El hijo de Daniel Ortega, Laureano Ortega es el encargado de buscar inversión en China tras establecer relaciones diplomáticas con ese país en diciembre del 2021 / TOMADA DE TWITTER

El verdadero costo detrás de los préstamos de China, que Ortega busca cómo atraer y pueden resultar caramelos «envenenados»

Especialistas explican cómo funcionan estos préstamos que China suele entregar a sus aliados y que han convertido a América Latina en una de las regiones más endeudadas del mundo.

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África y Latinoamérica son unas de las regiones más alejadas geográficamente de China, pero las que más dinero le deben al gigante asiático, según analistas nicaragüenses, quienes califican los préstamos de China como «esclavistas», una especie de caramelos «envenenados».

«Lo primero que debemos decir es que el fundamental criterio de la política China, en todo, es esclavista. Posee una tradición cultural del esclavismo y esta práctica es recurrente en todo», expresó un sociólogo y analista político a LA PRENSA, en condición de anonimato.

En los últimos 10 años, China ha inundado de dinero a Latinoamérica, con más de 117,000 millones de dólares en préstamos, convirtiendo a la región en una de las más endeudadas del mundo con el gobierno chino, según una publicación que hizo le medio de comunicación internacional Voz de América, en julio de 2020.

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En su publicación, la VOA precisó que «Venezuela es el país que más dinero ha recibido de China, 62,200 millones de dólares en 17 créditos, principalmente para el sector energético, según una base de datos del centro de estudios Diálogo Interamericano».

Mientras que el portal de noticias de la BBC Mundo, señaló en marzo de este 2021, que los dos de los principales países deudores de China en Latinoamérica, son Venezuela y Ecuador, que han tenido que reestructurar sus deudas en los últimos años, por sobreendeudamiento con el gigante chino.

Para el sociólogo, China cobra impuestos en la región de forma esclavista, «de forma imperial, tal como lo hacia el imperio romano en lo que se conocía como el mundo».

Nicaragua y China

El pasado 9 de diciembre, horas después que el régimen de Daniel Ortega anunciara la ruptura de los lazos diplomáticas con Taiwán, por considerar que la isla forma parte indivisible del territorio chino, las autoridades de China y Nicaragua informaron que reanudaron sus relaciones diplomáticas, suspendidas desde 1990.

Al día siguiente (10 de diciembre), durante el acto de la XVI Promoción de Oficiales del Centro Superior de Estudios Militares General José Dolores Estrada Vado, en la Plaza de la Revolución, Ortega calificó de «buena noticia» la firma del comunicado entre Nicaragua y China, anunciando la reanudación de las relaciones diplomáticas con China.

Durante su discurso, Ortega aseguró que «la República Popular de China, viene avanzando con sus relaciones con América Latina y el Caribe, y ya existe un punto de encuentro entre los pueblos de América Latina y el Caribe que estamos en la Comunidad de Estados Latinos Americanos y Caribeños (Celac)».

Ortega ha recurrido a China Popular para prepararse ante un mayor endurecimiento de sus fuentes de financieros en los organismos financieros tradicionales, como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Fondo Monetario Internacional, cuando se espera que estos endurezcan sus ventanillas a medida que La Renacer aumente su presión.

El dictador ya se preparó también al obtener este año un poco más de 800 millones de dólares en nuevas aprobaciones por parte del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), una entidad donde por ahora Estados Unidos no ha podido ejercer influencia aunque lo puede hacer a través de los aliados en Centroamérica y los países miembros extrarregionales miembros de la entidad.

Aunque el sociólogo, mencionó que «China invierte donde hay intereses comerciales fundamentalmente. No tiene amigos ni protegidos, China es comercio mundial lo que le interesa. Y, se cuida de no chocar con sus adversarios de Estados Unidos y/o Europa».

¿Cómo funcionan los préstamos de China?

El analista político Eliseo Núñez, opinó que habría que esperar «que convenio son los firmaron (China y Nicaragua)», al consultarle en qué consisten los préstamos de China.

«Normalmente los préstamos de los chinos son préstamos que no se dan contra el riesgo soberano, es decir, sobre la voluntad del país de pagar, como te presta el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Mundial (BM)», sino «que se dan contra los recursos naturales, así ha sido en África y Venezuela».

