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En el centro, el canciller Dennis Moncada, a la izquierda Michael Campbell, representante alterno de Nicaragua ante la OEA y Deborah Grandison, asesora de la Cancillería. Tomada del Canal Parlamentario.

¿Qué hay detrás de los argumentos del régimen ante la OEA?

Michael Campbell abanderando la retórica del oficialismo intentó este lunes vender una imagen aceptable del régimen orteguista. LA PRENSA consultó a analistas políticos, sociólogos y expertos en derecho internacional para conocer detrás de cada argumento. Conozca los detalles

El representante permanente alterno del régimen orteguista ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Michael René Campbell Hooker, participó de forma virtual este 29 de noviembre en la sesión extraordinaria que celebró el Consejo Permanente del organismo para hacer una evaluación colectiva sobre la situación de Nicaragua y leyó nuevamente, como que hubiese sido establecido en un guión, los argumentos contra los informes de las instancias del organismo y contra las intervenciones de los representantes de los países que critican el actuar de la administración de Daniel Ortega.

Campbell utilizando la misma narrativa de Daniel Ortega y Rosario Murillo, aprovechó cada intervención para arremeter contra la OEA y sus Estados Miembros, e intentar vender una buena imagen del régimen por medio de seis argumentos identificados.

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Campbell solicitó la palabra en tres momentos: primero al iniciar la sesión extraordinaria, la segunda ocasión tras la presentación de los informes actualizados sobre la situación de Nicaragua por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Oficina de la Alta Comisionada para las Naciones Unidas (Oacnudh), y la última fue tras las intervenciones de embajadores permanentes de los Estados Miembros que brindaron una opinión crítica al actuar del régimen de Ortega.

LA PRENSA consultó a analistas políticos, sociólogo, defensora de derechos humanos y experto en derecho internacional para conocer cuáles serían los efectos sobre los argumentos emanados por el régimen.

1. Salida de la OEA

En primera instancia, Campbell no dudo en dejar claro que Ortega está decidido a retirar a Nicaragua de la OEA y lo reafirmó: «la delegación de Nicaragua reafirma a los Estados Miembros de la OEA que el día 19 de noviembre del año 2021 (…) El comandante Daniel Ortega Saavedra, presidente de la República de Nicaragua, ha tomado la decisión irrevocable de desvincularse de la OEA debido a que las acciones que se promueven dentro de este foro atentan directamente contra los derechos de los nicaragüenses».

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Para el régimen y según dijo Campbell las acciones promovidas por la OEA «contravienen y transgreden los principios fundamentales del Derecho Internacional y en tiempos de grandes retos y desafíos nacionales, regionales e internacionales procuran sembrar la discordia y la división en lugar de la solidaridad y la genuina cooperación entre los pueblos de este hemisferio».

El representante alterno tildó la convocatoria de la sesión extraordinaria de «ilegítima», debido a que según él, «únicamente procura perpetuar la campaña de mentiras y agresiones en contra del pueblo digno, soberano y humilde de Nicaragua». Este primer argumento que leyó Campbell ante el Consejo Permanente de la OEA fue acompañado de la lectura de la carta enviada por el canciller orteguista Dennis Moncada al secretario general del organismo, Luis Almagro, el pasado 19 de noviembre, en la que oficialmente hacen la solicitud de retiro. «Como lo ha dicho el comandante Daniel aquí no nos vendemos ni nos rendimos somos un pueblo amante de la paz, un pueblo que no se rinde en la lucha por un mundo mejor libre de agresiones y medidas unilaterales, absurdas y totalmente contraria al derecho internacional», finalizó una de las tres intervenciones que hizo.

