El hecho de que Daniel Ortega no hable de reformas electorales no extraña a los críticos y opositores, porque es claro que no quiere cambios drásticos que le impidan seguir en el poder, pero también los críticos coincidieron en que los más interesados en las reformas son los opositores y ellos tienen que actuar para empujarlas.
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El analista político Eliseo Núñez Morales manifestó que Ortega no va a ceder la reforma electoral a menos que sea necesario. En ese sentido, Núñez explicó dos factores que son decisivos para que Ortega cambie su jugada: el éxito de la unidad opositora y la posición de la nueva Administración de Estados Unidos encabezada por Joe Biden.
«Él está esperando básicamente dos cosas: el tema de cómo va la conformación del bloque opositor único en contra de Ortega y la otra es: ahora que ganó (Joe) Biden (en Estados Unidos) va a esperar a ver cómo se comporta esta nueva Administración frente a los temas de Venezuela, Nicaragua y Cuba. Él prefiere guardarse esa carta y no la va a entregar a menos que realmente necesite entregarla», valoró Núñez.
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El politólogo y miembro del Consejo Político de la Unidad Nacional Azul y Blanco, Guillermo Incer, manifestó la importancia de activar la movilización ciudadana, la presión económica y la unidad frente al régimen orteguista.
«Es muy importante que continúe la movilización ciudadana, es muy importante que el sector privado nicaragüense ejerza presión económica a la dictadura: que le haga ver que en algún momento los impuestos que lo mantienen a flote se pueden ver comprometidos y eso solamente será posible si las grandes empresas nicaragüenses asumen los riesgos que la ciudadanía también estamos asumiendo al exponer nuestro cuerpo y nuestra libertad», dijo Incer.
Incer valoró que las acciones de los opositores solo pueden tener un efecto en unidad. «Tiene que haber un proceso de unidad entre la oposición nicaragüense para tener una sola voz y una sola posición política ante los desafíos que se nos van a presentar en el futuro», agregó.
En 2018, el régimen orteguista aplastó las protestas civiles a punta de represión armada, sin embargo Núñez aseguró que con organización y coordinación entre todos los opositores es posible volver a salir a las calles a manifestarse.
El semanario Confidencial, citando fuentes legislativas, reportó que las reformas electorales ya fueron preparadas por un equipo conjunto de magistrados de la Corte Suprema de Justicia y diputados orteguistas, por instrucciones precisas del dictador. Las reformas solo abarcarían aspectos técnicos, pero no comprenderían cambios profundos, como sería una renovación de magistrados del poder electoral.
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Desde 2008, el CSE es controlado por operadores políticos del dictador que han ejecutado fraudes para mantener en el poder al régimen orteguista.
La Organización de Estados Americanos (OEA) le dio un plazo hasta mayo de 2021 para que Ortega reforme el sistema electoral, si no lo hace, los resultados de las próximas elecciones del 7 de noviembre de 2021 no serán reconocidos por los países que han demandado cambios.
Hasta ahora, el gran logro de la oposición ha sido presentar una propuesta de reforma electoral consensuada, que exige cambios al sistema electoral, entre estos: establecer de nuevo la prohibición de la reelección presidencial, cambiar a los magistrados del Consejo Supremo Electoral (CSE), garantizar la transparencia en todo el proceso de votación, asegurar la participación de los organismos de observación electoral nacional e internacional, entre otras demandas.
Sin embargo, el régimen de Daniel Ortega no ha dado señales de voluntad política para hacer estos cambios, que son una exigencia de la comunidad internacional.
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