Tras dos meses del impacto de los huracanes Eta e Iota en la Costa Caribe Norte del país, que provocando serios estragos en los municipios de esta región caribeña, el Sistema Nacional de Prevención y Atención de Desastres (Sinapred) informó el lunes del envío de una comisión a la comunidad de Haulover, en Bilwi, una de las zonas más afectadas que con la entrada del último huracán partió en dos la comunidad y arrasó con todas las viviendas.
Según el Sinapred, la visita de dicha comisión se dio con el objetivo de impartir un taller a los comunitarios, para «capacitarlos» en dos vías: el uso del filtro de agua para garantizar este servicio y enseñarles a instalar casas de campaña.
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No obstante, según el secretario de la junta directiva del Síndico en Haulover, Steven Hansack, aunque los miembros del Sinapred han visitado la comunidad, ha sido solamente para «hacer promesas» de reconstrucción en la zona, sin brindar mayor asistencia para las familias que todavía se encuentran intentando levantar sus viviendas.
«Sinapred ha llegado pero es a ver, prometer y decir un número de cosas y luego se van. Que la tierra hay que ver si es habitable, que el agua está mal, han venido a ver la clínica, el colegio y prometer que ellos van construir pero hasta ahí, porque más allá, actos concretos, no hacen», cuestionó Hansack.
El secretario del Síndico, una de las tres autoridades del gobierno comunal, también expuso que parte de la subsistencia de los comunitarios de Haulover ha sido gracias a las ayuda benéficas de organismos, iglesias y fundaciones. «Aquí la iglesia que ha ayudado 100 por ciento es la iglesia Verbo, de Puerto Cabezas; la Fundación Food for the Hungry, de Managua y la Iglesia Católica, pero el Gobierno no ha hecho nada», lamentó Hansack.
En la comunidad de Haulover habitan unas 280 familias, de las cuales, según Hansack, menos de la mitad han logrado construir champas para vivir, con los materiales que lograron rescatar de lo que destruyeron los huracanes.
«No todas las familias tienen champas, pero ahorita mismo hay como 126 champas provisionales en la comunidad. Lo que pasa es que hay gente que no ha podido recoger los restos de las casas porque están del otro lado de la laguna de Haulover y los pocos que rescataron sus lanchas cruzan la laguna y de ahí recogen los restos y hacen sus champas», manifestó Hansack.
Descontrol en entrega de zinc
El régimen de Daniel Ortega ha enviado miles de láminas de zinc para entregarlas a las familias más afectadas por los huracanes, sin embargo, en muchas comunidades los pobladores han denunciado la entrega sesgada de este material.
En el caso de Haulover, aunque ya se han enviado cargamentos de zinc a las comunidades, el secretario del Síndico aseguró que no ha sido diferente que en otras comunidades, donde muchas veces no entregan la cantidad que les toca y en otras, los excluyen de las entregas por distinciones políticas.
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«El Gobierno ha mandado a dar 15 láminas de zinc por familia, de esas 15 láminas que prometieron, los CLS (Consejo de Liderazgo Sandinista) solo fueron y le dieron 10 láminas a las familias, el resto se las quedaron ellos», aseguró Hansack.
También señaló que pese a que el régimen también envió 40 trasmallos para garantizar que los comunitarios puedan ejercer su principal actividad; la pesca, pero «los 40 trasmallos también los agarraron los familiares de los CLS, que no vivían en la comunidad, no fueron beneficiados los comunitarios que sí necesitaban», apunta Hansack.
Sin comida y a la deriva
Por otra parte, Hansack asegura que del Gobierno solo han recibido, para garantizar su alimentación, un pequeño árbol de coco y cuatro plantas de yuca para cada familia, en el caso de esta última una vez cultivada, brindará 10 matas de este producto lo que calificó de «insuficiente», pues considera que los comunitarios no tendrán comida por la falta de sus principales medios de subsistencia.
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«La comunidad tiene dificultad en todo porque a la gente, el medio para sobrevivir era el equipo de buceo para sacar pepino, atarrayas, trasmallos para atrapar pescado, entonces la gente no tiene ingresos, por lo que este año se tendría que vivir de donaciones y la gente va a pasar hambre porque no hay siembras y tampoco van a hacerlo porque tampoco hay semillas», lamentó Hansack.
Señaló que otras de las situaciones que les genera un riesgo latente es la fisura provocada por el huracán Iota, pues considera que «va a estar partido de por vida», por lo que en periodos de lluvia puede generar deslaves y crecidas de la marea.
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«Eso es una bomba de tiempo porque cuando llueva va a crecer eso y ahí puede haber deslaves y olas grandes que se van a llevar las champas que están cerca de la fisura, porque en la comunidad el nivel de la tierra es baja», culminó Hanzack.