«Así que no es extraño que miremos próximamente que Nicaragua enajena sus reservas de oro en subsuelo o cualquier otro mineral que sea de interés de los chinos, también es tomado como garantía de préstamos que se les den», argumentó.

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Por su parte, el sociólogo agregó que «en relaciones financieras y económicas, la China ha sido muy, pero, muy prudente. Se limita a las grandes inversiones en su territorio, que dicho de paso es amplio y muy vasto. La China no ha tenido como principio e interés de la cooperación internacional. Se ha resistido milenariamente, el concepto de ´desarrollo´ es interno jamás ha sido externo. La China es una nación muy grande numerosa en recurso humano, pero, también, con una alta pobreza».

«Los préstamos, las inversiones, son actos territoriales internos, y cuando se han realizado en otros puntos del planeta ha sido con el concepto de coinversión, jamás por la vía de donación. Posiblemente las inversiones externas se han ubicado en Asia, y muy pocas veces fuera del Continente. Recientemente, quizás, en los últimos 70 años con un gobierno comunista/capitalista, una conjunción rara se ha metido la China a depositar dinero en bancos internacionales, para que estos negocien y les entreguen réditos», añadió el sociólogo.

La experiencia en la región

El historiador y analista político, Óscar René Vargas, explicó que hay un parámetro establecido, para que los países opten a los préstamos de China, sino que todo depende del recurso que el país pueda ofrecerle y que sea de interes para China.

«Los préstamos funcionan de diferentes maneras, no es una manera digamos establecida, sino depende del país, por ejemplo en Venezuela el préstamo está ligado al subministro de petróleo, algo similar es con Ecuador; en Argentina, es el subministro de soya; en Chile creo que está relacionado con el cobre, es decir, está ligado a las condiciones de cada país», manifestó Vargas.

Núñez coincidió por separado en que «en Venezuela (China) le prestó cerca de 30 mil millones de dólares contra entregas futuras de petróleo, igual pasó con Rusia, es decir no son créditos como los que se reciben de los organismos internacionales».

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«El préstamo por ejemplo que hicieron en Costa Rica, está en que ellos compraron bonos del Tesoro de Costa Rica. Lo que quiero decir con esto, es que no hay un parámetro establecido, sino que todo está relacionado con el país, que es lo que el país puede ofrece, o cuál es el interés de China en relación a un país determinado», reiteró.

En el caso de El Salvador, Vargas comentó que este país va hacer «una donación de un estadio, algo similar pasó en Costa Rica donaron un estadio, ellos lo regalaron, en El Salvador están haciendo lo mismo».

En el caso futuro de Nicaragua, Vargas considera que China «podría comprar bonos del Tesoro, bonos del Gobierno, es lo que sospecho. Es decir, bonos, así como compran los bancos al gobierno, a X tiempo y a X intereses determinados, o sospecho que aquí pueden aplicar los que es una combinación a lo que hicieron en Costa Rica, o sea, comprar bonos para que el gobierno tenga más margen en economía y regalar alguna cosa, pues».

Préstamos opacos podrían fomentar más la corrupción en Nicaragua

Por otro lado, Núñez advirrtió que los préstamos del gigante asiático son opacos e hipotecan los bienes del país y además de eso enriquecen a una élite.

«Corrupción, la tónica que se ha visto en países africanos es que sí fomentan la corrupción, apuntalan a las élites que están en el gobierno, y principalmente habré otro tipo de condicionamiento que ponen los chinos frente a lo que el país ofrece. Incluso hay colonización física, porque por ejemplo, si van a explotar una área minera, los chinos instalan a un pueblo completo con ciudadanos chinos, con toda la infraestructura china, cerrado al resto del país y que sencillamente extrae el recurso natural y además de eso explota al recurso humano nacional que hace cosas que estos chinos que llegan no quieren hacer. Esta ha sido la tónica en África», dijo Núñez.