Analista internacional Carlos Murillo Zamora. LA PRENSA / CORTESÍA
Analista internacional Carlos Murillo Zamora. LA PRENSA / CORTESÍA

El experto en derecho internacional, temas de integración y catedrático de la Universidad de Costa Rica (UCR), Carlos Murillo Zamora, refiere que el argumento del régimen en el que acusa a la OEA de contravenir y transgredir los principios fundamentales del Derecho Internacional no es nuevo y es muy usual en las dictaduras que lo han venido usando desde la década de 1950.

«Cuba al inicio de la década de 1960 calificó a la OEA como el ministerio del colonialismo e imperialismo estadounidense en las Américas, ya lo hizo Nicolás Maduro en su momento, no es nada nuevo, ni agrega ningún elemento bueno, ni siquiera basado en la lectura de los tratados, convenciones, cartas que constituyen el marco jurídico de la OEA, y en general de la organización interamericana. Sencillamente es un discurso, es retórica pura para justificar lo injustificable que es la existencia de una dictadura en Nicaragua tratando de legitimarla», refirió Murillo Zamora.

Vilma Núñez
Vilma Núñez, defensora de los derechos humanos. LA PRENSA/Oscar Navarrete

A lectura de Vilma Núñez, presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) —organización a la que le cancelaron su personería jurídica en diciembre 2018— los argumentos que presentó Campbell ante la OEA, dijo que son parte de la narrativa de «insultos y descalificaciones sin fundamento concretos, no tuvo ningún sustento, solo fueron afirmaciones lisas y llanas para calificar una información descalificadoras».

2. Informes «caja de resonancia para las mentiras»

Una vez finalizada la presentación de los informes por parte de organismos de derechos humanos como la CIDH y la Oacnudh, el representante Campbell arremetió en contra de ellos y los tildó de «panfletos».

«Hemos escuchado nuevamente presentaciones de supuestos informes sobre Nicaragua, basado en falsedades y cuyo único propósito ha sido y es, y continuará siendo promover la campaña cruel de agresiones en contra del pueblo nicaragüense, estos informes que sirven únicamente de caja de resonancia para las mentiras promovidas por los golpista del 2018 y sus operadores internacionales contradicen las reglas básicas de equilibrio, objetividad, universalidad, y sobre todo veracidad», alegó el representante de Ortega.

Posterior, dijo que «también rechazamos de manera más categórica estos mentirosos panfletos, basta leer las fuentes para determinar su carencia de integridad y obvia parcialidad, tratan de demostrar un caso que solo está en la estrategia e intereses de los gobiernos que la financian, no refleja los atroces y gravísimos ataques a edificios públicos, hospitales, centros de salud, escuelas e instalaciones de gobierno».

Utilizando la retórica del «fallido golpe de Estado», Campbell acusó a los organismos de derechos humanos de ser cómplices. «Sobre todo encubren los perversos ataques en contra de la población víctimas de los terroristas, nicaragüenses humildes asesinados, violados y heridos, sus viviendas arrasadas, incendiadas, el dolor de las familias que sufrieron en viva imagen la quema de sus familiares por hordas alentadas y financiadas en 2018 por ciertos gobiernos y agentes extranjeros», vociferó.

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Enseguida usando términos como «intervención e injerencia» dijo que el régimen orteguista condena «la política intervencionista que tergiversa el funcionamiento adecuado de organizaciones regionales e internacionales de derechos humanos, que en lugar de promover el ejercicio efectivo de los derechos del pueblo nicaragüense y los pueblos hermanos de nuestra América Latina y Caribeña se suman a  la maquinaria mediática y a las agresiones que atentan contra la soberanía nacional apuntando a desmantelar la estructura funcional del Estado democrático de Nicaragua y a destruir su institucionalidad. El dolor de las familias nicaragüenses no admiten ninguna manipulación grotesca».

