Cuando es ante los medios oficialistas o alineados al poder, la alcaldesa de Managua, Reyna Rueda, contesta todas las preguntas y sin problemas se extiende en sus declaraciones. Pero si es consultada por el periodismo independiente, su postura es esquiva y de silencio absoluto, siguiendo al pie de la letra la política de bloqueo que dicta el régimen de Daniel Ortega.
La última vez que Rueda respondió las preguntas del Diario LA PRENSA fue el 30 de abril de 2020 y lo hizo para comunicar que las sesiones del Concejo Municipal serían celebradas de forma indefinida en el auditorio principal del Parque Japonés y no en el reducido Auditorio Miguel Larreynaga, ubicado en la alcaldía central, esto como medida preventiva ante la pandemia del Covid-19.
Un año después de sus últimas declaraciones a LA PRENSA, se conoció por fuentes internas en la Alcaldía de Managua que las brindó porque así se lo instruyó el secretario general de la comuna, Fidel Moreno, y que el silencio que ahora mantiene ante las preguntas de los medios no controlados por el régimen, también es por orden del mismo funcionario. «Ocurrió con la exalcaldesa Daysi Torres también. Antes de asistir a una actividad pública, se le daba el OK de hablar y lo único permitido para decir. Funciona igual con Reynita», confió un empleado cercano a las sombras del poder de Moreno, revelando la falta de autoridad de la alcaldesa en turno.
A juicio del experto en municipalismo Silvio Prado, el silencio que mantiene la alcaldesa es producto de una combinación de varios factores: el país está en víspera de elecciones presidenciales y el régimen ha aumentado el ataque y bloqueo informativo. «Ven a la prensa independiente como un enemigo y dice que al enemigo ni agua se le da».
«El primer síntoma de instauración de la dictadura fue la cancelación de la autonomía municipal, porque donde hay un régimen autoritario lo primero que se impone es el centralismo, porque si vas a aplicar un modelo de dominación totalitaria, tenés que ser el único. Es dominar todo y eso significa controlar todos los espacios de gobierno que están por debajo del gobierno central, absolutamente todos», indica Prado.
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Las consultas a Rueda sobre varios temas municipales no han tenido respuestas. Al ingresar y salir del auditorio en donde por ley se reúne al menos una vez al mes con sus concejales, se le ha solicitado entrevista y al no tener respuesta se le ha lanzado a quemarropa las preguntas. En ambas situaciones ella guarda silencio y apresura el paso.
A esto se le suma la nula invitación a las actividades oficiales de la comuna capitalina, que son dirigidas por la alcaldesa y a veces por el vicealcalde Enrique Armas, o la secretaria del Concejo Municipal, Jennifer Porras, quienes tampoco brindan declaraciones a LA PRENSA cuando se les solicita una entrevista. Al finalizar las sesiones, ambos se ponen escurridizos.
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Las respuestas pendientes
En los 13 meses que Rueda lleva sin hablar con la prensa independiente, ha quedado pendiente abordar la discrecionalidad de su administración respecto a los ingresos obtenidos por el servicio en cementerios y gastos de la Empresa Municipal de Instalaciones y Promoción Deportiva (Emipde) con los recursos asignados; asimismo, revelar la cantidad de entierros en los cementerios públicos de la capital en el contexto de la pandemia, además la voracidad en el cobro del Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI), tasa por basura y la adquisición de seis camionetas y un vehículo sedán en 2021.
«Si la dictadura ha confiscado la libertad de la gente para movilizarse y optar a cargos públicos, menos que va a permitir el derecho a la información pública, incluso en las alcaldías que controla. Tampoco hay derecho a reclamar al gobierno local sobre cómo se usan sus impuestos. Si ya lo hacían antes cuando simulaban ser una cuasi democracia, ahora que se han quitado la máscara y demuestran la verdadera cara, les importa menos», criticó Prado.