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Es decir, «es una colonización la que se vive en las grandes ciudades de países africanos, los chinos instalan ciudadelas en las afueras de las ciudades y obtienen del gobierno concesiones que le dan mejores infraestructuras, mejores condiciones y tienen un gran contraste contra la pobreza que se vive en las ciudades y son extractivos no solamente del tema de recursos naturales sino también del recurso humano del país», añadió.

Vargas difiere de la explicación de Núñez y expresa que «los préstamos no fomentan la corrupción, la corrupción es la lógica del Estado. Si la lógica del gobierno es permitir la corrupción, pero nada tienen ver los chinos, ese es un problema del gobiernos. Los préstamos que vienen también del FM, del BID, y el BCIE hay corrupción por la falta de transparencia. La corrupción esta institucionalizada en el régimen».

A nivel de derechos humanos, Vargas aseguró que «los chinos tienen una lógica que es el comercio, el resto no le interesa, si es dictadura, sino es dictadura. En Centroamérica los chinos han jugado la carta del comercio, y ahora va a jugarla en Nicaragua».

Tal es el costo de estos préstamos, que según el sitio shareamerica.gov, «Sri Lanka optó por arrendar durante 99 años un importante puerto a China cuando tuvo dificultades para pagar un préstamo, situación que la dejó con pocas opciones».

«Los países están despertando ante el verdadero costo de un crédito fácil y las consecuencias de haber caído en una trampa de deuda, en la que el país prestamista utiliza la deuda para obtener recursos estratégicos, como puertos o influencia política», agrega.

Recuerda que «Estados Unidos, el proveedor más grande del mundo en ayuda exterior, evita estos problemas al trabajar con los países y las comunidades para establecer asociaciones a largo plazo en vez de relaciones que se basen en deudas».

¿Sobreendeudamiento a la vista?

Nicaragua ya ha tenido experiencia de sobreendeudamiento en la primera administración de Daniel Ortega, que dejó al país en bancarrota en la década de los ochenta, lo que ocasionó que el país buscara alivios durante los gobiernos democráticos entre 1990 y 2006. Puede ¿China llevar al país a una experiencia similar?

Vargas precisó que el sobreendeudamiento en Nicaragua ya existe, no necesariamente se necesitan los préstamos de China para seguir uniendo al país económicamente como hasta ahora, porque señala que el endeudamiento del país es mayor de lo que produce.

Vargas detalla en Nicaragua, los aumentos de la deuda externa total son particularmente sorprendentes al aumentar, del 2007 al 2021, el monto de la deuda externa total se incrementó en 8,563.2 millones de dólares (equivalente a 2.68 veces) al pasar desde 5,073 millones de dólares en el 2007 a 13,636.3 millones de dólares en el segundo trimestre del 2021.

«El Banco Central de Nicaragua (BCN) publicó el 30 de noviembre de 2021, el informe de deuda externa total (pública + privada) indicando que la deuda externa total nicaragüense cerró en 13,636.3 millones de dólares en el primer semestre de 2021, lo que equivale al 108 por ciento del PIB del país (12,621.5 millones de dólares en 2020 fue el PIB del año 2020). A nivel internacional se maneja que una deuda externa es sostenible, siempre y cuando no sobrepase el 70 por ciento del PIB», explicó.

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Según el Banco Central, en 1980 el país tenía un saldo de deuda externa de 1,850 millones de dólares, la que pasó a 9,597 millones en 1989.

«Hay que recordar que Nicaragua, desde el año 2005 y seriamente desde el 2008 ha salido del grupo de países beneficiados con políticas de apoyo al desarrollo. Esto desde luego incluye la política financiera de “préstamos concesionales”, Nicaragua ha perdido ese estatus desde que fue beneficiado con el perdón de deuda externa, cuando fue declarado HIPC, un país pobre severamente endeudado, que lo hizo el FMI junto al BM», afirma el sociólogo.

Y agrega: «Perdimos ese calificativo por torpeza de las cuatro ultimas administraciones que se preocupaban por demostrar en la teoría que Nicaragua alcanzaba crecimiento no real y que sus ingresos por exportaciones eran mas altos que la realidad. Ahora, solamente ofrecen a Nicaragua “préstamos comerciales”. Ya estamos nuevamente severamente endeudados, hoy debemos casi 12 mil millones de dólares a la banca internacional entre privada y pública».

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