Charbeli Lampson Padilla es una caribeña de 29 años que huyó de su vivienda en Wawa Bar ante la amenaza del huracán Eta. Fue evacuada el lunes 2 de noviembre junto a sus padres y sus dos hijas de 4 y 6 años. Salieron solo con la ropa que llevaban puesta, hacia un albergue en Bilwi. Mientras era trasladada al casco urbano de la ciudad, el dolor se apoderó de Lampson. Su vientre se tensó y empezaron los fortísimos dolores, Lampson empezaba el proceso de dar a luz a su tercer hijo.
Llegó junto a su familia al albergue instalado en la Escuela Normal Gran Ducado de Luxemburgo, de Bilwi, a las 7:00 de la noche. Siete horas después, a las 2:00 de la madrugada del martes, cuando el huracán Eta de categoría 4 ya empezaba a azotar la Costa Caribe Norte del país y los fuertes vientos se estrellaban contra la ciudad, Lampson parió a su bebé en el albergue.
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«Era muy difícil, yo tenía mucho miedo porque venía el huracán y tenía miedo de morir con mi familia, solo pensaba en tener a mi hijo y salvar la vida, pero gracias a Dios todo salió bien», relató a LA PRENSA la mujer caribeña vía telefónica.

Ahora, nueve días después de dar a luz, aunque una parte de ella está aliviada porque el huracán ya pasó y su hijo se encuentra bien de salud, Lampson dice que su preocupación aumentó porque no tiene a dónde ir.
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«Estoy muy triste porque no se qué hacer, ahora no se dónde ir y no sé qué pensar porque con el huracán perdí mi casa en Wawa Bar, perdí todo, quedé sin ropa, sin nada. Quedé en la calle», lamenta.
Más de 70 partos durante el paso de Eta
Según el último reporte brindado por el Ministerio de Salud (Minsa) este martes, durante el paso del huracán Eta, el Silais de Bilwi ha atendido a 73 mujeres que han dado a luz en medio de la tragedia por el huracán, de los cuales ocho fueron cesárea y 65 fueron partos normales. El parto de Lampson lo atendió un solo médico.
No obstante, aunque el Minsa asegura que estas mujeres y sus bebés «se encuentran en buenas condiciones de salud» y les han brindado ayuda como a la mayoría de evacuados que han sido alojados en los albergues, Lampson asegura que «no he recibido ayuda del gobierno».
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Para Juana Bilbano, directora del Centro por la Justicia y Derechos Humanos de la Costa Atlántica de Nicaragua (Cejudhcan), la situación de crisis humanitaria, alimenticia y sanitaria que les toca enfrentar a estas mujeres madres tras el paso del ciclón es completamente grave y tiende a empeorar.
«Claro que tienen problema porque una mujer recién parida con esa condición de preocupación que no tiene casa, ni alimento ni agua para darle a sus otros hijos y ahora a su bebé, es muy preocupante y puede empeorar porque tienen que ser atendidas por la Cruz Roja o las autoridades que no han dado respuesta a las comunidades que han quedado sin acceso», señaló Bilbano.
Según la defensora de derechos humanos, el número de mujeres que han tenido que parir en medio de este desastre natural podría ser mucho mayor, pues considera que las cifras del Minsa solo incluye a las embarazadas que dieron a luz en la ciudad, sin incluir a las mujeres de los territorios indígenas.
«No se está incluido en ese reporte del Minsa a las mujeres de las comunidades que con las inundaciones y con todo lo que ha pasado quedaron sin acceso para llegar a Puerto Cabezas, osea, esas mujeres embarazadas seguramente dieron a luz en sus comunidades», indicó Bilbano.
Datos no reflejan el trabajo del Minsa
Según el doctor José Antonio Delgado, ginecólogo y máster en salud pública, las cifras presentadas por el Minsa respecto al número de partos atendidos durante la emergencia del huracán, no refleja el trabajo realizado por la institución de salud.
«El dato del simple nacimiento es un dato que debería ser acompañado de cifras que demuestren cómo está el trabajo actualmente en esa zona, porque se maximizan las situaciones de riesgo por la pandemia en la que vivimos (Covid-19), las cifras de malaria que hay en esa región y el paso del huracán Eta por esa zona», señaló el doctor.
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Agregó que esta información brindada por el Minsa deja más interrogantes que respuestas porque considera que en medicina es muy importante saber todas las cifras estadísticas y epidemiológicas para actuar en beneficio de la prevención y el tratamiento de algunas complicaciones.
«Cómo están las condiciones de los quirófanos, si están completamente equipados, si están las condiciones necesarias y los protocolos en este contexto de pacientes para partos, para cesáreas de Covid-19, es decir, utilizaron batas descartables, sábanas descartables, utilizaron mascarillas N95 al momento de operar, son muchas condiciones las que no sabemos», detalló el especialista, quien señaló que «son estadísticas que no dice el Minsa porque no le conviene».
El especialista destacó el hecho de que el régimen orteguista, aunque celebra los nacimientos de bebés en medio de la tragedia de Eta, descuida las necesidades básicas en que están viviendo estos bebés y sus madres.
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«Es decir, están pidiendo ahorita arroz, frijoles y frazadas, pero entonces deberían de pedir pañales para este niño, osea, las mamás de estos niños qué perdieron, están en un refugio, entonces yo pido a la gente que también manden pañales, leche de pote para niños, cosas que pueda ocupar la mujer que acaba de parir y darles medicinas, hierro, multivitaminas y suplementos nutricionales, son cosas que no se están haciendo», cuestionó Delgado.
Comunidades sin medicamentos
Los habitantes de los territorios afrodescendientes Prinzu Auhya Un y Twi Waupasa, del Caribe Norte, según Bilbano, presentan problemas por la falta de medicamentos y agua a lo que se suma la destrucción de viviendas por los estragos del huracán.
«Las mujeres aún hasta el día de hoy se encuentran en un lugar de refugio en casas más o menos concretas, de particulares aunque no tienen techos y ellos han denunciado que no han recibido visitas de las autoridades, así que cómo ellos (Minsa) van a publicar números si no han llegado a hacer una evaluación social que ahí se está viviendo», cuestionó Bilbano.
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Bilbano lamentó el hecho de que la situación de estas mujeres y sus bebés puede empeorar por la proliferación de zancudos que podrían provocarles enfermedades como la malaria o el dengue.
«La gente que tenían en los albergues en Puerto (Cabezas) la experiencia es que no tienen mosquiteros, ellas se duermen así y la situación va a empeorar porque con la inundación salen los zancudos y pueden ser afectados por la malaria que abunda en esta región, más las otras enfermedades de diarrea, incluyendo cólera, porque el agua no está muy bien en estas zonas», argumentó la defensora.
Solicita ayuda
Charbeli Lampson continúa refugiada, pero desde el domingo fue trasladada hacia otro albergue, ubicado en el Colegio Verbo Loma Verde, en Bilwi, junto a otras 1,500 personas. Asegura que no sabe dónde irá una vez salga del albergue.
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«Hasta ahora no me han dicho hasta cuándo me van a tener aquí, pero no se que hacer después que salga de aquí porque quedé en la calle y no sé a dónde ir», lamenta Lampson. Ella hace un llamado a la sociedad en general para que colaboren con lo que esté en sus manos para poder sobrevivir a la tragedia que está viviendo. Si está interesado en ayudarla puede comunicarse con su prima, Birla Omely, al número 58808974.