En cuanto a este argumento el analista internacional Murillo Zamora sostiene que es contradictorio por parte del representante de Ortega decir que son a favor de los golpistas en Nicaragua «nunca se ha aclarado quiénes son los grupos golpistas porque los detenidos, los prisioneros políticos nunca han sido detenidos por intento golpistas, por lavado de dinero, por traidores a la patria, pero nunca por golpistas, nuevamente es el uso excesivo de retórica que cala mucho en ciertos sectores en América Latina que le gusta el lenguaje rimbombante de antiimperialismo pero que no tiene ninguna solidez política, académica y jurídica».

Eliseo Núñez. LA PRENSA/Archivo

Sobre este argumento el analista político y exdiputado liberal, Eliseo Núñez, considera que «estas argumentaciones son kafkianas totalmente ellos viven en un mundo que se lo han creado, que asumen que es absolutamente es cierto lo que están diciendo. Todo lo que pasó en Nicaragua fue vista a paciencia de organismos internacionales que estuvieron en Nicaragua y observaron la barbarie y ahora no pueden venir a decir que es una caja de resonancia».

En este caso, Núñez coincide en destacar que fueron declaraciones completamente «irrespetuosas e infundadas». «Esto es la misma cortina de humo que de manera vulgar y soez, con un estilo histriónico de Campbell, porque parece que a ese joven lo estrenaron en actitudes histriónicas ancestrales pretenden impresionar, son calificaciones que los descalifican y los colocan como lo que son, esa naturaleza dictatorial y violatoria de los derechos humanos que están recogidos en los informes».

Táctica «inversión-alteración»

Por su parte el sociólogo, economista, historiador y analista político, Óscar René Vargas, identifica que en estos argumentos el régimen de Ortega hace uso sistemático de desinformación, y sostiene que «existe una forma mentira que resulta de aún mas característica de la dictadura: la inversión-alteración de la realidad», que según explica Vargas se da cuando «la dictadura de turno defiende demasiados elementos o hechos moralmente indigeribles para las personas decentes, que son la mayoría de la sociedad nicaragüense».

Agrega que el régimen utiliza la táctica de inversión-alteración porque considera que «es útil cuando el país carece de memoria histórica. La dictadura piensa que creando un mundo ficticio y maniqueo puede ocultar la realidad. Al mismo tiempo, calma la conciencia de sus aliados están dispuestos tolerar acciones, que la dictadura ve con buenos ojos, son indefendibles».

Óscar René Vargas, economista, sociólogo y analista político. Foto: Archivo/La Prensa.

Vargas además sostiene que la táctica demuestra «la debilidad de la dictadura» debido a que «tiene el objetivo de evitar la fractura de su base social y porque cuanto más se esfuerza en darle vuelta a los hechos concretos, más sabemos que la verdad los deja en evidencia, una verdad que sale a luz gracias al periodismo independiente y las redes sociales».

3. Candidatos, no precandidatos «agentes extranjeros»

El representante del régimen intentó vender que las detenciones de los más de 40 opositores encarcelados en los últimos seis meses, entre ellos siete aspirantes presidenciales, son legales y en cumplimiento a las leyes. En esta intervención utilizó la narrativa del oficialismo bajo el supuesto derecho de la soberanía nacional.

«En nuestro país nunca hubo candidato detenido, esa mentira se cae por su propio peso por la sola evidencia de que en las publicaciones oficiales de las listas de candidatos y candidatas en los medios de comunicación, así como en las redes sociales, ningún nombre de las personas detenidas y siendo investigadas por la Comisión de Delitos fueron mencionadas. Por otra parte, no hay un solo inocente siendo procesado, ni uno, los que están siendo sujetos de procesos legales son agentes extranjeros identificados plenamente en nóminas de gobiernos extranjeros«, dijo Campbell.

A este argumento respondió el representante permanente de Venezuela, Gustavo Tarre Briceño, quien aseguró que no deja de llamarle la atención las mentiras que presentó Campbell para afirmar que los opositores detenidos son culpables.

«No deja de llamarme la atención que el vocero del gobierno de Ortega que acabamos de oír, afirme que en Nicaragua se respeta el debido proceso, y para agregar unos segundos más tarde, que no hay ningún inocente procesado, óigase bien, no hay ningún inocente procesado, es decir que todos los procesados son culpables, es decir no hay debido proceso, porque antes de esperar la sentencia ya son considerados culpables. Solo esta confesión basta para ahorrarnos muchos argumentos», expresó el representante de Venezuela.

Representante permanente de Venezuela, Gustavo Tarre Briceño.

Sobre esto el analista internacional Murillo Zamora coincide con Tarre y agrega que es un argumento con el fin de «legitimar un proceso ilegal y violatorio del Estado de derecho en Nicaragua y claramente desconocido por la comunidad internacional».

En esa misma línea el analista político Núñez añadió que con este argumento comprueban que «ellos son los únicos que determinan quienes son candidatos y quién no, es un absurdo y colocarlos como agentes extranjeros es una estupidez política por parte de Ortega no tiene ningún asidero debido a que todos son nicaragüenses y ellos aspiraban es como que a Ortega le digas agente extranjero porque tiene relación con los rusos y chinos».

Por su parte la presidenta del Cenidh considera que lo que argumentó Campbell es simplemente una «repetición de aquella perogrullada, aquella afirmación que a la defensiva usaron al principio al decir que formalmente presentados como candidatos ante el CSE no eran candidatos, pero lo más grave es que con esa afirmación están suplantando al Poder Judicial los está declarando culpable para decir que no hay inocentes, ellos no tienen autoridad, y lo que han demostrado es que son una dictadura, es una condena anunciada y es perversa y quedan al descubierto».

4. Atacar al régimen es «atacar al pueblo de Nicaragua»

Campbell además de tildar los informes presentados de ser «panfletos» dijo que eran «viciados» y que por eso el régimen mantiene su postura de rechazo, acusó de «atacar al pueblo de Nicaragua» a los representantes de los países que en sus intervenciones cuestionaron las acciones represivas de Ortega.

«Rechazamos las declaraciones de aquellos delegados que tomaron la palabra para atacar al pueblo de Nicaragua, refirmamos nuestra decisión soberana y patriota de denunciar la carta de la OEA, este foro decadente ha perdido credibilidad y se revela como el ministerio de colonia, que siempre ha sido, para muestra un botón en su seno se encuentra un usurpador que se atreve a hablar sobre Nicaragua, el pueblo de Nicaragua continuará consolidando su democracia y ejerciendo plenamente sus derechos humanos a pesar de la OEA», expresó el representante permanente alterno de Ortega.

En este punto Murillo Zamora dijo que así como una vez Anastasio Somoza se proclamo como defensor del pueblo, ahora «Ortega se viene proclamando más que el defensor del pueblo, el salvador del pueblo y de Nicaragua, es un Mesías y los líderes populistas necesitan tener ese carácter mesiánico, en este caso de Ortega combinando con un régimen sultano y cooperativista».

Rosario Murillo Zambrana y Daniel Ortega Saavedra, vicepresidenta y presidente de Nicaragua, durante la entrega de 250 buses la noche del 25 de octubre. FOTO: Tomada del 19 Digital
Rosario Murillo Zambrana y Daniel Ortega Saavedra, vicepresidenta y presidente de Nicaragua, durante la entrega de 250 buses la noche del 25 de octubre. FOTO: Tomada del 19 Digital

Para la defensora de derechos humanos, Núñez, este solo argumento confirma que Ortega y Murillo «se creen que son Nicaragua, el país y todo, eso es una reafirmación de su carácter dictatorial, de Estado de terror, eso es una confesión de cómo están suplantando, como han destruido la autonomía e independencia de los poderes del Estado como se han apropiado de la soberanía nacional que tanto invocan, ellos no son los soberanos de Nicaragua, la soberanía reside en el pueblo según la Constitución Política. Esto es una barbarie, ellos están diciendo Daniel Ortega es el Estado».

5. Nicaragua el país más seguro

Antes de concluir la tercera intervención, Campbell dijo ante el Consejo Permanente de la OEA que Nicaragua «es reconocido como el país más seguro de Centroamérica» y además «uno de los más seguros de Latinoamerica y el Caribe».

Prosiguió manifestando que en Nicaragua es el único país que se posiciona entre los 10 países «más equitativos en términos de derechos de la mujer». Campbell también señaló que «Nicaragua es el país que ha demarcado y titulado más territorio y garantizado derecho a favor de los pueblos indígenas y afrodescendientes».

Sobre este argumento Murillo Zamora refiere que estadísticamente eso es cierto y que se ha reconocido en reiteradas ocasiones de que Nicaragua es el país más seguro, con menos criminalidad en Centroamérica, lo que genera muchos cuestionamientos, una de ellos es ¿Por qué? o ¿a qué se debe?. «La explicación es que se ha dado es que es el régimen el que controla el flujo del narcotráfico y establece pactos con los carteles del crimen organizado y narcotráfico para que no hayan manifestaciones que generen un clima de violencia y criminalidad en Nicaragua», explicó el experto costarricense.

No obstante, para la presidenta del Cenidh esa afirmación es «ridícula» debido que considera que los «hechos lo contradicen. La concurrencia delictiva diaria, aquí ya no solo es la seguridad jurídica ni de la gente que lucha, es la población en general porque la delincuencia, descomposición social y la actividad delictiva contradice esos argumentos porque tiene desbordada a la Policía asechando a los opositores».

6. Elecciones celebradas en paz

También el representante alterno de Ortega se refirió a las cuestionadas elecciones celebradas en Nicaragua el 7 de noviembre en la que Ortega y Murillo, fueron reelectos como presidente y vicepresidenta del país, en medio de la eliminación de competencia política y la cancelación de la personería jurídica de tres partidos, considerados opositores. Ese resultado fue rechazado y declarado por la Asamblea General de la OEA como «ilegítimo».

«Tres millones de nicaragüenses acudieron a las urnas para ejercer libre y felizmente su derecho al voto alcanzando un nivel de participación ciudadana del 65 por ciento, sin un solo incidente de violencia, elecciones celebradas completamente en paz, a como lo hemos dicho antes y lo repetiremos el día de hoy para esos mismos gobiernos agresores cuando en sus países puedan garantizar los derechos que gozan las nicaraguense pueden referirse a Nicaragua», dijo Campbell.

Oficiales de la Policía fueron entre los primeros trabajadores del Estado que acudieron a las urnas a votar. LA PRENSA/ AFP

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No obstante, el observatorio electoral ciudadano Urnas Abiertas concluyó que en el proceso electoral de Nicaragua que la abstención a nivel nacional fue de 81 por ciento. Y en su último informe, Urnas indicó que registró 2,031 hechos de violencia política e intimidación durante votaciones celebradas el pasado 7 de noviembre.

Sobre este argumento, el sociólogo Vargas sostiene que lo que se demostró en 7 de noviembre fue que «la mayoría de los nicaragüenses están convencidos que nuestro futuro será mucho más seguro como sociedad sin Ortega en el poder.

El analista político Núñez agregó que fue «la paz de los cementerios, definitivamente Ortega esa es la paz que quiere tener en el país». Mientras que el experto costarricense destaca que «realmente no había espacio para la violencia porque fueron unas elecciones fuertemente controladas por los policías, parapolicías y agentes del Ejército bajo las órdenes directa de Ortega-Murillo».

La férrea defensora de derechos humanos Núñez también coincide con lo anterior y manifiesta que «la paz la generó el pueblo al decidir no salir a la calle, la paz no la hicieron ellos, fue el abstencionismo evidente, beligerante como un símbolo de resistencia, definitivamente contribuyó a que no hubiera enfrentamiento si la gente hubiera intentado protestar el régimen reprime».

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