Paraguay, de julio de 2016 a abril de 2019, y como encargado de Negocios de la Embajada de enero de 2017 a marzo de 2018.

Además, durante su carrera como Oficial del Servicio Exterior, Rodríguez se desempeñó como Cónsul General en la Embajada de los EE. UU., en la Ciudad de México desde julio de 2014 hasta junio de 2015, y como ministro consejero interino para Asuntos Consulares de la Misión desde junio de 2015 hasta junio de 2016. Mientras estuvo allí, lideró el esfuerzo para documentar y obtener acceso a los servicios sociales para los aproximadamente 500 mil ciudadanos estadounidenses, de padres mexicanos, que viven en el país.

Hugo F. Rodriguez Jr.

Anterior a ello se desempeñó como director adjunto de la Oficina de Asuntos Mexicanos, como jefe de División para el Hemisferio Occidental en la oficina de Servicios a Ciudadanos en el Extranjero de la Oficina de Asuntos Consulares, y como oficial de Vigilancia y oficial de Vigilancia Principal en el Centro de Operaciones de la Secretaría Ejecutiva.

Se ha desempeñado en el exterior en las Embajadas de Estados Unidos en Lima, Perú y Roma, Italia. Nació en Filadelfia, Pensilvania, y tiene una maestría en Administración de Empresas de la Escuela de Negocios Darden, de la Universidad de Virginia. Recibió su título de Bachelor of Arts en Economía de Hampden-Sydney College.

«Es una provocación»

El opositor y miembro de la Comisión de Relaciones Internacionales de la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB), Héctor Mairena, manifestó que el régimen orteguista está profundizando las tensiones con Estados Unidos a propósito. «Es casi como una provocación», dijo.

Mairena cree que las relaciones entre Nicaragua y Estados Unidos no van a variar después de esto, porque de hecho nunca han sido buenas y se han deteriorado más desde 2018, cuando comenzó la represión armada contra las protestas civiles.

«Hay que tener en cuenta que lo que el embajador hizo fue reiterar, repetir lo que los Estados Unidos han planteado en relación a Nicaragua, la necesidad de restitución de los derechos humanos, la democracia y él dijo que estaba en disposición de continuar esa política de los Estados Unidos a Nicaragua en el ejercicio de su misión, no hay nada nuevo, no hay nada extraordinario y eso por supuesto el Gobierno de los Estados Unidos lo ha sabido siempre», dijo Mairena.

Por la parte de Estados Unidos, Mairena aseveró que este país mantendrá las presiones diplomáticas sobre el régimen de Ortega y seguirá demandando la restitución de la democracia, el respeto a los derechos humanos y la liberación de los presos políticos.

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