Simpatizantes del FSLN reunidos en la Plaza de las Victorias para apoyar a Daniel Ortega. LA PRENSA/ EFE

El FSLN desde 2007 comenzó a montar en Nicaragua una nueva estructura para controlar e intimidar a la población. LA PRENSA/EFE

Cómo Ortega se apoderó del FSLN y viola los estatutos del partido que lo llevó al poder

"Los militantes y afiliados del FSLN en el desempeño de cargos públicos actuarán por encima de sus intereses personales y apegándose estrictamente al cumplimiento de la Constitución Política y las leyes de la República", dice el documento actualizado en 2002

Contenido Exclusivo CONTENIDO EXCLUSIVO.

En junio de 2002, hace casi 20 años, el partido Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) actualizó sus estatutos —según la fecha que consta en documento que se encuentra en el sitio web del Consejo Supremo Electoral (CSE)—, en los que señalan entre otras cosas que «los militantes y afiliados del FSLN en el desempeño de cargos públicos actuarán por encima de sus intereses personales y apegándose estrictamente al cumplimiento de la Constitución Política y las leyes de la República», según el artículo 117 ahí establecido.

Este enunciado en la práctica no funciona. Los estatutos actuales del FSLN además destacan que el objetivo del partido «es trabajar por el bienestar de todos los nicaragüenses, edificando una sociedad con democracia política y económica, justicia social y un verdadero estado de derecho». Sin embargo, el partido sandinista concentra todas las decisiones en la pareja gobernante, Daniel Ortega y su esposa y cogobernante, Rosario Murillo.

El sociólogo y disidente sandinista, Óscar René Vargas, confirmó que el partido gobernante ya no se rige por los estatutos originales, que fueron redactados entre los años sesenta y setenta.

Vargas, quien participó en la elaboración del documento original, aseguró que el partido sandinista fue forjado por jóvenes idealistas, que querían un país libre y democrático, pero reconoce que 60 años después, este partido representa «el control vertical y único del poder» y «la concentración del poder en una sola persona».

«Es un partido vertical que representa los intereses económicos de ese grupo político, es decir, del círculo de hierro de Ortega», precisó.

Lea además: De Ortega a Ortega: crónica de cómo se desbarató un país

Los historiadores coinciden en que el FSLN fue fundado en 1961 por Carlos Fonseca Amador, como figura sobresaliente, pero también por Santos López, Tomás Borge, Silvio Mayorga y Germán Pomares Ordóñez, entre otros. Sus cimientos son inspirados en el legado nacionalista y antimperialista del General Augusto C. Sandino (1895-1934), del que tomó el nombre de «sandinista».

El partido FSLN nace en un contexto en el que también se demandaba democracia y liberación nacional en Nicaragua, en la época de la dictadura somocista.

En julio de 1979, el partido sandinista asumió el poder por las armas y gobernó hasta 1990, año en que Daniel Ortega perdió las elecciones frente a la Unión Nacional Opositora (UNO), que encabezó doña Violeta Barrios de Chamorro. Luego de eso comenzaron las disidencias dentro del FSLN y, a la vez, la creación de nuevas organizaciones políticas que querían «rescatar» o «renovar» al sandinismo.

Los disidentes sandinistas acusan hasta el día de hoy a Ortega de acaparar al partido, de no permitir el surgimiento de nuevos liderazgos y de suprimir el sistema democrático interno.

«En los noventa Ortega queda solo dirigiendo el partido», expresó Vargas.

Lea además: Del Consejo de Estado a la Asamblea orteguista. Historia del Legislativo donde el sandinismo ha impuesto sus intereses

El sociólogo confirmó que la estructura organizativa del FSLN le da más poder al Congreso sandinista, pero bajo el control de Ortega la figura del secretario general adquirió más poder, porque él la encabeza y es quien toma todas las decisiones, entre estas designar a su esposa Rosario Murillo, la vicepresidenta del país, para gobernar a la par de él.

A Vargas no le extraña que Ortega haya cambiado todo desde que logró el control total del FSLN en los años noventa, porque considera que «nunca se sintió comprometido con los verdaderos valores del partido».

«Daniel Ortega no participó en la elaboración de estos principios (en los años sesenta). Daniel Ortega estaba preso en ese momento. Me imagino que él no se siente comprometido con eso», agregó el sociólogo.

También señaló que «ninguno de los que están allí (dirigiendo el FSLN) participó en la fundación del FSLN».

Humberto Ortega, Víctor Tirado y Henry Ruiz fueron algunos de los que participaron en la elaboración de los principios sandinistas, según recuerda Vargas. También Tomás Borge, Oscar Turcios y Francisco Rosales, quienes ya fallecieron.

Lea además: Rosario Murillo, la heredera del poder en Nicaragua 

Un politólogo que habló bajo condición de anonimato recordó que «los ideales sandinistas, plasmados principalmente en sus estatutos fundacionales, prometían cambios significativos para los nicaragüenses, prometían un estado gobernado desde las bases, un gobierno del pueblo y para el pueblo, y que rescataba los ideales revolucionarios de la época».

El politólogo recordó que en el momento que surgió el FSLN todos esos principios fundacionales «estaban muy vivos en toda la región, trayendo las luchas populares al frente y confrontando al imperio como principal enemigo de nuestra soberanía y autodeterminación».

La fuente valoró que «las ideologías e ideales son un arma de doble filo». El fanatismo ciego de estos supuestos principios permite a los gobernantes manipular a la ciudadanía con la excusa de que lo hacen por el bien común», expresó.

El artículo 118 del documento colocado en el sitio del CSE señala que «los militantes y afiliados del FSLN que laboren en los Poderes del Estado y cualquiera otra entidad gubernamental, están obligados a aplicar estrictamente la Constitución, las Leyes de la República y a impartir justicia con imparcialidad plena y sin discriminación por razones de clase, sexo, religión, ideología o militancia partidista».

No obstante, la realidad es otra. Los poderes del Estado son controlados por afines al partido sandinista y en la práctica se han constituido en caja de resonancia de las instrucciones del Ejecutivo a cargo de Daniel Ortega.

Política exclusivo FSLN premium archivo

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí